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Crisis en Downing Street: dimiten dos asesores clave de Starmer tras reactivarse el escándalo por Mandelson y Epstein

Feb 9, 2026
Foto BBC

La renuncia del jefe de gabinete, Morgan McSweeney, y del director de comunicaciones, Tim Allan, profundiza el remezón político que golpea al primer ministro británico Keir Starmer por el nombramiento —y posterior destitución— de Peter Mandelson como embajador en Washington, en medio de nuevas revelaciones sobre sus vínculos con Jeffrey Epstein. Starmer descarta dejar el cargo y promete transparentar el proceso de designación.

Por Equipo El Despértar

El Gobierno británico entró este lunes en una nueva fase de crisis interna tras la dimisión de dos de las figuras más influyentes del equipo del primer ministro Keir Starmer. Primero, el domingo, renunció Morgan McSweeney, jefe de gabinete y considerado el estratega central del “núcleo duro” en Downing Street. Luego, este lunes, dejó su cargo Tim Allan, director de comunicaciones del Ejecutivo, en una salida que refuerza la imagen de desorden y erosiona la capacidad del Gobierno para controlar el daño político.

El telón de fondo es la controversia por Peter Mandelson, exministro laborista y figura histórica del partido, nombrado embajador en Estados Unidos durante el primer tramo del mandato de Starmer. El nombramiento se transformó en un boomerang: Mandelson fue destituido meses después y, ahora, nuevas publicaciones sobre su relación con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein reactivaron el caso y ampliaron la presión sobre el primer ministro.

McSweeney asume la responsabilidad por el nombramiento

La dimisión de McSweeney fue interpretada como un intento de “cortar por lo sano” y contener el impacto en Starmer. En su declaración, el ahora exjefe de gabinete señaló que el nombramiento de Mandelson fue “un error” y que él aconsejó esa decisión, asumiendo responsabilidad personal por el costo político.

Sin embargo, el gesto no desactivó la presión. Por el contrario, abrió un nuevo flanco: si el principal asesor reconoce un fallo de criterio, la pregunta que se instaló en Westminster es cuánto sabía el propio primer ministro y por qué el proceso de revisión de antecedentes no anticipó el riesgo reputacional. En paralelo, Starmer se vio obligado a salir a reiterar su arrepentimiento por el nombramiento y a insistir en que seguirá en el cargo.

Tim Allan deja la comunicación del Gobierno y “hace espacio” para un nuevo equipo

Este lunes, Tim Allan anunció su salida como director de comunicaciones, argumentando que se aparta para permitir la construcción de un “nuevo equipo” en Downing Street. La renuncia se concretó apenas un día después de la salida de McSweeney, consolidando una secuencia de dimisiones que impacta en la operación diaria del Gobierno y en su estrategia pública para enfrentar el caso.

De acuerdo con Reuters, Starmer reunió a su personal en Downing Street para intentar reagrupar a su equipo, insistiendo en la idea de que la política debe ser “una fuerza para el bien” y reiterando que lamenta haber nombrado a Mandelson. Su vocería señaló posteriormente que el primer ministro no tiene planes de dar un paso al costado.

El núcleo del escándalo: nuevos antecedentes y una investigación policial

La crisis se aceleró después de que archivos divulgados en Estados Unidos incluyeran correos electrónicos que sugieren que Mandelson compartió con Epstein información sensible sobre discusiones vinculadas a posibles ventas de activos y cambios tributarios en el Reino Unido, en el contexto de la crisis financiera de fines de los 2000. Según Reuters, el exembajador está ahora bajo investigación policial por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público.

Mandelson no ha entregado declaraciones públicas sobre la nueva tanda de antecedentes, y no respondió a solicitudes de comentario citadas por Reuters.

En este contexto, Starmer endureció el tono: acusó a Mandelson de haber construido “una letanía de engaños” respecto de sus vínculos con Epstein y prometió divulgar documentos sobre el proceso que llevó a su nombramiento.

Presión política: llamados a que Starmer renuncie y ruido dentro del laborismo

Las dimisiones no apagaron el debate: lo expandieron. La oposición conservadora intensificó los ataques y cuestionó la capacidad de Starmer para conducir su administración en medio de un escándalo que combina error político, revisión de antecedentes y confianza pública.

La presión también se siente dentro del espacio laborista. Reuters reportó que el líder del Partido Laborista en Escocia, Anas Sarwar, estaba dispuesto a pedir públicamente la renuncia de Starmer, un dato especialmente delicado considerando el retroceso de apoyo que ha mostrado el laborismo escocés en encuestas desde la elección general de 2024.

Para Starmer, el desafío inmediato es doble: mantener cohesión interna y recuperar la agenda pública en temas como costo de la vida y crecimiento económico, mientras la polémica amenaza con convertirse en un símbolo de “captura del Estado por redes de élite” y de falta de transparencia en los nombramientos de alto nivel—una lectura que, con distintos matices, se repite cada vez que un gobierno queda atrapado en tramas donde poder político, influencia y relaciones personales se cruzan.

La próxima prueba será su reunión con parlamentarios laboristas, en un intento por evitar una rebelión interna, estabilizar su gabinete y contener una crisis que, a estas alturas, ya dejó dos dimisiones en la primera línea de Downing Street.

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