El concepto de “fantasma” no es casual: se trata de una figura espectral que retorna una y otra vez, ajustándose a las necesidades del momento, encarnando la gramática del poder en Chile, basada en una tensión entre orden y caos, entre la imposición de la clase dominante, a través del Estado, y las fuerzas que buscan desbordar su control para democratiza la sociedad.
Por Equipo El Despertar
El Fantasma Portaliano, de Rodrigo Karmy, es un texto clave para entender las dinámicas del poder político en Chile a través de la figura simbólica de Diego Portales, y cómo esta figura, que podríamos denominar el patrono de la derecha chilena, ha sido resignificada a lo largo de la historia para sostener el poder de la clase dominante hasta el presente.
Rodrigo Karmy construye un análisis crítico del “fantasma portaliano” como un dispositivo político que atraviesa la historia republicana de Chile, desde el siglo XIX hasta el presente, interpretando a Portales como el símbolo del orden autoritario y oligárquico, invocado en distintos momentos para justificar, dictaduras, políticas de control, centralización y represión de los pueblos de Chile.
El concepto de “fantasma” no es casual: se trata de una figura espectral que retorna una y otra vez, ajustándose a las necesidades del momento, encarnando la gramática del poder en Chile, basada en una tensión entre orden y caos, entre la imposición de la clase dominante, a través del Estado, y las fuerzas que buscan desbordar su control para democratiza la sociedad.
En el libro, se presenta a Portales como mito fundador del orden republicano y arquitecto de un modelo de Estado que prioriza el orden por encima de la libertad, convirtiendo su legado en el fundamento para legitimar el autoritarismo y la centralización absoluta del poder, transformándolo en un dispositivo simbólico, reutilizado una y otra vez para consolidar el poder de las élites, especialmente en momentos de crisis, donde se reactiva el fantasma del orden para justificar la represión, la supresión de los derechos humanos y el aumento de las medidas de control social.
Se establece un paralelo entre el portalianismo del siglo XIX y la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que radicaliza la lógica inicial, creando un Estado de excepción permanente y una constitución que institucionaliza el orden y le gramática autoritaria. Afirma también que a partir de la transición pactada, el fantasma no desaparece, sino que se mantiene como una sombra sobre la política chilena, reproduciendo y validando estructuras de poder verticales y excluyentes.
Por último, Karmy ve la Revuelta Popular de Octubre de 2019 como un momento en el que el fantasma portaliano es desafiado por los pueblos de Chile de manera frontal, como un nuevo intento de romper con la gramática del orden autoritario y abrir nuevas posibilidades políticas más horizontales y participativas.
Sin embargo, resulta evidente y asi lo plantea el autor, que el fantasma sigue latente y aun predomina en el sistema político, incluso en algunos de los partidos de izquierda, lo que se vio corroborado con el acuerdo del 15 de Noviembre, advirtiendo que el fantasma de portales podría regresar una y otra vez, incluso bajo nuevas formas, más radicales incluso, si no se logra una transformación profunda del modelo económico, social y político de nuestro país.
El Fantasma Portaliano es una obra clave para entender la genealogía del poder en nuestro país y su persistente tendencia al autoritarismo bajo el disfraz y la excusa ampliamente difundida por los medios de comunicación dominantes, de la necesidad indispensable del orden y una invitación a cuestionar la historia oficial de la política chilena y a exorcizar de una vez por todas este fantasma, abriendo paso a una política realmente democrática y emancipadora.
