El montaje presidencial no se limitó a economía. El video incluyó su celebración de la reducción a cero de protestas sociales, una declaración que para amplios sectores remite al uso del aparato estatal como mecanismo de contención del conflicto, y la exaltación de su estrategia de “mano dura” contra el narcotráfico. En el mismo tono, Milei destacó la implementación de la Boleta Única de Papel, presentándola como prueba de “coraje” político. El remate fue doctrinario: con el Congreso surgido tras las elecciones de octubre, prometió avanzar “hasta el hueso” y “pintar de violeta” todo el país.
Por Equipo El Despertar
En su mensaje navideño, el presidente Javier Milei no ofreció una advertencia que no dejó a nadie indiferente. En un video difundido en redes con fragmentos de discursos, el mandatario anunció que en la segunda mitad de su gobierno vendrán “muchas más reformas” y pidió al país “abrocharse los cinturones”, ratificando que el ajuste seguirá siendo el eje estructural de su administración. La Navidad, en su relato, no es pausa social: es un punto de control para reafirmar que el rumbo no cambiará.
Milei volvió a presentar su programa como una épica de estabilización: aseguró haber reducido el “déficit fiscal consolidado” de 15 puntos del PIB a cero, defendió recortes y rebajas de impuestos, y celebró la caída de la inflación. También reiteró una cifra discutida por analistas, que habría sacado a “12 millones” de la pobreza, y destacó como “logros” el fin del cepo cambiario y la firma de un acuerdo bilateral con Estados Unidos, síntesis política de su orientación: disciplina fiscal interna y alineamiento externo con Washington.
El montaje presidencial no se limitó a economía. El video incluyó su celebración de la reducción a cero de protestas sociales, una declaración que para amplios sectores remite al uso del aparato estatal como mecanismo de contención del conflicto, y la exaltación de su estrategia de “mano dura” contra el narcotráfico. En el mismo tono, Milei destacó la implementación de la Boleta Única de Papel, presentándola como prueba de “coraje” político. El remate fue doctrinario: con el Congreso surgido tras las elecciones de octubre, prometió avanzar “hasta el hueso” y “pintar de violeta” todo el país.
La frase navideña, sin embargo, condensa más que estilo: condensa proyecto. “Abróchense los cinturones” es la consigna típica de gobiernos que trasladan el costo de la crisis hacia abajo, mientras preservan la rentabilidad arriba. Marx lo describió con una crudeza que atraviesa el siglo: “La acumulación de riqueza en un polo es, al mismo tiempo, acumulación de miseria en el polo opuesto” (El Capital). En la Argentina actual, ese polo de miseria no es abstracto: son jubilaciones licuadas, salarios por detrás de precios, despidos en el Estado y servicios públicos degradados.
El mensaje también confirma una apuesta política: convertir la estabilización en legitimación y el conflicto social en “anomalía” a neutralizar. Cuando el gobierno celebra que no hay protestas, no celebra paz social: celebra desmovilización. Y cuando presenta reformas como destino irreversible, busca clausurar la idea de alternativa. Lenin advertía que el Estado no es árbitro neutral sino herramienta de clase; por eso, la combinación de recorte fiscal, ajuste social y fortalecimiento represivo no es contradicción: es coherencia del programa.
Milei pasará Nochebuena en Olivos, en una jornada que su entorno describe como rutinaria, mientras el país enfrenta la pregunta de fondo que el video elude: ¿quién paga el cinturón apretado? El anuncio de “más reformas” deja claro que la administración no piensa redistribuir sacrificios, sino profundizarlos. Frente a ese horizonte, el desafío para el campo popular no es interpretar slogans, sino construir fuerza social capaz de disputar el rumbo antes de que el “hasta el hueso” termine siendo, como siempre, sobre el cuerpo de los de abajo.
