En las últimas 48 horas, la maquinaria bélica desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán ha recibido sus golpes más duros desde el inicio de la guerra el 28 de febrero. Misiles balísticos iraníes con cabezales de cientos de kilos burlaron los sistemas antimisiles israelíes y cayeron directamente sobre las ciudades de Dimona —sede del programa nuclear no declarado de Israel— y Arad, dejando decenas de muertos y más de 100 heridos, al menos 22 de ellos graves, en lo que las autoridades sionistas calificaron como una “noche muy difícil”.
Por Equipo El Despertar
El sábado 21 de marzo quedará registrado como el día en que la invulnerabilidad de las defensas israelíes se resquebrajó ante los ojos del mundo. En un lapso de pocas horas, dos ciudades del sur de Israel —Dimona, a 25 kilómetros de la frontera con Jordania, y Arad, a 40 kilómetros al noreste— fueron alcanzadas por misiles balísticos iraníes que el sistema antimisiles Arrow y la Cúpula de Hierro no lograron interceptar . Los primeros proyectiles cayeron sobre Dimona, donde se encuentra el Centro de Investigación Nuclear Shimon Peres, ampliamente considerado por expertos como el corazón del programa de armas nucleares no declarado de Israel . Según el servicio de emergencias Magen David Adom, al menos 33 personas resultaron heridas en esa localidad, incluyendo un niño de 10 años alcanzado por metralla que se encuentra en estado grave .
Horas después, un segundo misil impactó en Arad, una ciudad de unos 25.000 habitantes situada en el desierto del Néguev. Allí, el saldo fue aún más devastador: 84 heridos, al menos 10 de ellos en estado grave, y una escena de caos que los rescatistas describieron como de “destrucción extensiva” . Las imágenes difundidas por la agencia France-Presse mostraban un enorme cráter junto a edificios residenciales con sus fachadas destrozadas y ventanas reventadas, mientras los servicios de emergencia removían escombros en busca de víctimas . “Hubo mucho caos en la escena”, declaró el médico Riyad Abu Ajaj .
El portavoz militar israelí, brigadier general Effie Defrin, reconoció públicamente el fracaso: “Los sistemas de defensa aérea operaron pero no interceptaron el misil. Investigaremos el incidente y aprenderemos de él” . La Guardia Revolucionaria iraní, por su parte, reivindicó el ataque como una “respuesta” a los bombardeos previos contra la instalación nuclear de Natanz y la planta de Bushehr, que Israel había negado haber atacado . “Irán ha demostrado que, a pesar de más de 8.000 objetivos bombardeados por Estados Unidos, su brazo armado sigue siendo capaz de golpear el corazón del programa nuclear sionista”, destacó la televisión estatal iraní .
LA GUERRA LLEGA A DIEGO GARCÍA: UN ATAQUE A 2.500 MILLAS
Pero el golpe más simbólico para la alianza occidental ocurrió a miles de kilómetros de Medio Oriente. El viernes 20 de marzo, Irán lanzó dos misiles balísticos contra la base de Diego García, un atolón en el Océano Índico que alberga una instalación militar conjunta entre Estados Unidos y Reino Unido . Según confirmaron funcionarios estadounidenses y británicos, uno de los misiles falló en pleno vuelo, pero el segundo fue derribado por un buque de guerra estadounidense antes de alcanzar su objetivo .
El alcance de este ataque no tiene precedentes: Diego García se encuentra a más de 2.500 millas (unos 4.000 kilómetros) del territorio iraní, lo que demuestra que la infraestructura militar iraní —pese a la degradación de sus sistemas de lanzamiento que el Pentágono proclamaba como “funcionalmente derrotados”— sigue siendo capaz de proyectar poder a distancias intercontinentales . El ministro de Defensa británico calificó el hecho como una “escalada significativa”, mientras analistas militares señalaron que el mensaje de Teherán es claro: ningún activo estadounidense o británico está fuera del alcance de sus misiles .
