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La hermandad rompe el cerco: petrolero ruso con 100 mil toneladas de crudo atraca en Cuba desafiando el bloqueo imperialista

Abr 1, 2026
Foto France 24

Después de tres meses sin recibir combustible por la orden ejecutiva de Donald Trump que bloqueó de facto los envíos, el buque ruso Anatoly Kolodkin arribó este martes a la base de supertanqueros de Matanzas con un cargamento de 100 mil toneladas de crudo. Mientras el gobierno estadounidense miraba impasible —y hasta con declaraciones contradictorias—, la solidaridad entre pueblos se impuso sobre el cerco energético que Washington impuso para asfixiar a la isla. El cargamento, aunque solo garantiza un respiro de aproximadamente diez días, demuestra que mientras existan países que no se plieguen a la voluntad del imperio, la Revolución Cubana no se rendirá.

Por Equipo El Despertar

Matanzas, Cuba. En medio de la penumbra del amanecer, los matanceros se arrimaron a la costa para verlo. Al norte del Faro de Maya, la silueta de un buque enorme comenzó a perfilarse en el horizonte. Nadie necesitaba que se lo dijeran: era el Anatoly Kolodkin, el petrolero ruso que venía a romper tres meses de asfixia energética impuesta por la Casa Blanca .

El buque, que transporta 100 mil toneladas métricas de crudo (equivalentes a unos 730 mil barriles), es el primero que logra atracar en la isla desde que Donald Trump firmara el 29 de enero una orden ejecutiva que amenazaba con aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba . La medida, que formaba parte de una estrategia de presión para forzar un “cambio de régimen”, fue acompañada por el cese de los envíos venezolanos tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas y la suspensión del suministro mexicano .

El imperio que mira hacia otro lado

La ironía de este episodio no pasó desapercibida. El mismo gobierno que durante semanas amenazó con “tomar” la isla y que prometió que “Cuba es la siguiente” después de Irán, tuvo que dar un paso al costado . La Guardia Costera de Estados Unidos, que tiene dos buques en la región, no recibió órdenes de interceptar el cargamento . El propio Trump declaró a periodistas que no tiene “ningún problema” con la llegada del petrolero ruso .

“Hay un buque petrolero ahí. No nos importa que reciban un cargamento porque lo necesitan… tienen que sobrevivir”, dijo el mandatario . Horas después, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmaba que Rusia había conversado con Estados Unidos sobre el envío y que Moscú consideraba su “deber no permanecer al margen, sino brindar la asistencia necesaria a nuestros amigos cubanos” .

La contradicción no es casual. Es la expresión de un imperio que, en medio de una guerra que ya le ha costado miles de millones de dólares y cientos de bajas en el Golfo Pérsico, no está dispuesto a abrir otro frente en el Caribe. Es, también, el reconocimiento de que la estrategia de asfixia energética —diseñada para doblegar a un pueblo que lleva más de sesenta años resistiendo— ha fracasado en su objetivo inmediato.

Un cargamento que vale más que dinero

El crudo transportado por el Anatoly Kolodkin es de la variedad Urales, la principal mezcla exportadora de Rusia, proveniente de la región norte del país, cargado en el mar Báltico . El experto en energía Jorge Piñón, de la Universidad de Texas en Austin, destacó que se trata de “quizás el petróleo de mejor calidad que tienen los rusos: 32 API, 1,5 de azufre. Es un petróleo muy bueno, de buena calidad” .

El valor económico del cargamento ronda los 84 millones de dólares . Pero su significado político es incalculable. Irenaldo Pérez Cardozo, director adjunto de la estatal Unión Cuba Petróleo (CUPET), precisó que el crudo “se ajusta a las características del sistema de refinación cubano, donde ya tienen experiencia” en el procesamiento de cargas rusas similares .

El proceso de descarga, que se extenderá por aproximadamente 96 horas, es apenas el comienzo de una cadena logística que permitirá a la isla respirar . Según Pérez Cardozo, “el gas licuado que se obtenga tendrá como destinos primarios instituciones de servicios vitales como los hospitales”, mientras que la gasolina “aliviará momentáneamente la tensión que atraviesa el país” y el diésel se destinará a la generación distribuida de energía eléctrica .

