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Hecatombe en Medio Oriente: el Eje Imperial lanza su ofensiva total contra Irán mientras la Resistencia Popular multiplica el frente de batalla

Mar 5, 2026

Lo que las potencias occidentales presentan como una “operación quirúrgica” para neutralizar, una vez más, un supuesto programa nuclear se revela, en su desarrollo material, como una guerra de aniquilamiento contra el pueblo iraní y sus estructuras de soberanía, con un saldo que supera el millar de mártires y la destrucción sistemática de infraestructura civil, mientras la respuesta defensiva de Teherán desborda los cálculos del Pentágono y expone las contradicciones internas de un imperialismo que ya no puede sostener sus guerras sin mostrar la hilacha de su crisis estructural.

Por Equipo El Despertar

Lo que comenzó en la madrugada del 28 de febrero como una cascada de explosiones sobre el complejo del Líder Supremo en Teherán se ha transformado en la crisis más profunda que enfrenta el eje Washington-Tel Aviv desde la guerra del 73 . Donald Trump, en un mensaje grabado desde su refugio de Florida, anunció sin ambages el inicio de “operaciones de combate mayor” contra Irán, confirmando así lo que el materialismo histórico nunca ha ignorado: cuando la diplomacia —en este caso las negociaciones nucleares en Omán y Ginebra— no logra doblegar la voluntad de un pueblo que insiste en su independencia, el capital recurre a su forma más brutal y desnuda de resolución de contradicciones: la guerra .

La maquinaria bélica desplegada no deja espacio para eufemismos. Según información confirmada por fuentes oficiales y testigos presenciales, la aviación israelí y estadounidense ha realizado más de mil incursiones sobre territorio iraní en menos de una semana, destruyendo no solo instalaciones militares —objetivo declarado— sino también escuelas, hospitales y barrios residenciales . El canciller Abbas Araqchi, en comunicación con su homólogo chino, denunció que entre las víctimas fatales se cuentan 171 niñas en una escuela primaria de Minab, en la provincia de Hormozgán, un crimen de guerra que las cadenas hegemónicas se apresuran a calificar como “daño colateral” .

“Netanyahu y Trump han desatado una guerra ilegal e ilegítima”

La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar, pero desafía los esquemas simplistas de la narrativa imperial. Lejos de limitarse a un intercambio de misiles, Irán ha puesto en marcha una estrategia de desgaste que explota la principal vulnerabilidad del complejo militar-industrial occidental: el costo. Mientras un dron Shahed de fabricación iraní tiene un valor de aproximadamente 35 mil dólares, cada misilInterceptor estadounidense cuesta entre 500 mil y 4 millones de dólares . La guerra de clases, también en el terreno bélico, tiene su expresión numérica: Irán mantiene una capacidad de lanzamiento diario superior a los 2.500 drones, forzando a las defensas antiaéreas enemigas a disparar dos o más interceptores por cada amenaza, agotando existencias que tardan años en reponerse . “Durante el conflicto de junio de 2025, Estados Unidos gastó 150 misiles THAAD en doce días, el 25% de su reserva estratégica”, recordaba un análisis del Stimson Centre citado por la prensa especializada .

El frente, además, se ha multiplicado más allá de las fronteras iraníes. La Quinta Flota estadounidense en Bahréin, la base Al Udeid en Qatar, el aeropuerto internacional de Kuwait y la embajada estadounidense en Arabia Saudí han sido alcanzados por el aluvión defensivo iraní . “No guardamos hostilidad hacia los pueblos del Golfo, pero los gobiernos que albergan bases desde las cuales se asesina a civiles iraníes deben asumir su responsabilidad”, declaró Araqchi, en una advertencia que la prensa regional reprodujo con la cautela del que teme represalias .

La Casa Blanca, mientras tanto, navega entre la bravuconería y la desesperación. Trump, en una conferencia conjunta con el canciller alemán Friedrich Merz, aseguró que la armada y la fuerza aérea iraníes han sido “neutralizadas”, contradiciendo los hechos sobre el terreno donde los misiles balísticos persas siguen impactando objetivos a cientos de kilómetros . El portavoz del Ministerio de Defensa iraní, Reza Talaei Nik, respondió con la frialdad del que sabe que el tiempo juega a su favor: “No desplegaremos todo nuestro armamento avanzado en los primeros días. La guerra no termina cuando lo deciden los generales del Pentágono” .

“El verdadero objetivo es el cambio de régimen”

Si alguna duda quedaba sobre el carácter real de la agresión, las propias declaraciones de sus perpetradores la disipan. “Khamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto”, proclamó Trump en su red social, en un intento de presentar como hecho consumado lo que aún no ha sido confirmado por fuentes independientes . “Este es vuestro momento para tomar el control de vuestro gobierno”, arengó a los iraníes, en un llamado al derrocamiento que recuerda las peores páginas de la injerencia estadounidense, desde Guatemala hasta Chile . Netanyahu, por su parte, anunció que “miles de objetivos” serán alcanzados en los próximos días y que la operación —bautizada como “Rugido de León” por el ejército israelí— busca “eliminar la amenaza existencial” que, según su narrativa, representa la República Islámica .

