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Amores que matan: La Moneda y el Socialismo Democrático consolidan el quiebre a semanas del cambio de mando

Ene 26, 2026
Foto Prensa Presidencia

Con el PS y el PPD marcando distancia tras el conflicto por la Ley Naín-Retamal, el gobierno dejó de convocar el comité político ampliado y la centroizquierda asume que llegará dividida al 11 de marzo. La coordinación de cierre de mandato se diluye mientras la agenda legislativa se empuja sin un espacio de contención política.

Por Equipo El Despertar

A 44 días del término del gobierno de Gabriel Boric, el diálogo entre La Moneda y el bloque del Socialismo Democrático sigue estancado: se completaron dos semanas consecutivas sin el tradicional comité político ampliado de los lunes, el espacio donde ministros del núcleo del Ejecutivo se reúnen con presidentes de partido para coordinar prioridades y contener crisis internas.

La vocera Camila Vallejo había señalado días atrás que Interior “conveniría la mejor fecha” para una nueva reunión, reconociendo conversaciones, pero desde entonces no hubo convocatoria. La semana anterior, la suspensión se explicó por el despliegue ministerial en incendios; esta vez, La Moneda argumentó que el ministro Elizalde sostuvo una reunión de traspaso con Claudio Alvarado, próximo ministro del Interior del gobierno de Kast, y que además era la última semana legislativa antes del receso de febrero, por lo que el foco estuvo puesto en alinear bancadas para sacar proyectos antes del 11 de marzo.

En el Socialismo Democrático la lectura es distinta: aseguran que no hubo diálogo previo para convocar y que el verdadero motivo es el temor a que PS y PPD no asistan, como señal política del quiebre. En paralelo, sus dirigentes se reunieron para definir que actuarán como oposición separada de la que organicen PC y FA, aunque desde el Partido Radical hubo llamados a no abandonar formalmente la alianza antes del cambio de mando.

El episodio confirma algo que ya era visible: el oficialismo no solo se desordenó por la derrota electoral, sino por una fractura moral-política tras el Caso Gatica y la disputa por la Naín-Retamal. Cuando el Presidente llamó a los partidos a “estar a la altura”, el Socialismo Democrático lo leyó como un reto público que no resolvía la herida y que más bien la profundizaba.

Desde una lectura materialista, la crisis del comité político ampliado es el síntoma de una ruptura en la “cadena de mando” del bloque progresista: sin coordinación orgánica, el gobierno queda reducido a administración y trámite legislativo, mientras los partidos se reposicionan para la oposición. En términos de poder, se rompe el mecanismo que convierte coalición en fuerza, y aparece lo contrario: cada cual administrando su supervivencia. El resultado es previsible: el gobierno termina sin soporte político y la oposición futura nace fragmentada, lo que facilita la ofensiva del nuevo bloque gobernante.

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