El ataque a Diego García se produce en un contexto donde el Pentágono acaba de ordenar el despliegue del USS Tripoli, un buque de asalto anfibio de 45.000 toneladas con 5.000 marines a bordo, hacia la región . Según información de GlobalSecurity, la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines partió desde su base en Sasebo, Japón, y se dirige al Golfo Pérsico, en lo que algunos analistas interpretan como una preparación para operaciones de escolta en el Estrecho de Ormuz .
LÍBANO ARDE: MÁS DE 1.000 MUERTOS Y UN MILLÓN DE DESPLAZADOS
Mientras los misiles impactaban en Israel, el frente norte del conflicto se intensificaba con una ferocidad que supera los peores momentos de la guerra de 2006. Durante las últimas 48 horas, la aviación israelí bombardeó sin pausa los suburbios del sur de Beirut, bastión de Hezbolá, y las ciudades de Tiro y Naqoura en el sur del país . El Ministerio de Salud libanés reportó que la cifra de muertos desde el inicio del conflicto supera ya los 1.000 fallecidos, con más de un millón de desplazados —aproximadamente el 14% de la población del país— que huyen hacia el norte en medio de intensos bombardeos que han destruido puentes y carreteras .
En la madrugada del sábado, el ejército israelí emitió órdenes de evacuación para los residentes de los suburbios meridionales de Beirut antes de lanzar una nueva oleada de ataques contra lo que calificó como “infraestructura terrorista de Hezbolá” . Imágenes de Associated Press mostraban columnas de humo elevándose sobre la capital libanesa mientras familias enteras cargaban sus pertenencias en vehículos atestados, huyendo bajo la lluvia hacia refugios improvisados en escuelas y mezquitas .
En el sur del país, los combates se concentran alrededor del río Litani, una barrera natural que Israel busca imponer como límite de una futura zona de ocupación . Las fuerzas israelíes han atacado puentes y cruces sobre el río para impedir el movimiento de combatientes de Hezbolá, en lo que analistas interpretan como la preparación de una operación terrestre a gran escala para establecer una “zona de seguridad” en territorio libanés . Sin embargo, la resistencia no cede: Hezbolá anunció que sus combatientes atacaron posiciones israelíes en seis aldeas del sur y lanzaron andanadas de cohetes hacia el norte de Israel, activando las sirenas en las ciudades de Nahariya y Kiryat Shmona .
LAS CONTRADICCIONES DEL IMPERIO: RUSIA GANA, EL GOLFO HUYE, TRUMP SE DESDICE
Mientras las bombas caen y los misiles surcan los cielos, las contradicciones en el campo imperial se vuelven insostenibles. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, proclamaba hace apenas una semana que las capacidades militares iraníes estaban “funcionalmente derrotadas”, que la producción de misiles había cesado y que la tasa de lanzamientos había caído un 90% . Los hechos del sábado desmintieron rotundamente esas afirmaciones: no solo Irán sigue lanzando misiles, sino que estos atraviesan las defensas israelíes y golpean con precisión quirúrgica.
En el frente energético, la Casa Blanca se vio obligada a levantar las sanciones al petróleo ruso durante 30 días, una concesión humillante que permite a Moscú embolsarse hasta 150 millones de dólares diarios extra en ingresos petroleros, según cálculos del Financial Times . “En lugar de exprimir la economía rusa en declive, la guerra mal planificada del presidente está dando a Putin un respiro mientras las familias estadounidenses enfrentan precios más altos”, denunció la senadora Jeanne Shaheen . El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy calificó la decisión como un error que podría proporcionar a Rusia “unos 10.000 millones de dólares para la guerra”.