El analista y exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, que prefiere mantener el anonimato, lo expresaba sin rodeos en un artículo publicado por Defense One: “El cálculo en Teherán ha cambiado radicalmente. Ya no se trata de una represalia medida como tras el asesinato de Soleimani. Esto es existencial. Los líderes iraníes no se sentirán constreñidos por ninguna regla no escrita” . El experto advertía además que Washington ha apostado por el cambio de régimen sin contar con la autorización del Congreso, invocando poderes ejecutivos de la era de guerra de Corea, lo que abre un frente legal y político interno que podría complicar la continuidad de la operación .

Mientras tanto, las potencias europeas —Francia, Reino Unido, Alemania— se limitan a pedir “contención” y “cese de hostilidades”, en un lenguaje que revela su completa subordinación a los dictados de Washington . Rusia, por el contrario, ha calificado los ataques como una “agresión armada no provocada” y exige una reunión urgente del Consejo de Seguridad, mientras China expresa su “firme condena a la agresión ilegal” y reafirma su apoyo al derecho de Irán a defender su soberanía .

La economía de guerra y la asimetría como estrategia

Pero quizás el dato más revelador del nuevo estadio al que ha entrado la confrontación lo aporta el análisis económico de la guerra. La asimetría entre los costes de producción iraníes y los de interceptación occidentales no es un mero detalle técnico: constituye una estrategia consciente de desgaste. Los cerca de 100.000 drones Shahed en sus distintas variantes con que cuenta Irán, producidos a un ritmo de 500 unidades mensuales, representan una montaña de papel frente a la cual los misiles Patriot, THAAD o Standard Missile-3 son un pozo sin fondo de recursos fiscales . La Reserva Federal puede imprimir dinero, pero no puede fabricar misiles más rápido de lo que sus únicas tres plantas productoras lo permiten. Esa es la contradicción material que el Pentágono intenta ocultar tras partes de guerra triunfalistas.

Israel, por su parte, ha comenzado a desplegar su sistema Iron Beam, de rayos láser, que reduce el costo por intercepción a apenas unos dólares, pero su limitado despliegue operativo impide aún cubrir la totalidad del espacio aéreo amenazado . Entre tanto, los informes de bajas no cesan de aumentar. Medios locales iraníes reportan que 24 de las 31 provincias del país han sufrido impactos directos, y la Media Luna Roja iraní cifra ya en más de mil los mártires, con miles de heridos . La comunidad internacional, salvo contadas excepciones, guarda un silencio cómplice que será juzgado por la historia.

La resistencia popular como garantía de futuro

Frente a la brutalidad del ataque, el pueblo iraní ha respondido con la dignidad de quien defiende su derecho a existir sin tutelas. Las calles de Teherán, pese a los bombardeos y los cortes de internet que redujeron la conectividad al 4%, no vieron el levantamiento popular que Trump anunciaba en sus vídeos . “No se puede cambiar un régimen respaldado por millones de personas”, respondió Araqchi a la NBC, en una frase que resume la diferencia fundamental entre la voluntad popular y los deseos de la Casa Blanca .

La guerra, como toda manifestación extrema de la lucha de clases a escala internacional, revela la verdadera naturaleza de los actores. Por un lado, un imperialismo que recurre al bombardeo de escuelas y residencias para imponer sus condiciones. Por otro, un pueblo que, como ha demostrado durante 47 años de resistencia a las sanciones y amenazas, no se rinde. La República Islámica ha anunciado que su respuesta será “dura y proporcionada”, y que sus Fuerzas Armadas están preparadas para una guerra prolongada .

Mientras los misiles cruzan el cielo de Medio Oriente, una certeza se abre paso entre la niebla de la guerra: el Eje de la Resistencia, con Irán a la cabeza, ha comprendido que la única respuesta posible a la agresión imperial es la unidad de todos los pueblos oprimidos. Desde Yemen hasta Líbano, desde Siria hasta Palestina, las fuerzas populares se movilizan, conscientes de que lo que se juega en las calles de Teherán y en los cielos de Haifa es el futuro de toda una región. Las antorchas que hace apenas unos días iluminaban las calles de Santiago de Chile en repudio al enviado de Washington encuentran ahora su continuidad en los misiles que desde Teherán responden al agresor. La historia, como enseñaba el materialismo dialéctico, avanza por sus caminos, pero siempre lo hace sobre la base de las contradicciones que el propio sistema genera. Y la mayor de todas, hoy, es la que enfrenta a un Imperio en decadencia con un pueblo que prefiere morir de pie a vivir de rodillas.

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