Mientras Donald Trump amenaza con “arrasar” plantas desalinizadoras y pozos petrolíferos iraníes, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) lanzó la oleada 84 de la Operación “Promesa Verdadera 4”, destruyendo aviones de reabastecimiento y apoyo logístico estadounidenses en la base aérea de Al-Kharj, en Arabia Saudita. En Líbano, la misión de paz de la ONU (UNIFIL) denunció la muerte de tres cascos azules en 24 horas bajo fuego israelí, mientras el secretario general António Guterres advirtió que estos ataques “pueden constituir crímenes de guerra”. La guerra que el imperio creyó ganar en semanas ya lleva más de un mes, y las grietas en el bloque occidental comienzan a abrirse: España cerró su espacio aéreo a los vuelos militares estadounidenses y la Casa Blanca respondió con desdén que “no necesita ayuda de nadie”.
Por Equipo El Despertar
Teherán / Beirut. La guerra en Asia Occidental no se desarrolla según el guion que los estrategas del Pentágono escribieron en Washington. Este fin de semana, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica lanzó la oleada número 84 de la Operación “Promesa Verdadera 4”, en una demostración de que, pese a las bajas sufridas, la capacidad de ataque de la Resistencia no solo se mantiene sino que se profundiza.
Según un comunicado de la Oficina de Relaciones Públicas del CGRI, “la Fuerza Aeroespacial, en cooperación con la Armada, ambas adscritas a la Guardia Revolucionaria, destruyó sistemas de defensa antimisiles durante una operación conjunta de misiles y operaciones terrestres” . El blanco fue la base aérea de Al-Kharj, en Arabia Saudita, donde se encontraba una flota de aviones de reabastecimiento y apoyo logístico militar estadounidense.
Misiles de combustible sólido y líquido penetraron las defensas de la base, impactando directamente sobre los aviones de fuselaje ancho. El comunicado del CGRI fue categórico: la operación resultó en “la destrucción y graves daños a numerosos aviones enemigos de fuselaje ancho y de reabastecimiento y apoyo pesado” . Entre los blancos destruidos se encuentra un avión radar E-3 Sentry (AWACS), una pieza clave del sistema de vigilancia aérea estadounidense. Analistas militares consultados por CNN advirtieron que esta pérdida “podría afectar la capacidad de Estados Unidos para controlar los aviones de combate y dirigirlos hacia sus objetivos, o protegerlos de los ataques de aeronaves y sistemas de misiles hostiles” .
La sangre que tiñe el sur del Líbano
Mientras los misiles impactaban en suelo saudita, en la frontera norte de la Palestina ocupada la situación se desangraba. La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para Líbano (UNIFIL) denunció este lunes la “trágica muerte” de dos de sus miembros en el sureste del país, después de que un proyectil de origen desconocido destruyera el vehículo en el que viajaban . Este es el tercer casco azul muerto en 24 horas: ayer, otro soldado indonesio perdió la vida en Adchit al Qasayr, un municipio cercano, también bajo fuego.
“Los ataques contra los miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz constituyen graves violaciones del derecho internacional humanitario y de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, y pueden constituir crímenes de guerra”, advirtió el portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, en un comunicado. “Será necesario que se rindan cuentas” .
La ministra de Defensa española, Margarita Robles, confirmó durante la mañana que uno de los fallecidos era de nacionalidad indonesia, mientras que el gobierno de Indonesia exigió una investigación exhaustiva. Mientras tanto, el número de muertos por la ofensiva israelí en Líbano en el último mes ascendió a 1.247, entre ellos 124 niños, y los heridos a 3.680. Más de un millón de personas han sido desplazadas de sus hogares . UNICEF, el fondo de la ONU para la infancia, alertó que la guerra ha desplazado al 20% de la población libanesa en apenas tres semanas, con un promedio de 19.000 niños obligados a huir cada día .
Ormuz: la llave que estrangula al imperio
El estrecho de Ormuz, por donde transita habitualmente una quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en el campo de batalla decisivo. Irán ha bloqueado de facto el paso, reduciendo el tránsito diario de petroleros de los aproximadamente 86 pasajes previos a la guerra a solo cinco en la actualidad . Estos pocos buques que logran cruzar lo hacen “pagando una tasa reportada en USD 2 millones —en criptomonedas o yuanes chinos— para poder cruzar”, según detalla The National .
