La reducción del límite legal de 44 a 42 horas semanales comenzará a regir desde el 26 de abril. Gremios de pymes, construcción y agricultura advierten un “impacto relevante” si no hay mejoras de productividad, mientras consultoras laborales prevén ajustes de dotación y reorganización interna.
Por Equipo El Despertar
Abril marcará un nuevo hito en la implementación de la ley que reduce gradualmente la jornada laboral en Chile. Desde el 26 de abril de 2026, la jornada ordinaria máxima bajará de 44 a 42 horas semanales, en el segundo tramo del calendario fijado por la normativa de “40 horas”, aprobada en 2023.
La próxima reducción es observada con especial atención por empresas y pymes, que ya iniciaron procesos de planificación para mantener continuidad operativa, cobertura de turnos y niveles de producción, en un contexto donde distintos sectores empresariales han manifestado preocupación por el efecto en costos laborales y contratación.
Pymes: “Un tramo brusco” y temor por empleo e informalidad
Desde la Multigremial de Emprendedores, su presidente Juan Pablo Swett sostuvo que la baja de dos horas en un solo salto implica un ajuste significativo para las empresas pequeñas y medianas, especialmente por la reorganización de turnos.
Swett advirtió que, tras la reducción anterior (de 45 a 44 horas), se habría visto un efecto negativo en la generación de empleo en firmas de menor tamaño, por lo que —a su juicio— un nuevo recorte podría profundizar dificultades operativas.
En esa línea, planteó que, para algunas mipymes, el cambio podría traducirse en menor contratación o despidos, y que los trabajadores más vulnerables podrían verse empujados a buscar más de un empleo o a la informalidad si existen caídas de ingresos asociadas a cambios de jornada y turnos.
Construcción: presión sobre costos si no mejora productividad
En la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), su presidente Alfredo Echavarría apuntó a que la reducción, si no está acompañada por incrementos equivalentes en productividad, generará un costo adicional.
Desde el sector remarcan que la medida impacta la planificación de obras y dotaciones, por lo que el ajuste podría sentirse en costos laborales y en la programación de faenas, dependiendo del tipo de proyecto y del tamaño de la empresa.
Agricultura: piden flexibilidad por ciclos y contingencias
La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) señaló que observa esta etapa “con cautela” y advirtió que el rubro requiere flexibilidad por depender de ciclos productivos y condiciones climáticas y sanitarias.
El gremio enfatizó que el impacto puede ser mayor en pequeñas y medianas empresas agrícolas, y especialmente en labores permanentes y críticas durante todo el año (como riego u ordeña), donde el margen para “cubrir” horas con más dotación no siempre existe.
A largo plazo, añadieron, el escenario podría incentivar mecanización y automatización, con efectos directos sobre el empleo rural en zonas con menos alternativas laborales.
Consultoras: más turnos, más dotación y rediseño de roles
Desde el mundo de recursos humanos, la directora de Servicio y Calidad de Adecco Chile, Carolina Varela, sostuvo que industrias como comercio, logística, salud, manufactura, agricultura y servicios operativos podrían enfrentar presiones por costos y disponibilidad de talento, sobre todo si deben mantener cobertura permanente o turnos extendidos.
En ese marco, se anticipan ajustes de turnos, renegociaciones internas y, en algunos casos, necesidad de aumentar dotación. Varela también planteó que el cambio puede funcionar como una oportunidad para ordenar roles, capacitar y mejorar planificación de fuerza laboral.
Qué cambia y qué viene después
- Fecha de inicio del nuevo límite: 26 de abril de 2026.
- Límite legal de jornada ordinaria: baja de 44 a 42 horas semanales.
- Objetivo final de la ley: llegar a 40 horas en el tramo final del cronograma.
