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Trump comparte video que retrata a los Obama como simios y desata críticas por racismo

Feb 6, 2026

El registro fue difundido en el perfil oficial de Donald Trump en Truth Social y aparece dentro de un video de corte conspirativo sobre las elecciones de 2020. En el metraje se inserta brevemente una animación donde los rostros de Barack y Michelle Obama aparecen sobre cuerpos de monos, lo que generó indignación pública. Especialistas han recordado que comparar a personas negras con simios es un tropo histórico de deshumanización, asociado a violencia y exclusión racial.

Por Equipo El Despertar

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó este viernes en su cuenta oficial de Truth Social un video que incluye una animación en la que el expresidente Barack Obama y su esposa, Michelle Obama, son representados como simios. El fragmento aparece por un instante dentro de una pieza más extensa atribuida a un portal ultraconservador, centrada en teorías de fraude electoral en 2020, una narrativa que Trump ha sostenido durante años sin aportar pruebas concluyentes.

Según la reconstrucción de medios internacionales, el video inserta alrededor del segundo 59 una breve escena donde los rostros del matrimonio Obama están “pegados” sobre los cuerpos de dos monos, antes de retomar el hilo original del contenido. La publicación circuló rápidamente y acumuló miles de interacciones, reactivando críticas por el uso de imágenes deshumanizantes en la disputa política.

La reacción no se hizo esperar. El gobernador de California, Gavin Newsom, calificó el contenido como “racista” en redes sociales, mientras que Ben Rhodes —exasesor adjunto de Seguridad Nacional en la administración Obama— lo describió como “reprensible”, en una condena directa al mensaje implícito del montaje.

Más allá del episodio puntual, el impacto se explica por el significado cultural de la comparación. Estudios sobre deshumanización y racismo han documentado que la asociación entre personas negras y simios ha sido usada históricamente por el supremacismo blanco para justificar degradación social, violencia y exclusión, no como “humor” aislado, sino como parte de un repertorio político de inferiorización.

En ese marco, el debate volvió a instalarse sobre los incentivos políticos detrás de este tipo de publicaciones: piezas que, aun cuando aparezcan insertas por segundos, operan como señales para audiencias polarizadas, alimentan la guerra cultural y desplazan la discusión pública hacia el terreno del escándalo identitario. Para críticos de Trump, este mecanismo refuerza jerarquías simbólicas (raza, nación, pertenencia) que tienden a dividir solidaridades sociales y a ordenar la conversación pública en torno al “enemigo interno”, en lugar de condiciones materiales como empleo, salarios, acceso a salud o vivienda.

Hasta el cierre de esta nota, el video seguía disponible en plataformas asociadas a su ecosistema digital, mientras continuaban las reacciones cruzadas en redes sociales y en medios.

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