Aunque evita nombrarlos directamente, el texto desliza críticas al FA y al PC al cuestionar “ejercicios identitarios” y tendencias moralizantes que, a su juicio, derivan en denuncia sin propuestas y dificultan la construcción de mayorías. También advierte sobre el avance de la extrema derecha, al que define como una amenaza existencial para la democracia que tensiona derechos y concibe el “orden” como sustituto de la justicia, abriendo espacio a populismos y soluciones autoritarias
Por Equipo El Despertar
El Partido por la Democracia (PPD) se sinceró y difundió un documento de 25 páginas, denominado Renovar la esperanza, en el que plantea un diagnóstico crítico sobre la situación de la centroizquierda y propone lo que todos sabíamos, levantar un nuevo referente social-demócrata y progresista que excluya al Frente Amplio (FA) y al Partido Comunista (PC). El texto, elaborado por figuras históricas del partido y la Fundación por la Democracia (entre ellas Víctor Barrueto, Francisco Vidal, Guido Girardi, Gonzalo Navarrete, Sergio Bitar), busca “recuperar autonomía política”, tras lo que califica como años de subordinación estratégica, ambigüedad programática y fragmentación.
El documento sostiene que la “centroizquierda progresista” llega a este punto con debilidades estructurales: dispersión entre partidos y liderazgos, pérdida de identidad y rol de articuladora de mayorías. En esa línea, propone reconstruir la casa común de la centroizquierda con un instrumento organizativo nuevo, partido, federación u otra fórmula, que convoque “desde el mundo socialista hasta el democratacristiano”, con el Partido Radical y el Partido Liberal como socios naturales, y apertura a independientes y redes como Nuevo Trato, exDC sin partido y articulaciones territoriales de alcaldes.
Aunque evita nombrarlos directamente, el texto desliza críticas al FA y al PC al cuestionar “ejercicios identitarios” y tendencias moralizantes que, a su juicio, derivan en denuncia sin propuestas y dificultan la construcción de mayorías. También advierte sobre el avance de la extrema derecha, al que define como una amenaza existencial para la democracia que tensiona derechos y concibe el “orden” como sustituto de la justicia, abriendo espacio a populismos y soluciones autoritarias.
Para la “reconstrucción” socialdemócrata, el PPD propone seis ejes:
- Democratizar la democracia: fortalecer poder local con presupuestos participativos y plebiscitos comunales, para redistribuir poder político, económico y cultural y reconstruir legitimidad.
- Estado y mercado: “crecer con cohesión” y “gobernar con capacidad”; sin Estado no hay justicia, pero sin eficiencia pública no hay legitimidad ni recursos. Plantea un Pacto Nacional de Desarrollo de largo plazo (meta de crecimiento referencial 4%).
- Seguridad: condición básica de democracia y desarrollo. Propone un Acuerdo de Estado sostenido al menos por tres gobiernos, con presupuestos garantizados y estrategias coordinadas contra crimen organizado y narcotráfico.
- Progreso y desarrollo sostenible: medir progreso por cohesión social, calidad de vida y cuidado del territorio, con un Pacto por la Transición Justa, empleo verde y aprovechamiento de ventajas como litio e hidrógeno verde.
- Articulación política: levantar una federación efectiva junto a PR y PL, mantener apertura a PS y DC, y evitar “dependencia estructural” de una sola fuerza que condicione por vetos.
- Propósito político: “volver a servir, volver a convocar”, con coherencia y decisiones que amplíen derechos y no reduzcan la política a gestión de corto plazo.
El texto reconoce que la reflexión se activó cuando el partido evaluó como “altamente probable” una derrota en segunda vuelta y decidió “adelantar escenarios” para discutir los efectos de ese fracaso. En ese marco, plantea que la centroizquierda perdió iniciativa y quedó a menudo reaccionando a agendas ajenas, lo que diluyó su papel histórico.
La apuesta del PPD reordena el mapa del oficialismo y abre un debate ineludible: cómo reconfigurar mayorías tras un ciclo donde la seguridad desplazó a otras prioridades y la dispersión debilitó la oferta programática. La dirección que propone —ancla socialdemócrata, foco en seguridad con democracia, Estado eficaz y transición justa— busca diferenciarse tanto de la derecha como de una izquierda que, a su juicio, confunde identidad con proyecto. El punto crítico, a partir de ahora, será si esa hoja de ruta logra traducirse en instrumento político real, con unidad programática, presencia territorial y capacidad de convocar más allá de las cúpulas.
