El juicio se extendió por más de un año, con decenas de audiencias y numerosos testigos, en un contexto de fuertes cuestionamientos y crisis del sistema judicial por sus estrechas relaciones con la derecha política del país, relación que quedo al descubierto a partir de la red que operaba, con Chadwick y Hermosilla a la cabeza, para asegurar nombramientos leales a la causa, comprar fallos judiciales, y blindar o favorecer a personajes relevantes o los intereses del sector, entre otros objetivos.
Por Equipo El Despertar
Este martes 13 de enero, el Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago entrega su veredicto en el Caso Gatica, donde la Fiscalía Metropolitana Centro Norte acusa al exteniente coronel de Carabineros Claudio Crespo por apremios ilegítimos con resultado de lesiones gravísimas en el contexto del estallido social de 2019, hechos que dejaron con pérdida de visión a Gustavo Gatica, hoy diputado electo en cupo del PC.
La Fiscalía solicita una pena de 12 años de cárcel. El juicio se extendió por más de un año, con decenas de audiencias y numerosos testigos, en un contexto de fuertes cuestionamientos y crisis del sistema judicial por sus estrechas relaciones con la derecha política del país, relación que quedo al descubierto a partir de la red que operaba, con Chadwick y Hermosilla a la cabeza, para asegurar nombramientos leales a la causa, comprar fallos judiciales, y blindar o favorecer a personajes relevantes o los intereses del sector, entre otros objetivos.
En ese marco el presidente electo José Antonio Kast ha intervenido públicamente en distintas etapas del proceso, explicitando respaldo al exoficial. En abril de 2025, tras la difusión de registros de cámara corporal, sostuvo que se mantenía “al lado del comandante Crespo” y relativizó los dichos registrados como expresiones en “la refriega”, negando que hubiera “acción inapropiada”.
En 2020, Kast también había afirmado en redes que Gatica no era un “simple manifestante” y atribuyó el hecho a que estaba “atacando a la policía”, cuestionando reportes y organizaciones de derechos humanos.
Durante la jornada se han registrado concentraciones de apoyo a Crespo y, en paralelo, manifestaciones a favor de Gatica; entre los asistentes se mencionó presencia de adherentes libertarios, incluyendo a Johannes Kaiser. De la lectura del fallo, que acaba de terminar, se desprende un resultado absolutorio del imputado, lo que podría acrecentar mas aun la percepción de crisis del sistema, ante la población.
El caso funciona como un juicio penal y a la vez como un plebiscito político sobre el “orden”. La defensa pública de Kast a Crespo se inscribe en una disputa por el sentido del estallido y en un claro intento por incidir en la decisión final de los jueces: para un bloque, prima la legitimación del aparato coercitivo del Estado; para otro, el eje es la responsabilidad estatal por vulneraciones de derechos. En términos de conflicto social, es una pugna por quién paga los costos de la “gobernabilidad” cuando el Estado responde a la protesta con violaciones masivas a los DDHH, como se dio durante la Revuelta de Octubre y la Dictadura de Pinochet.
