Dom. Mar 15th, 2026

Las señales de la nueva correlación de fuerzas: La burguesía reordena el Congreso mientras excluye a los sectores populares

Mar 15, 2026

La instalación de las mesas del Congreso dejó al desnudo la verdadera correlación de fuerzas en el nuevo escenario político: mientras la derecha gobierna, una fracción de la centroizquierda se apresta a colaborar y otra queda marginada de las decisiones. La “gobernabilidad” que celebran los titulares no es más que el reordenamiento de las elites para administrar el Estado en beneficio del gran capital.

Por Editor El Despertar

Mientras la prensa hegemónica se entretiene con las anécdotas de las votaciones y los nombres de los nuevos presidentes de la Cámara y el Senado, lo que realmente ocurrió esta semana en el Congreso Nacional es un reacomodo de las fichas en el tablero de la burguesía. La elección de las mesas para el período 2026-2027 dejó señales claras de cómo se articulará la correlación de fuerzas en los próximos años, y ninguna de ellas es una buena noticia para la clase trabajadora.

La derecha copa todas las testeras

El oficialismo debutó con una victoria total en el control del Congreso. Jorge Alessandri (UDI) fue electo presidente de la Cámara de Diputados con el voto unificado de la derecha, mientras que Paulina Núñez (RN) se convirtió en la quinta mujer que preside el Senado, gracias a un pacto con el Partido Socialista y el PPD . La fórmula acordada para distribuir la conducción del Senado durante los próximos cuatro años es lapidaria: el sector de derecha encabezará la corporación durante tres períodos, mientras que la centroizquierda lo haría solo en uno .

En términos simples, la derecha gobernará el Senado casi todo el período. La “alternancia” que venden como concesión es, en los hechos, una capitulación.

El PS y el PPD eligen el lado de los de arriba

El entendimiento con la derecha fue encabezado por la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, quien condujo las tratativas que derivaron en esta fórmula desigual . La dirigenta socialista intentó justificar la jugada asegurando que “aquí nunca hubo ni conversaciones ocultas ni cosas cartas tapadas” y que incluso incorporaron sugerencias de la DC y el PC . Pero la realidad es tozuda: el PS y el PPD prefirieron asegurar su cuota de poder negociando con la derecha antes que construir un bloque opositor unido.

Vodanovic reveló además que ya están negociando las comisiones clave con el oficialismo, pidiendo “Derechos Humanos, que era una presidencia que nos interesaba estaba en el primer año” . Mientras tanto, los partidos que quedaron fuera del acuerdo ya advierten que esta exclusión los empujará a una oposición más dura.

PC, FA y DC, marginados y forzados a atrincherarse

Ante el pacto entre la derecha y el PS-PPD, los otros partidos de la oposición no tuvieron más remedio que conformar un comité propio. El Partido Comunista, el Frente Amplio, la Democracia Cristiana y la Federación Regionalista Verde Social crearon una instancia conjunta que reunirá a 11 senadores, encabezada por Yasna Provoste y con Claudia Pascual en la vicepresidencia .

El senador Daniel Núñez (PC) fue claro: “El Partido Comunista fue excluido de las conversaciones para un acuerdo en la mesa del Senado por parte de la derecha. Igual situación enfrentó el Frente Amplio, la Democracia Cristiana, los senadores regionalistas” . La exclusión no fue casual: la burguesía necesita socios confiables, no partidos que puedan representar los intereses populares.

El senador Francisco Huenchumilla (DC) advirtió sobre las consecuencias: “Fue un error en la negociación entre el PS y la derecha oficialista haber excluido a los grupos más pequeños del Senado, porque eso los obliga a atrincherarse, para sumar fuerza interna, lo que puede devenir que una lucha por el poder interno termine transformando eso en una oposición más dura hacia el gobierno” .

La “unidad” que predica la derecha es solo para sus filas

Mientras excluyen a los sectores más progresistas y de izquierda, la derecha despliega una ofensiva de “unidad” hacia sus propias bases. La presidenta del Senado, Paulina Núñez, junto al vicepresidente Iván Moreira (UDI), se reunieron con el jefe de comité del Partido Republicano, Renzo Trisotti, para reforzar el llamado al diálogo político .

Núñez declaró que “nuestro sector ha ido madurando y comprendiendo que la unidad es fundamental para enfrentar los desafíos que tiene Chile” . Moreira, por su parte, valoró la incorporación de los cinco nuevos parlamentarios republicanos y afirmó que “esto permitirá fortalecer los vínculos dentro de nuestro sector y generar mejores condiciones para avanzar en acuerdos políticos y legislativos” .

La “unidad” de la que hablan es la unidad de la derecha para imponer su agenda. La “madurez” que celebran es la disposición de Republicanos a integrarse a las instituciones.

El ajuste institucional se consolida con la reforma política

En paralelo a la instalación de las mesas, el Congreso despachó la reforma al sistema político, que busca reducir la fragmentación parlamentaria y fortalecer la gobernabilidad . La iniciativa, aprobada por 99 votos a favor, aumenta las exigencias para crear partidos, regula el financiamiento público y establece nuevas reglas para candidaturas independientes .

Lo que la prensa hegemónica vende como “modernización” es, en realidad, un blindaje del sistema contra cualquier expresión política que escape al control de las elites. Se rechazó además la norma transitoria que permitía la fusión de partidos en proceso de disolución, con 60 votos en contra . El mensaje es claro: los partidos pequeños y los independientes que no jueguen las reglas del establishment, simplemente desaparecen.

Epílogo: La gobernabilidad de la burguesía

El diputado Diego Schalper (RN) celebró el resultado señalando que el proyecto busca “fortalezcamos el rol de los partidos, pero que al mismo tiempo no terminemos con un parlamento tan fragmentado” . El diputado Carlos Bianchi (IND), en cambio, denunció que la propuesta “en nada permite que quienes somos independientes podamos competir en iguales condiciones” .

Lo que está en juego, como bien señala el análisis de Poder y Liderazgo, es “la estabilidad futura del sistema político” . Pero no se trata de cualquier estabilidad: se trata de garantizar que el Estado siga siendo administrado por las mismas elites, con reglas que excluyen a los sectores populares y que aseguran que cualquier disidencia sea rápidamente neutralizada.

La instalación del nuevo Congreso no es una anécdota administrativa. Es la foto del nuevo Chile que se viene: derecha gobernando, centroizquierda colaborando, izquierda marginada y reglas institucionales blindadas contra el pueblo. La clase trabajadora debe tomar nota: las alianzas se tejen arriba, pero las consecuencias las pagamos abajo.

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