En un mensaje transmitido en cadena nacional, el presidente cubano confirmó el inicio de conversaciones con Estados Unidos bajo el principio de igualdad soberana, mientras su gobierno presenta un presupuesto que destina el 70% del gasto a salud, educación y protección social, en el contexto más duro de asfixia imperialista y con más de tres meses sin recibir combustible.
Por Equipo El Despertar
Mientras la maquinaria de propaganda del imperio insiste en retratar a Cuba como una “nación fallida” al borde del colapso, el presidente Miguel Díaz-Canel compareció ante su pueblo para rendir cuentas en uno de los momentos más complejos de la historia revolucionaria. Lejos del discurso derrotista que los grandes consorcios mediáticos quisieran imponer, el mandatario confirmó lo que la clase trabajadora cubana ya sabía: el bloqueo se ha recrudecido hasta límites insospechados, pero la Revolución no se rinde.
“Hace más de tres meses que no entra un barco de combustible en el país. Estamos trabajando en unas condiciones muy adversas, con un impacto inconmensurable en la vida de todo nuestro pueblo”, reconoció Díaz-Canel . La declaración no es un lamento, es una denuncia: tras la captura del presidente Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses el pasado 3 de enero, la administración Trump cortó los envíos de petróleo venezolano a la isla y amenazó con imponer aranceles a cualquier país que vendiera crudo a Cuba .
El llamado “bloqueo energético” no es una metáfora. Es una política deliberada de asfixia que ha provocado apagones de hasta 20 horas diarias, ha paralizado industrias y ha obligado al sistema de salud a posponer decenas de miles de cirugías. “En estos momentos en el país hay decenas de miles de personas esperando por una operación quirúrgica que no se puede desarrollar por la falta de energía eléctrica”, denunció el mandatario .
Sin embargo, en el mismo mensaje donde se describe la brutalidad del cerco imperialista, Díaz-Canel presentó las cifras de un presupuesto nacional que, incluso en medio de la guerra económica, prioriza a los de abajo. El proyecto de presupuesto para 2026, aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, asciende a 550,590 millones de pesos, un 6% más que el año anterior, y destina aproximadamente el 70% de los gastos corrientes a sostener los servicios públicos y gratuitos .
“No es solo un documento técnico o un ejercicio de asignación financiera. Es la herramienta principal con la que materializamos la voluntad política del Estado cubano de construir una sociedad cada vez más justa, equitativa y solidaria”, afirmó el ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale, en su presentación ante el Legislativo .
Las cifras son elocuentes: a la salud pública se destinan 76,756 millones de pesos (21% del gasto corriente), respaldando 110.7 millones de consultas médicas y el abastecimiento prioritario de medicamentos para enfermedades cardiovasculares, oncológicas y hematológicas . A la educación van 71,983 millones (20%), asegurando la matrícula de 1,369,000 estudiantes en la enseñanza general y más de 200,000 en la educación superior . La seguridad social recibe 80,526 millones, un aumento de más de 20,000 millones respecto a 2025, para proteger a 1,840,000 pensionados .
En cualquier país capitalista, una crisis de esta magnitud se habría resuelto descargando el costo sobre las espaldas de los trabajadores: recortando hospitales, privatizando escuelas, despidiendo personal. En Cuba, la opción política es exactamente la inversa. “Se trata de asegurar, como principio ineludible, el acceso a derechos fundamentales como la salud del pueblo, la educación de calidad para todos, la cultura, el deporte, la asistencia y la seguridad social. Estos son valores que concebimos no como un gasto, sino como la inversión más valiosa en nuestra sociedad”, subrayó Regueiro .
El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso Vázquez, fue igualmente franco al presentar el Plan de la Economía para 2026: “Reconocemos que este no es el plan deseado, sino el posible en las condiciones actuales. Es un plan mínimo que requiere de un esfuerzo colectivo para materializarlo” . En su intervención, denunció que “los efectos nocivos del bloqueo económico, comercial y financiero recrudecido, se constatan más que nunca en todas las esferas de la economía y la sociedad cubanas” .
En este contexto de asfixia, el gobierno cubano confirmó lo que el propio Donald Trump había adelantado en repetidas ocasiones: funcionarios cubanos y estadounidenses han mantenido conversaciones para buscar soluciones a las diferencias bilaterales. Díaz-Canel explicó que “estas conversaciones han estado orientadas a buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones”, y reveló que “hay factores internacionales que han facilitado estos intercambios” .
Pero el mandatario fue enfático en las condiciones: “En los intercambios que se han sostenido, la parte cubana ha expresado la voluntad de llevar a cabo este proceso, sobre bases de igualdad y respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, a la soberanía, y a la autodeterminación de nuestros gobiernos” . Días antes, ya había advertido que “el diálogo no puede ser bajo presiones” y que cualquier intento de condicionar las conversaciones sería denunciado .
Mientras tanto, la derecha mediática y los voceros del exilio terrorista en Miami exigen la rendición incondicional. La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, en un gesto de arrogancia colonial, exigió al “régimen ilegítimo cubano” cesar sus “actos represivos” . Pero la historia demuestra lo contrario: Cuba no negocia su soberanía.
En su mensaje, Díaz-Canel también se refirió al ataque del 25 de febrero contra una lancha de exiliados cubanos que intentó infiltrarse armada en la isla, operación que dejó cuatro fallecidos y seis heridos. El mandatario denunció que se trató de una “infiltración armada con fines terroristas”, “financiada desde territorios de EE.UU.”, y aseguró que la Casa Blanca ha sido informada y ha agradecido la cooperación cubana, incluso anunciando la llegada de expertos del FBI para participar en las investigaciones junto a las fuerzas del Ministerio del Interior .
A 67 años de la Revolución, el pueblo cubano enfrenta la tormenta más feroz del imperialismo en décadas. Pero como recordó el propio Díaz-Canel al cierre de 2025, el año nuevo debe llevar “impregnado el espíritu fidelista de lucha y su profundo amor por el pueblo” . Ese espíritu no se negocia. Mientras los tanques de combustible estén vacíos, las aulas y los hospitales seguirán llenos. Esa es la diferencia entre un gobierno al servicio del capital y una Revolución al servicio de los humildes.
