Mientras el imperio yanqui sangra en el estrecho de Ormuz, Donald Trump intentó vender al mundo una ficción: que Irán había solicitado un cese al fuego. “Falso y sin fundamento”, respondió Teherán con la frialdad de quien sabe que el enemigo está contra las cuerdas. La maniobra propagandística del presidente estadounidense, lanzada justo cuando su administración evalúa un plan de invasión terrestre y sus aliados europeos le dan la espalda, revela la desesperación de un imperio que prometió una guerra relámpago y ya lleva más de un mes atrapado en el barro de la Resistencia.
Por Equipo El Despertar
Washington/Teherán. La guerra en Asia Occidental ha entrado en una nueva fase: la de las mentiras presidenciales. Este miércoles, Donald Trump publicó en su red Truth Social un mensaje que, de ser cierto, cambiaría el curso del conflicto. “El nuevo presidente del régimen de Irán, mucho menos radicalizado y mucho más inteligente que sus predecesores, acaba de pedir a Estados Unidos un ALTO EL FUEGO”, escribió el mandatario. Y añadió la condición: “Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado. Hasta entonces, estamos destruyendo Irán o, como dicen, ¡devolviéndolo a la Edad de Piedra!” .
Horas después, la respuesta de Teherán llegó como un balde de agua fría sobre la Casa Blanca. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, fue categórico: “Las declaraciones de Trump sobre la solicitud de alto el fuego por parte de Irán son falsas y no tienen fundamento” . El consulado iraní en Mumbai, con un sarcasmo que la prensa hegemónica no supo cómo procesar, calificó el mensaje de Trump como la “broma del Día de los Inocentes” —en referencia al April Fool’s—, ironizando sobre la inexistente “nueva presidencia”: “En el Día de los Inocentes, es casi poético que Donald Trump siga superando las bromas; hablando de un ‘nuevo’ presidente de Irán cuando el Dr. Pezeshkian ha estado en el cargo todo el tiempo” .
El imperio contra las cuerdas
La afirmación de Trump, desmentida incluso en su contenido más elemental —no hay ningún “nuevo presidente” en Irán, Masoud Pezeshkian gobierna desde 2024—, no es un simple desliz. Es un síntoma. A más de un mes del inicio de la guerra, desatada por el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero que asesinó al ayatolá Alí Jamenei y a altos mandos militares , la maquinaria bélica yanqui no ha logrado ninguno de sus objetivos declarados.
Irán no solo mantiene cerrado el estrecho de Ormuz —por donde transita una quinta parte del petróleo mundial— sino que ha demostrado una capacidad de resistencia que los estrategas del Pentágono no habían contemplado. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) rechazó explícitamente la afirmación de Trump, declarando que el estrecho permanece “firmemente bajo control iraní” y que no será abierto debido a “declaraciones ridículas” del presidente estadounidense .
Mientras Trump habla de una salida “en dos o tres semanas” , fuentes del Pentágono filtran al Washington Post que se están elaborando planes para una invasión terrestre . La contradicción es la marca de un imperio que no sabe cómo salir del atolladero en el que se metió.
El ministro de Exteriores iraní: “No respondemos a amenazas”
El canciller iraní, Abbas Araghchi, dio el martes una entrevista a Al Jazeera que dejó clara la posición de Teherán: “No se puede hablar con el pueblo de Irán en el lenguaje de las amenazas y los plazos. Nosotros no fijamos ningún plazo para defendernos” . Añadió que la confianza en Estados Unidos está “en cero” .
La declaración de Araghchi es un puñetazo en la mesa. No hay negociación bajo presión. No hay alto el fuego mientras los misiles sigan cayendo sobre territorio iraní. Y no hay rendición.
La afirmación de Trump sobre un supuesto acuerdo o una solicitud de cese al fuego no es nueva. Es la segunda vez en menos de un mes que el mandatario anuncia supuestas negociaciones que Teherán desmiente. A mediados de marzo, Trump dijo que mantenía “conversaciones detalladas y constructivas” con Irán, y que había ordenado posponer ataques contra plantas de energía para dar margen a los diálogos. Baqaei respondió entonces que no había habido “negociaciones directas o indirectas en las últimas 24 horas” .
La “coalición” que nunca existió
La maniobra propagandística de Trump se produce en un contexto de creciente aislamiento de Estados Unidos. El mandatano ha presionado a sus aliados para que se involucren en la guerra, con resultados magros. Francia y Reino Unido ofrecieron apoyo simbólico; España ha cerrado su espacio aéreo a los vuelos militares estadounidenses y le dijo al imperio que “no necesita ayuda de nadie”.
Trump, furioso, ha amenazado con retirar a Estados Unidos de la OTAN, a la que calificó de “tigre de papel” . La misma organización que hace tres décadas arrasaba Yugoslavia sin dificultad hoy observa cómo su principal miembro se desangra en el Golfo mientras sus socios europeos miran para otro lado.
Mientras tanto, la guerra sigue su curso. Según cifras de la agencia de noticias Human Rights Activists News Agency (HRANA), alrededor de 3.500 personas han muerto en Irán y 180.000 familias han sido desplazadas desde el inicio del conflicto . La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió que la cifra de desplazados aumentará a medida que más infraestructura civil quede atrapada en el fuego cruzado .
En Estados Unidos, el precio de la gasolina superó los 4 dólares por galón por primera vez desde 2022, y los analistas advierten que el aumento de los costos de los combustibles pronto empujará al alza los precios de los bienes cotidianos . Los trabajadores estadounidenses, una vez más, pagan el costo de las aventuras bélicas de su gobierno.
La mentira como política de Estado
Lo que Trump intentó con su mensaje de este miércoles es una maniobra clásica del imperialismo: cuando no puede ganar en el campo de batalla, intenta ganar en el terreno de la propaganda. Declarar que el enemigo ha pedido la rendición es una forma de desmoralizar a sus filas y de vender a la opinión pública interna una victoria que en los hechos no existe.
Pero la Resistencia iraní no se desmoraliza con mentiras. Y la clase trabajadora del mundo, que sufre las consecuencias de esta guerra en el precio de los combustibles y la inflación, debería preguntarse quién se beneficia realmente de este conflicto.
Trump hablará esta noche a la nación. Promete “una actualización importante sobre Irán” . Lo que no dirá es que su guerra relámpago fracasó. Que sus aliados lo abandonaron. Que Irán no se rinde. Y que mientras él miente, los precios suben y los cuerpos caen.