El CGRI confirmó este lunes la muerte de su comandante naval, Alireza Tangsiri, abatido por Israel mientras “organizaba y reforzaba fuerzas” . Tangsiri había sido una figura clave detrás del cierre del estrecho y su muerte, aunque significativa para las fuerzas iraníes, no ha detenido las operaciones. El CGRI subrayó que la Armada “está acostumbrada a este tipo de pérdidas” y que continúa gestionando el estrecho y ejecutando ataques contra fuerzas enemigas .
La respuesta de Washington ha sido un torrente de amenazas y contradicciones. Donald Trump declaró a los periodistas a bordo del Air Force One que está “cerca de llegar a un acuerdo con Irán” y que ya se ha producido un “cambio de régimen” . Horas después, en un mensaje en su red social Truth, amenazó con “destruir por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jarg (¡y posiblemente todas las plantas desalinizadoras!)” si no se abre el estrecho . El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró en Fox News que la situación en Ormuz “está mejorando” y que Estados Unidos “retomará el control de los estrechos” mediante escoltas .
Pero Irán, a través de su portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, negó este lunes que existan negociaciones directas con Estados Unidos. Bagaei reconoció que se han recibido mensajes “a través de intermediarios sobre el interés de EE.UU. en negociar”, pero calificó las propuestas recibidas como “demandas excesivas e irracionales” .
Las grietas en la alianza occidental
El escenario internacional comienza a mostrar fisuras. El gobierno español de Pedro Sánchez, que desde el inicio de la guerra prohibió el uso de las bases militares de Rota y Morón para operaciones estadounidenses, ha ordenado también el cierre de su espacio aéreo a los vuelos de Estados Unidos que participan en la operación militar .
La respuesta de la Casa Blanca fue un desaire: “Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos están cumpliendo o superando todos sus objetivos en el marco de la Operación Furia Épica y no necesitan ayuda de España ni de nadie más”, declaró un funcionario de la Administración Trump . La declaración es una confesión involuntaria: el imperio está solo en esta guerra, obligado a cargar con el costo político y militar mientras sus aliados tradicionales buscan distanciarse.
Mientras tanto, la OTAN se ve arrastrada al conflicto por la geografía. Un misil balístico lanzado desde Irán entró en el espacio aéreo turco y fue derribado por sistemas de defensa aérea de la Alianza desplegados en el Mediterráneo Oriental. Es el cuarto incidente de este tipo desde el inicio de la guerra . Turquía, miembro de la OTAN, ha protestado formalmente, pero no puede evitar que los misiles crucen su espacio aéreo cuando la guerra arrasa la región.
El costo de la guerra
Las cifras, siempre parciales y disputadas, comienzan a dibujar un panorama de devastación. Según la Wikipedia, que mantiene un registro detallado del conflicto, las bajas estadounidenses confirmadas ascienden a 15 soldados muertos y 332 heridos, aunque estas cifras no incluyen el personal de seguridad privada ni los contratistas . Israel reporta 7 soldados muertos y 23 civiles fallecidos, con más de 5.700 heridos .
Las pérdidas materiales del lado estadounidense superan los 800 millones de dólares solo en las dos primeras semanas, según la BBC, con al menos 17 instalaciones dañadas . La Guardia Revolucionaria, por su parte, ha declarado que todas las bases estadounidenses en Medio Oriente han sido destruidas . Aunque la afirmación puede contener un componente propagandístico, los hechos demuestran que la infraestructura militar del imperio en la región está bajo asedio constante.
La guerra, que comenzó el 28 de febrero con un ataque sorpresa que asesinó al ayatolá Alí Jameneí y a otros altos funcionarios iraníes, ya lleva más de un mes. Lo que Trump prometió como una operación rápida para “aniquilar el potencial militar iraní” se ha convertido en un conflicto de desgaste que amenaza con desestabilizar toda la región y golpear la economía global. Los precios del petróleo rozan los 115 dólares el barril y el FMI advierte de efectos “asimétricos” en la economía mundial .
Mientras Trump exige a los países árabes que “ayuden a financiar la guerra” , la Resistencia demuestra que puede golpear donde más duele: en los aviones estratégicos, en los buques de reabastecimiento, en la infraestructura energética de los aliados del imperio. La oleada 84 no es la última. Y el estrecho de Ormuz, ese punto geográfico que concentra el flujo de energía del capitalismo global, sigue siendo el cuello de botella que estrangula al mundo. La guerra continúa.