En el Golfo Pérsico, los aliados tradicionales de Washington han comenzado a tomar distancia. Arabia Saudita anunció la expulsión de varios diplomáticos iraníes, calificándolos de “personas non gratas” , pero al mismo tiempo se negó a sumarse a las operaciones de escolta en el Estrecho de Ormuz que Estados Unidos intenta organizar. Emiratos Árabes Unidos, que reportó haber interceptado tres misiles balísticos y ocho drones lanzados desde Irán en las últimas 48 horas, fue el primer país árabe en unirse a una coalición internacional para asegurar el paso marítimo . Sin embargo, la coalición cuenta con 22 países, pero ninguno de los estados árabes del Golfo, aparte de Emiratos, ha enviado buques.
Francia, por su parte, ordenó una docena de buques de guerra al Mediterráneo y el Mar Rojo, pero su ministro de Defensa descartó que ninguno se dirija al Estrecho de Ormuz, donde los riesgos de enfrentamiento con Irán son demasiado altos . La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, admitió que “nadie está listo para poner a su gente en peligro en el Estrecho de Ormuz” .
EL COSTO HUMANO: MÁS DE 2.300 MUERTOS Y UNA REGIÓN EN LLAMAS
Las cifras de víctimas, siempre parciales, dibujan el cuadro de una masacre que no cesa. Según el recuento de Al Jazeera y fuentes oficiales, más de 1.400 civiles han muerto en Irán desde el inicio de la guerra, mientras que el número de militares iraníes muertos supera los 4.400 según la organización Hengaw . En Líbano, el Ministerio de Salud reporta más de 1.000 muertos y más de 1.700 heridos . En Israel, 14 personas han fallecido en ataques con misiles desde el 28 de febrero . Estados Unidos ha perdido 13 militares, seis de ellos en un accidente de un avión cisterna KC-135 sobre Irak el jueves pasado .
El desplazamiento forzado alcanza proporciones bíblicas: 3,2 millones de iraníes han abandonado sus hogares, según la Media Luna Roja iraní; más de un millón de libaneses se han desplazado hacia el norte, huyendo de los bombardeos; y cientos de miles de israelíes del norte y sur del país permanecen en refugios o han sido evacuados .
En el frente diplomático, el secretario de Estado Marco Rubio insiste en que los ataques “tenían que ocurrir”, mientras el presidente Trump oscila entre declarar la victoria —”no queda prácticamente nada que atacar”— y advertir que Estados Unidos “no ha terminado” con Irán . Su director de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, permanece en silencio desde que su jefe de gabinete, Joe Kent, renunciara acusando a Israel de orquestar la guerra con mentiras .
EPÍLOGO: EL IMPERIO SANGRA, LOS PUEBLOS RESISTEN
Lo ocurrido en las últimas 48 horas en Dimora, Arad y Diego García es la prueba más contundente de que la guerra que la Casa Blanca prometió “rápida y contundente” se ha convertido en un atolladero del que ni el Pentágono ni sus aliados saben cómo salir. Los misiles iraníes que atraviesan las defensas israelíes, los aliados árabes que se escurren de las operaciones de escolta, Rusia embolsándose miles de millones mientras Trump levanta sanciones, y el zar antiterrorista de Estados Unidos denunciando desde la renuncia que la guerra se fabricó en Tel Aviv, no en Washington: todas son piezas de un mismo rompecabezas, el de un imperio que se desgarra en sus propias contradicciones.
Mientras tanto, los de siempre pagan el precio: los soldados estadounidenses, carne de cañón de la clase obrera enviada a morir en un conflicto que no eligieron; los civiles iraníes y libaneses, cuyas vidas valen menos que el barril de petróleo en las bolsas; los desplazados que duermen a la intemperie bajo la lluvia en Beirut, como aquel Abu Ali que declaró a la NPR: “El enemigo israelí es un enemigo, al fin y al cabo. Pero ya basta, nosotros también queremos vivir”.
La guerra entra en su cuarta semana. Los misiles siguen cayendo. Los precios siguen subiendo. Y el Imperio, mientras tanto, sangra.
