El ingeniero comercial que durante 28 años fue gerente general de Quiñenco, brazo inversor del Grupo Luksic, juró este miércoles como ministro de Relaciones Exteriores del presidente José Antonio Kast, en una designación que cristaliza la captura del aparato diplomático por los grandes intereses económicos. Mientras el propio Andrónico Luksic celebraba el nombramiento como una “lamentable pérdida para Quiñenco”, el nuevo canciller mantiene lazos estructurales con una veintena de directorios del holding y deberá definir la política exterior de un país cuyas prioridades comerciales coinciden sospechosamente con los negocios de su exempleador .
Por Equipo El Despertar
La ceremonia de cambio de mando en la Cancillería chilena tuvo este miércoles un protagonista inesperado: el fantasma de la “puerta giratoria” entre el poder económico y el político. Francisco Pérez Mackenna (67 años), ingeniero comercial de la Universidad Católica con un posgrado en la Universidad de Chicago —la cuna intelectual del modelo neoliberal chileno—, asumió como jefe de la diplomacia nacional luego de tres décadas al servicio del grupo económico más poderoso del país .
Su trayectoria es el currículum perfecto de la burguesía monopólica: 28 años como gerente general de Quiñenco, el holding que articula las inversiones de la familia Luksic en sectores estratégicos como la banca (Banco de Chile), la industria cervecera (CCU), el transporte (Puerto Ventanas) y las comunicaciones, con activos que superan los US$ 70 mil millones y presencia en más de 120 países . El propio Pérez Mackenna forma parte de una veintena de directorios de firmas del grupo, incluyendo la vicepresidencia del Banco de Chile, posición que asumió precisamente cuando Andrónico Luksic anunció su retiro de la primera línea empresarial en 2023 .
EL PATRÓN Y SU EMPLEADO: LA DECLARACIÓN DE LUKSIC QUE DELATA EL VÍNCULO
Cuando el presidente electo José Antonio Kast oficializó el nombre de Pérez Mackenna como su canciller, la reacción del principal accionista del holding fue reveladora. “Lamentable pérdida para Quiñenco, ¡pero Chile gana un profesional de excepción!”, escribió Andrónico Luksic en su cuenta de X, en un mensaje que, lejos de mostrar distancia, evidenciaba la continuidad del vínculo . El empresario agregó: “Por 35 años, Francisco Pérez demostró todo su liderazgo y talento y, sobre todo, la extraordinaria persona que es. Ahora, le corresponderá poner toda su capacidad al servicio de Chile” .
La pregunta que la gran prensa omite es obvia: ¿puede un hombre que dedicó su vida profesional a engordar las ganancias del mayor conglomerado del país defender ahora el interés general de la nación? Máxime cuando, como advierte Gilberto Aranda, académico de la Universidad de Chile, el nuevo canciller deberá definir posiciones en un contexto donde Estados Unidos “está exigiendo a los países del hemisferio un alineamiento más categórico” . Las decisiones sobre acuerdos comerciales, inversiones extranjeras y relaciones con potencias tendrán un sesgo inevitable cuando quien las toma tiene su teléfono lleno de contactos del directorio de Luksic.
LAS NAVES DEL HOLDING EN LA CANCILLERÍA: UN DESEMBARCO PLANIFICADO
Pero Pérez Mackenna no llegó solo. Como revela una investigación de El Mostrador, “el buque no llegó solo. A él se le sumaron varias naves” . La más relevante es Paula Estévez, designada subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, hija del exministro socialista Jaime Estévez. Y aquí la historia se vuelve aún más elocuente sobre los mecanismos de captura del Estado por el capital.
Jaime Estévez, militante socialista y ministro de Ricardo Lagos, fue presidente de BancoEstado entre 2000 y 2005. Fue precisamente durante su gestión cuando el banco estatal otorgó un crédito por cerca de US$ 120 millones al grupo Quiñenco para financiar la compra del paquete accionario que permitió a la familia Luksic tomar el control del Banco de Chile . La operación, aunque legal, fue altamente cuestionada: un banco público utilizando recursos de todos los chilenos para fortalecer al mayor conglomerado privado, reduciendo su capacidad de apoyar a pymes y sectores vulnerables, y profundizando la concentración económica. Años después, el propio Jaime Estévez pasó a integrar el directorio del Banco de Chile, consumando el circuito completo de la puerta giratoria .