Las autoridades prevén que los primeros productos derivados comenzarán a distribuirse durante la segunda quincena de abril, tras el procesamiento en las refinerías de La Habana o Cienfuegos .

El alivio que no alcanza y la deuda que sigue

Pero el cargamento, aunque vital, es apenas un respiro. Los 730 mil barriles de crudo, una vez refinados, producirán alrededor de 250 mil barriles de diésel, suficiente para cubrir la demanda diaria de la isla durante aproximadamente diez o doce días .

Jorge Piñón fue claro al advertir que el cargamento “tardará semanas en convertirse en combustible utilizable, producirá un volumen relativamente reducido de diésel y, además, parte de ese combustible podría no llegar a la economía civil” . Las refinerías cubanas, construidas en su mayoría en la década de 1950, tienen una capacidad de procesamiento limitada y requieren inversiones que el bloqueo impide .

Cuba produce apenas 40 mil barriles diarios de su propio petróleo, pero necesita al menos 100 mil para funcionar con normalidad . El déficit se ha traducido en apagones de hasta 20 horas diarias, en gasolineras vacías, en el colapso del transporte público y en la paralización de industrias esenciales .

El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, sintetizó la paradoja en una publicación en X: “Posiblemente nunca había generado tanta noticia la llegada de un buque petrolero a un país como el ruso a Cuba. Señal del brutal cerco que viven los cubanos con heroísmo y estoicismo. Muestra del criminal ensañamiento del imperialismo contra una nación que se niega a ser dominada” .

Un precedente que abre grietas

Más allá del alivio inmediato, la llegada del Anatoly Kolodkin marca un precedente. Por primera vez desde que Trump firmara su orden ejecutiva en enero, Estados Unidos ha permitido que un cargamento de petróleo llegue a Cuba sin interferir .

No está claro si se trata de una flexibilización temporal o de un cambio de rumbo en la política de bloqueo petrolero . Tampoco se sabe si otros envíos seguirán el mismo camino. Según datos de rastreo marítimo, no se han detectado nuevos petroleros rumbo a Cuba tras la salida del Anatoly Kolodkin .

Pero lo que sí está claro es que la administración Trump, en medio de una guerra que se prolonga más de lo previsto en el Golfo Pérsico y con sus aliados europeos distanciándose, no está dispuesta a escalar el conflicto en el Caribe. Y que Rusia, que ha presentado el cargamento como un gesto de apoyo político a su aliado histórico, ha demostrado que está dispuesta a desafiar las sanciones para sostener a Cuba .

El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, agradeció en X: “Nuestro agradecimiento al Gobierno y Pueblo de #Rusia por todo el apoyo que estamos recibiendo. Carga valiosa que llega en medio de la compleja situación energética que enfrentamos” .

La función de clase del bloqueo

El cerco energético impuesto por Trump no es un accidente ni un exceso de celo geopolítico. Es la expresión más brutal de la función que cumple el imperialismo en el capitalismo global: aplastar cualquier experiencia que demuestre que es posible organizar la sociedad sin explotación, sin hambre, sin desigualdad estructural.

Cuba lleva décadas resistiendo. Su sistema de salud, sus escuelas, su capacidad de respuesta en desastres naturales —todo lo que la Revolución construyó— sigue en pie a pesar del bloqueo más largo de la historia. Y mientras la isla resiste, el modelo cubano sigue siendo una espina clavada en la garganta de quienes creen que el capitalismo es el único destino posible.

El petrolero ruso que atracó en Matanzas no resolverá la crisis energética de Cuba. Lo sabe el gobierno cubano, lo saben los trabajadores que siguen enfrentando apagones y escasez. Pero es una prueba de que la solidaridad entre pueblos existe, de que hay países que no se pliegan a la voluntad de Washington, de que la Revolución no está sola.

Y mientras el imperio se desangra en sus guerras, mientras sus aliados europeos le dan la espalda y mientras sus propias contradicciones lo corroen, Cuba seguirá resistiendo. Porque la historia no la escriben los que imponen bloqueos, sino los que los rompen.

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