En un discurso de fuerte tono histórico e internacionalista, pronunciado en la Fiesta de los Abrazos 2026, la dirección del Partido Comunista de Chile reivindicó el origen antifascista de la celebración, nacida en dictadura como acto público de desafío a la represión, y situó el momento político chileno y regional en un escenario de “nueva situación mundial” marcada por el militarismo y la disputa por recursos estratégicos.
La intervención comenzó con un recorrido por la memoria de la Fiesta de los Abrazos desde su primera edición en 1987, evocando la clandestinidad, la represión y el protagonismo de familias y militancias. En esa línea, se rindió homenaje a Luis Corvalán, Volodia Teitelboim, Gladys Marín y Guillermo Teillier, y se recordó que la conmemoración se enlaza con el aniversario del PC y la tradición de “abrazar al pueblo” con un mensaje de lucha, esperanza y ética.
En el centro del discurso estuvo la denuncia de lo que se describió como una escalada bélica encabezada por Estados Unidos, junto a aliados, en la región y el mundo. La intervención afirmó que la agresión contra Venezuela debe leerse en continuidad con otros conflictos contemporáneos y la calificó como un punto de inflexión que “pone en peligro la paz del mundo”.
El PC reafirmó la declaración aprobada por su Comité Central, citada en el acto, donde sostiene que la crisis del capitalismo neoliberal recurre crecientemente a la intervención abierta, sanciones y bloqueos. En ese marco, se acusó que la operación contra Venezuela dejó atrás el relato “antinarcotráfico” y explicitó un móvil económico: el control del petróleo y las “riquezas naturales”.
En el discurso se advirtió, además, que el precedente podría extenderse a otros países y recursos de la región: “hoy es el petróleo venezolano, mañana puede ser el cobre y el litio de Chile”, se sostuvo, asociando esta lógica a un retorno explícito de la Doctrina Monroe.
La dirección comunista exigió el regreso a Venezuela de Nicolás Maduro y Cilia Flores, denunciando el traslado forzado como “secuestro” y llamando a una salida política basada en soberanía, autodeterminación y derecho internacional. En ese contexto, se convocó a profundizar la unidad regional y a ampliar alianzas para enfrentar lo que se caracterizó como una ofensiva hegemónica.
Uno de los anuncios políticos centrales fue el llamado a impulsar un Movimiento Nacional por la Paz, convocando a organizaciones sociales, sindicales y gremiales; fuerzas políticas; artistas e intelectuales; juventudes, estudiantes e incluso comunidades religiosas, con el objetivo de detener la escalada bélica y defender soluciones políticas a los conflictos entre Estados.
El discurso dedicó un tramo especial al pueblo cubano, reafirmando solidaridad con la Revolución Cubana y exigiendo el fin del bloqueo. Se anunció también un trabajo con “amplitud” para conmemorar el centenario del nacimiento de Fidel Castro el próximo 13 de agosto, presentado como figura humanista y revolucionaria.
En política interna, el PC reconoció la derrota presidencial y anunció un proceso de evaluación “multifactorial” hacia el interior del partido, destacando el rol y la campaña de Jeannette Jara, el desempeño en la primaria y los resultados parlamentarios obtenidos con una lista acotada de candidaturas. Se señaló que la evaluación de la participación en el gobierno saliente quedará para una etapa posterior, aunque se remarcó que quedan dos meses para el término de la actual administración.
Frente al próximo gobierno, el discurso confirmó que el PC será oposición, con una fórmula dual: “crítica” ante medidas que afecten derechos y “constructiva” cuando se trate de políticas favorables a las mayorías y, especialmente, a las y los trabajadores.
La intervención defendió el derecho a la movilización social como parte de la democracia y rechazó que el PC promueva salidas golpistas, reivindicando su historia en la recuperación de elecciones y libertades. En esa misma clave, se recordó el próximo cumplimiento de 50 años de la desaparición de direcciones clandestinas del partido y de la Jota durante la dictadura, y se rindió homenaje a sus militantes.
El discurso cerró con un llamado a la unidad social y política más amplia, “sin excluir a nadie”, construida desde la base y en los territorios, con propuestas concretas sobre trabajo, salarios, vivienda, combate al crimen organizado y corrupción. También se recordó a Tommy Rey, en la primera Fiesta de los Abrazos sin su presencia.
