Además, Teillier aseguró que en el Chile, que gobernaba entonces Ricardo Lagos, no había garantías para un juicio justo para Apablaza, y que el Congreso estaba “dominado por la derecha”, que existía una “democracia tutelada”, bajo el imperio de la Constitución Política del Estado que impuso la dictadura.
Extracto de Cronica Digital
Era junio de 2005, cuando el presidente del Partido Comunista de Chile, se presentó como testigo de la defensa del ex rodriguista Sergio Galvarino Apablaza en el juicio de extradición que se realizaba en Buenos Aires, quien había sido detenido en noviembre del año anterior.
“Me han pedido que sirva como testigo en el juicio que se va a realizar (…) en Buenos Aires, para determinar si Sergio Apablaza puede acceder al estatus de refugiado en Argentina” y así evitar su extradición a Chile, dijo Teillier a la prensa chilena antes de viajar a Argentina.
Como informó entonces Crónica Digital, en los alegatos de la extradición ante la justicia trasandina del 29 de junio de 2005, Guillermo Teillier compareció como testigo de Apablaza para afirmar que “no existen elementos que prueben que él tuvo alguna participación en los hechos que se le imputan”, en referencia a la muerte de Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards.
Además, Teillier aseguró que en el Chile, que gobernaba entonces Ricardo Lagos, no había garantías para un juicio justo para Apablaza, y que el Congreso estaba “dominado por la derecha”, que existía una “democracia tutelada”, bajo el imperio de la Constitución Política del Estado que impuso la dictadura.
Teillier también reveló uno de los motivos por los que fue a defender al ex líder de uno de los sectores del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR): “Fue torturado por nada, porque nunca se le encontró culpable de delito alguno. Ese es uno de los motivos que me inducen a ser testigo en esa causa, porque yo estuve preso con él y también fui torturado y condenado, sin que me haya comprobado ninguna culpabilidad de ningún delito”.
Teillier declaró entonces “cuando estaba la dictadura se podían usar diversos métodos de lucha, hacer uso de la política de rebelión popular y el derecho a la rebelión es un derecho que existe y se hace uso de él cuando no existen otras garantías para actuar políticamente”.
El líder comunista sostuvo que en Chile, “la UDI tiene la capacidad de presionar –y ha presionado– al Gobierno, al Poder Judicial, mediáticamente (…) De qué manera vamos a hacer la defensa si ya se le presume culpable, ya se le ha condenado, porque la Justicia debiera presumir inmediatamente que una persona es inocente de los cargos hasta que no se le compruebe que es culpable y en el juicio no hay ningún elemento que compruebe la participación de Apablaza”.
En el juicio de extradición, Apablaza se declaró inocente y señaló que es “víctima de una persecución del Estado chileno”. Añadió: “Quienes hicieron desaparecer a mis compañeros y los torturaron son los mismos que piden mi juzgamiento”. Y subrayó: “Es la primera vez que puedo defenderme en un juicio, mi único delito fue pensar y oponerme a la dictadura. Espero que sea el principio del fin de una pesadilla”.
Durante su defensa de más de una hora, Apablaza dijo que “en este largo andar, las únicas cicatrices y manchas de sangre que tengo son las de mis torturas y las de los miles de compatriotas asesinados por la dictadura”.
En aquella oportunidad, el juez argentino Claudio Bonadío resolvió rechazar la solicitud de extradición de Apablaza. Para el magistrado del 11° Juzgado Federal de Buenos Aires, no está acreditado en el pedido de extradición la participación de Sergio Galvarino Apablaza en los hechos que se le imputan. Por lo mismo, ordenó la inmediata libertad del imputado tras considerar que, si es enviado a Chile, “no estará asegurado su debido proceso”.
Por esos días, un grupo de unos 200 artistas e intelectuales latinoamericanos publicaron una solicitada en la prensa argentina, en la que demandaba que se concediera refugio político a Galvarino Apablaza. Incluía la adhesión de quien después sería Presidente de Uruguay, el recordado Pepe Mujica; artistas como los cubanos Silvio Rodríguez y Vicente Feliú; escritores como el poeta Raúl Zurita y el escritor Pedro Lemebel; el pintor José Balmes; el músico Patricio Manns, actores como Julio Jung; y el teólogo brasileño Frei Betto.
Al hablar en la audiencia, Apablaza dijo que estaba sentado en el banquillo de los acusados por haber pertenecido al FPMR y al Partido Comunista de Chile.
A propósito del desconocimiento de Jeannette Jara respecto de la militancia comunista del ex rodriguista, el histórico secretario general del PC, Luis Corvalán, recordó en sus memorias un hecho que ocurrió en el Pleno de agosto de 1977: “Desde el fondo de la sala (un joven) avanzó hacia la presidencia de la Asamblea, se cuadró como militar y, dirigiéndose a mí, habló también como militar. Dijo: ‘¡Compañero secretario general, permiso para dirigirle la palabra al Pleno!’. Fue un momento emocionante”.
