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INE alerta por giro demográfico tras el Censo 2024 y llama a políticas urgentes ante caída de nacimientos

Ene 29, 2026
Foto El Siglo

El Instituto Nacional de Estadísticas proyecta que Chile entrará en una fase de fecundidad “ultra baja” y que, desde 2028, las defunciones podrían superar a los nacimientos. El país alcanzaría un máximo poblacional hacia 2035 y luego iniciaría un descenso sostenido, con un envejecimiento acelerado que tensionará salud, pensiones y mercado laboral.

Por Equipo El Despertar

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) encendió alertas sobre el rumbo demográfico del país tras publicar nuevas estimaciones y proyecciones de población basadas en los resultados del Censo 2024. La entidad planteó que los datos deben leerse como una señal para “tomar decisiones de política pública”, en un escenario marcado por el desplome de la fecundidad, el aumento de la esperanza de vida y una estructura etaria cada vez más envejecida.

De acuerdo con el INE, la población de Chile alcanzaría 20.150.948 personas en junio de 2026 y continuaría creciendo hasta llegar a un máximo de 20.643.490 habitantes en junio de 2035. Sin embargo, desde 2036 se proyecta un cambio de tendencia: la población dejaría de crecer e iniciaría una reducción gradual, que podría llevarla a 16.972.558 personas hacia mediados de 2070.

Uno de los hitos más relevantes del informe es el cruce entre nacimientos y muertes. Según las proyecciones oficiales, a partir de 2028 las defunciones podrían superar a los nacimientos, un punto de inflexión que suele asociarse a sociedades con baja natalidad sostenida y envejecimiento acelerado.

El factor central detrás del giro es la fecundidad. El INE estima que la Tasa Global de Fecundidad (TGF) —promedio de hijos por mujer— seguirá bajo el nivel de reemplazo poblacional (2,1) y caería desde 1,06 en 2024 a 0,92 en 2026, un umbral que en estándares internacionales se considera extremadamente bajo.

En paralelo, la esperanza de vida mantendría su tendencia al alza. El organismo proyecta que, pese a la caída observada en años recientes por efectos de la pandemia, el indicador seguiría aumentando hasta llegar a 88,4 años en 2070 (con diferencias por sexo), mientras que para 2026 se ubicaría en 81,8 años.

El cambio también se refleja en la pirámide poblacional. Para las próximas décadas, el INE anticipa que el peso de los grupos mayores crecerá de manera significativa, mientras que el porcentaje de población infantil disminuirá. En esa línea, el informe proyecta que el grupo de 65 años y más alcanzaría 42,6% en 2070, mientras que los menores de 15 años bajarían a 7,2% en el mismo horizonte.

Las cifras abren un debate de fondo sobre el diseño de políticas públicas en un país donde el envejecimiento y la reducción de nacimientos impactan directamente áreas como la sostenibilidad del sistema previsional, el financiamiento de salud, la disponibilidad de fuerza de trabajo y las redes de cuidados. En el propio INE, la lectura es que el dato demográfico no es solo una fotografía estadística, sino un anticipo de presiones estructurales que exigirán respuestas de Estado en el corto y mediano plazo.

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