Dom. Mar 15th, 2026

La resistencia popular emerge en los primeros días de Kast: Marchas, barricadas y advertencia sindical contra la agenda de la ultraderecha

Mar 15, 2026
Foto La Izquierda Diario

A solo horas de la asunción de José Antonio Kast, el pueblo chileno salió a las calles para demostrar que la llegada de la ultraderecha a La Moneda no será un paseo triunfal. Mientras el nuevo mandatario firmaba decretos de blindaje fronterizo y anunciaba indultos para policías condenados por violaciones a los derechos humanos durante el estallido social, miles de mujeres coparon la Alameda el 8M, estudiantes del Instituto Nacional se enfrentaron a Carabineros con bombas molotov y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) advirtió que se movilizará contra cualquier intento de precarización laboral.

Por Equipo El despertar

Santiago de Chile. El Chile que despertó el 11 de marzo no es el mismo que se acostó el 10. Con la banda presidencial cruzada sobre el pecho de José Antonio Kast, se instaló en La Moneda el proyecto más reaccionario desde la dictadura. Pero mientras el nuevo mandatario arengaba a sus seguidores desde el balcón, en las calles de Santiago y Valparaíso los carros lanzaguas de Carabineros dispersaban a manifestantes que rechazaban su llegada .

La resistencia no empezó ese día. Tres jornadas antes, el domingo 8 de marzo, medio millón de mujeres según las organizaciones —40 mil según el maquillaje oficial de Carabineros— ya habían dado el primer alerta . “En unos días tendremos un Gobierno que ha declarado abiertamente tener una agenda antiderechos de las mujeres y estamos convocando a organizarnos”, advirtió a EFE Vesna Madariaga, vocera de la Coordinadora 8M, la principal organización feminista del país .

El grito de las mujeres que no votaron por él

La Alameda se tiñó de verde y morado. Cuando la multitud pasó frente a La Moneda, donde tres días después Kast daría su primer discurso como mandatario, miles de mujeres saltaron y gritaron al unísono: “¡Yo no voté por él!” . Anabela Díaz, pensionada de 66 años, conectó el presente con las heridas aún abiertas: “Tenemos que seguir unidas porque se viene algo muy duro. En 1973 sufrimos un golpe de Estado terrible, perdimos muchos derechos en esa dictadura cruel y luego los reconquistamos con mucho esfuerzo. Ahora tenemos miedo de volverlos a perder” .

El miedo no es infundado. Padre de nueve hijos y miembro del movimiento católico conservador, Kast votó en contra de la despenalización del divorcio, del aborto en tres causales y de la distribución de la píldora del día después durante sus años como diputado . Para el Ministerio de la Mujer designó a Judith Marín, evangélica conocida por su postura antiabortista. Priscila González, de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, denunció que “no puede ser la cara pública de quienes tienen que defender con estándares de derechos humanos, tanto a las mujeres como a las diversidad sexual” .

El Instituto Nacional: símbolo de la rebelión estudiantil

Mientras Kast juraba en el Congreso de Valparaíso, en el corazón de Santiago ocurría algo que la prensa hegemónica calificaría de “escalofriante”. En el Instituto Nacional, el liceo más emblemático del país, aparecieron pancartas y panfletos con la imagen del nuevo presidente. Uno de los lienzos decía: “Un tirano electo no es algo nuevo. Es el reflejo del sistema que nos somete. Con la memoria intacta nos levantamos. En pie de guerra contra toda autoridad” .

Pero lo que realmente “colmó la paciencia” del alcalde Mario Desbordes fue otro mensaje: un panfleto difundido por la “juventud combatiente antifascista y rebelde” mostraba al mandatario con cruces en los ojos y una pistola apuntando a su cabeza . Desbordes, fiel a su libreto, denunció que “hay personas de ultraizquierda y anarquistas, antisistemas mezclados, que no toleran este tipo de alternancias decididas por la ciudadanía. Son actos profundamente antidemocráticos” .

La jornada del jueves, los enfrentamientos subieron de tono. En los alrededores del Instituto Nacional, encapuchados lanzaron bombas molotov y fuegos artificiales contra Carabineros, que respondieron con su habitual parafernalia represiva . El Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Santiago Centro anunció que “presentarán todas las acciones legales en contra de quienes resulten responsables de estos actos que atentan contra la seguridad, bienestar y el normal funcionamiento de las clases” . La “tolerancia cero” a la violencia, prometida por Kast en campaña, ya tenía sus primeros destinatarios: los estudiantes.

El flanco laboral: la CUT advierte que “las movilizaciones no se decretan desde una comisión política”

Mientras las calles hervían, el mundo sindical afinaba su estrategia. Eric Campos, secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y militante del Partido Comunista, fue claro en una entrevista con Radio Universidad de Chile: “Las movilizaciones no se decretan desde una comisión política” . La advertencia llegaba en medio del debate por los llamados a movilización del PC y la necesidad de una oposición firme al nuevo gobierno.

Campos identificó los primeros desafíos: la discusión del salario mínimo en abril, el seguimiento a la implementación de la jornada laboral de 40 horas y la insistencia en avanzar hacia un salario vital . Pero sobre todo, dejó en claro que la CUT no será un convidado de piedra: “Cuando hay gobiernos que no comparten las ideas del sindicalismo, como el de Kast, luchamos para resistir. Pero hay un elemento común: nosotros luchamos y nos movilizamos siempre” .

El dirigente sindical definió el carácter de la oposición que viene: “Ser constructivo no es ser condescendiente. Vamos a ser contributivos en la medida que se impulsen proyectos que favorezcan a las familias y a los trabajadores, y no lo seremos con aquellos que los afecten” . Traducción: cada iniciativa del Ejecutivo será evaluada con lupa de clase, y si afecta los derechos laborales, la respuesta será la movilización.

Las primeras señales del gobierno: indultos, zanjas y blindaje mediático

Mientras las protestas se desarrollaban, Kast no perdía el tiempo. En sus primeros tres días abrió al menos cinco flancos de controversia, según consignó la revista El Siglo . El más sensible: el anuncio de que indultará a policías y militares condenados por violaciones a los derechos humanos durante el estallido social de 2019. “La facultad de indulto es una facultad que hasta el día de hoy tiene el presidente de la república y yo la voy a utilizar”, declaró a Canal 13 .

La respuesta no se hizo esperar. El senador del Partido Comunista, Daniel Núñez, denunció que “esto desvía absolutamente el foco de las preocupaciones ciudadanas que tiene la gente en Chile y más bien parece un gustito a su barra brava a sectores de ultra derecha que lo que están buscando es obviamente generar una situación de impunidad tanto en los crímenes ocurridos durante la dictadura de Pinochet, como también ahora por una represión injustificada” .

La construcción de zanjas de tres metros en la frontera norte, el inicio de conversaciones con Estados Unidos por tierras raras y minerales críticos, y la polémica por la afirmación del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, de que el gobierno anterior dejó “un fisco sin caja” —desmentida por el exministro Nicolás Grau con cifras en la mano— completaron un debut político que promete cuatro años de alta conflictividad .

Balance: la resistencia apenas comienza

Las primeras jornadas del gobierno de Kast dejan una lección clara: la resistencia no espera ni pide permiso. Mientras él se instalaba en La Moneda, las mujeres ya estaban en las calles. Mientras él firmaba indultos para uniformados condenados por torturas, los estudiantes del Instituto Nacional levantaban barricadas. Mientras él prometía “orden” y “mano firme”, la CUT afinaba su maquinaria de movilización.

Como cantaban las mujeres el 8 de marzo: “Ni un paso atrás” . La lucha recién comienza.

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