Mié. Mar 18th, 2026

El costo de la guerra imperialista se siente en los hogares chilenos: la parafina sube $107 en un día y acumula más de $200 en dos semanas, mientras el gobierno deja agotar el fondo que protegía a los más pobres

Mar 18, 2026

El golpe caló hondo en los sectores populares, especialmente en las zonas del sur del país, donde la parafina es un bien de primera necesidad para combatir las bajas temperaturas. Mientras el gobierno de José Antonio Kast prepara modificaciones al Mepco que encarecerían aún más las bencinas, el Fondo de Estabilización de Precios del Petróleo (Fepp) —que amortigua las alzas de la parafina— está prácticamente agotado, con apenas US$5 millones disponibles, según admitió el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. La pregunta que flota en el aire es simple y brutal: ¿quién pagará el próximo invierno? .

Por Equipo El Despertar

La guerra interimperialista desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero ya tiene un costo tangible en los hogares chilenos. La parafina, el combustible que utilizan millones de familias de sectores populares para calefaccionarse —especialmente en la zona sur, donde las temperaturas caen bajo cero—, sufrió su segundo golpe consecutivo en apenas siete días. El alza de $107,4 anunciada este miércoles por ENAP se suma a la de igual magnitud de la semana anterior, totalizando más de $214 de incremento en dos semanas .

El economista Juan Ortiz, del Observatorio del Contexto Económico de la UDP, explicó a Emol la mecánica detrás del incremento: “La subida del precio de la parafina está directamente relacionada con el incremento del petróleo en el mercado internacional, que incide en el precio de la parafina, que es derivado del crudo” . El petróleo Brent supera hoy los 105 dólares por barril, un 45% más que al inicio del conflicto, y los efectos en cadena golpean con especial crudeza a los derivados más sensibles para el consumo popular.

EL FONDO QUE SE AGOTA MIENTRAS EL GOBIERNO PREPARA EL RESCATE A LAS GRANDES EMPRESAS

Lo que los grandes medios presentan como una catástrofe natural —”el impacto de la guerra”— es en realidad el resultado de una decisión política. El Fondo de Estabilización de Precios del Petróleo (Fepp), creado precisamente para amortiguar las alzas de la parafina y proteger a los consumidores, se encuentra prácticamente exhausto. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, reveló hace algunos días que el Fepp cuenta actualmente con unos US$5 millones, una cifra irrisoria frente a las necesidades .

La paradoja es insoportable: mientras el gobierno de Kast anuncia que no tiene recursos para mantener el Fepp, al mismo tiempo prepara una reforma tributaria que reduce el impuesto a las grandes empresas del 27% al 23%, regalando miles de millones de dólares a los mismos grupos económicos que han contaminado las zonas de sacrificio y explotado a los trabajadores durante décadas . La senadora Yasna Provoste lo dijo con claridad: argumentar “estrés fiscal” para desmantelar la protección a los consumidores mientras se rebajan impuestos a las grandes empresas “es el colmo del asalto a la inteligencia” .

EL IMPACTO DIFERIDO: UNA BOMBA DE TIEMPO PARA EL INVIERNO

Ortiz advierte que, aunque el alza es severa, lo peor está por venir. “El impacto de un alto precio de la parafina aún no es tan fuerte para la ciudadanía, dado que la demanda estacional hoy en el mes de marzo es baja. Pero esto va a llegar y va a llegar en dos meses más” , cuando comience el invierno y millones de familias no tengan más remedio que encender sus estufas.

El cálculo es sencillo y aterrador: una familia tipo en el sur del país gasta entre 80 y 100 litros de parafina al mes durante los meses fríos. Con el precio actual de $1.350, eso significa un desembolso mensual superior a los $135.000 solo en calefacción. Para un trabajador que gana el salario mínimo —$510.000 mensuales—, eso equivale a más del 26% de sus ingresos destinado a no morir de frío. Si el precio sigue subiendo, la ecuación se vuelve simplemente imposible.

EL MEPCO EN LA MIRA Y EL SILENCIO CÓMPLICE

Mientras la parafina se dispara, las bencinas y el diésel se mantienen artificialmente estables esta semana gracias al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) . Pero esa estabilidad es un espejismo: el gobierno de Kast ya anunció que prepara modificaciones al sistema, argumentando su alto costo fiscal . Se espera que la próxima semana se anuncie un alza en torno a $30 por litro en las bencinas, aunque los expertos advierten que, sin el Mepco, el incremento superaría los $300 .

Es decir, el gobierno está dosificando el golpe para que no sea tan abrupto, pero la dirección es clara: trasladar el costo de la guerra a los bolsillos de los trabajadores. Mientras tanto, las grandes automotoras, las concesionarias de carreteras y las petroleras internacionales celebran en sus directorios.

LA SOLIDARIDAD DE CLASE COMO ÚNICA RESPUESTA

Frente a esta arremetida, las organizaciones sociales y territoriales han comenzado a coordinar respuestas. En las poblaciones de Santiago sur, en las comunas de Valparaíso, en los barrios de Concepción y Temuco, las ollas comunes y las redes de solidaridad vecinal podrían ser la única defensa contra el frío y los precios imposibles. Pero la magnitud del golpe requiere respuestas más estructurales: una verdadera reforma tributaria que haga pagar a quienes más tienen, la recuperación de los fondos de estabilización y, sobre todo, el fin de una guerra que solo beneficia a los fabricantes de armas y las petroleras transnacionales.

Mientras los gobiernos discuten estrategias de salida en las capitales del Imperio, los trabajadores chilenos se preparan para un invierno que promete ser el más caro de la historia. Como bien dijo Ortiz, el impacto “va a llegar en dos meses más” . La pregunta es si el gobierno estará dispuesto a hacer algo para evitarlo, o si, como todo indica, preferirá que lo paguen los de siempre.

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