Hoy, su hija Paula Estévez —quien trabajó como asesora en el segundo gobierno de Michelle Bachelet y fue gerenta de la Cámara Chileno Norteamericana de Comercio (AmCham), donde coincidió con Pérez Mackenna— llega a la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales para diseñar la política comercial desde esa misma óptica . La coincidencia no es casual: es estructural.
EL DISEÑO: UN CANCILLER PARA LOS NEGOCIOS, UN SUBORDINADO PARA LA DIPLOMACIA
El nuevo gobierno ha intentado maquillar esta captura con un diseño que combina un canciller empresario con un subsecretario de carrera. Patricio Torres, diplomático con más de 30 años de experiencia y embajador ante la Unión Europea y Japón, será el “número dos” de la Cancillería, generando cierta tranquilidad en la planta diplomática . Para Felipe Larraín, exministro de Hacienda de Piñera y amigo personal de Pérez Mackenna, la inexperiencia política no será un problema: “Alfredo, Pancho y yo tenemos trayectorias similares. Con Alfredo (Moreno, canciller de Piñera), la primera vez que entramos al Gobierno, no teníamos experiencia política. Y eso se aprende” .
Pero el problema no es la falta de experiencia política, sino el exceso de experiencia empresarial en un sector específico. El excanciller socialista José Miguel Insulza, senador y exsecretario general de la OEA, plantea la pregunta correcta: “Si funcionó un ministro así en el primer Gobierno de Piñera ¿por qué no podría funcionar de nuevo?” . La respuesta, desde una perspectiva de clase, es que sí funciona: funciona perfectamente para los intereses del gran capital. La pregunta es si funcionará para las mayorías populares.
LA AGENDA OCULTA: QUÉ SIGNIFICA UN CANCILLER DE LUKSIC PARA CHILE
Quienes conocen a Pérez Mackenna destacan su capacidad ejecutiva y su experiencia en negociaciones complejas. Ha asistido al Foro de Davos, se ha reunido con Emmanuel Macron y Olaf Scholz, y ha liderado la internacionalización del holding Luksic . En el entorno de Kast señalan que su llegada responde a la búsqueda de un perfil con experiencia en negociaciones internacionales para promover la inversión extranjera que impulse la reactivación económica .
Traducido: la política exterior chilena será concebida como una gerencia de ventas del gran capital. Las relaciones diplomáticas se subordinarán a los acuerdos comerciales, y los acuerdos comerciales se negociarán pensando en los sectores donde el holding Luksic tiene intereses: banca, alimentos, bebidas, transporte, energía. No es conspiración, es la lógica de un Estado capturado por la burguesía monopólica.
El propio Pérez Mackenna tiene una historia personal que refuerza esta tesis. En los años ochenta trabajó en Citicorp bajo la jefatura de Sebastián Piñera, de quien escribió una sentida columna tras su muerte titulada “El jefe, el amigo, el Presidente” . Su paso fugaz por Renovación Nacional en esa década incluyó la presidencia de la comisión económica del partido, y hoy varios de sus mejores amigos —Felipe Larraín, Alfredo Moreno, Juan Bilbao— han ocupado altos cargos en gobiernos de derecha .
LA CONTRADICCIÓN QUE NADIE NOMBRA
Mientras el nuevo canciller juraba su cargo en Valparaíso, afuera quedaban preguntas que la gran prensa no formula: ¿cómo garantizará que sus decisiones no beneficien a su exempleador? ¿Qué pasa si un conflicto comercial enfrenta a Chile con un país donde el holding Luksic tiene inversiones? ¿Quién vigila al vigilante?
El propio Andrónico Luksic, en su mensaje de despedida, dio la clave: “Lamentable pérdida para Quiñenco”. La frase, dicha sin ironía, revela que el principal accionista del holding considera a Pérez Mackenna como un activo de su empresa, no como un servidor público. Y aunque formalmente el nuevo canciller haya renunciado a sus cargos en el grupo, los 28 años de gerencia general no se borran con un decreto.
El académico Gilberto Aranda lo resume con precisión: el “gran desafío” del nuevo canciller será definir la posición de Chile en un contexto de reordenamiento hemisférico . Ese desafío, ahora, será enfrentado por un hombre que durante tres décadas respondió a un único jefe: el holding que controla el 20% de la economía chilena. La pregunta sobre a quién representará realmente en las negociaciones internacionales queda flotando en el aire, mientras las “naves de Luksic” navegan con viento favorable en la nueva Cancillería.
