La propuesta fue conversada durante la reunión sostenida entre Kast y Jerí el 8 de enero en Lima, en el marco de una visita del mandatario electo chileno para abordar temas de migración, crimen organizado y coordinación regional. Kast había mencionado públicamente la idea de un corredor humanitario como una salida concertada con países vecinos. Así el presidente electo se anota su primera derrota en la arena internacional, antes de iniciar su mandato.
Por Equipo El Despertar
El presidente interino de Perú, José Jerí, descartó implementar la propuesta de “corredor humanitario” planteada por el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, para facilitar el traslado de migrantes irregulares hacia Venezuela. En entrevista con CNN, Jerí señaló que la alternativa fue evaluada como escenario inicial, pero finalmente fue desechada: “Esa medida está descartada”.
Jerí vinculó su decisión al enfoque de seguridad interna y a la gestión de la migración irregular. “No puedo permitir que ingresen de forma irregular migrantes a nuestro país”, afirmó, y agregó que el problema de inseguridad se ha visto tensionado por prácticas que “han contaminado” a Perú. Indicó que su gobierno busca ubicar a personas en situación irregular para devolverlas a su país de origen, y que se explorarán otros mecanismos vía Cancillería para facilitar retornos, sin recurrir a un corredor.
La propuesta fue conversada durante la reunión sostenida entre Kast y Jerí el 8 de enero en Lima, en el marco de una visita del mandatario electo chileno para abordar temas de migración, crimen organizado y coordinación regional. Kast había mencionado públicamente la idea de un corredor humanitario como una salida concertada con países vecinos. Así el presidente electo se anota su primera derrota en la arena internacional antes de iniciar su mandato.
El intercambio muestra cómo la migración se está tratando crecientemente como asunto de seguridad y control territorial: en vez de mecanismos regionales de protección y regularización, prima la lógica de “retorno” y contención. En términos materiales, se administra el movimiento de población —y de fuerza de trabajo— bajo presión política interna, con Estados buscando evitar costos sociales y de legitimidad asociados a la crisis, mientras la región sigue sin una política común que aborde las causas estructurales del desplazamiento. CNN Chile+1
