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Ataque de EE.UU. a Venezuela reabre debate por “nueva era” de hegemonía y tensiona el diseño de la cancillería de Kast

Ene 7, 2026
Foto El Mostrador

Leído desde la tradición marxista, lo que estos expertos llaman “realismo” aparece como adaptación periférica a una fase de imperialismo más explícito: cuando el centro enuncia sin ambages recursos estratégicos y control regional, la diplomacia de los países dependientes queda presionada a “administrar” su margen de autonomía. En lenguaje leninista: esferas de influencia y disputa por materias primas; en clave luxemburguista: el militarismo y la coerción como correas de transmisión de intereses económicos.

Por Equipo El Despertar

El ataque estadounidense en Venezuela del sábado 3 de enero y el secuestro de Nicolás Maduro reactivaron en Chile y la región una discusión sobre el retorno explícito de la política de esferas de influencia y sus efectos sobre la diplomacia latinoamericana. En un análisis publicado este 7 de enero, Emol recogió visiones de especialistas que coinciden en que el episodio marca un cambio de tono: menos retórica “humanitaria” y más interés nacional desnudo, con el petróleo como eje declarado.

Expertos: “el poder dicta las reglas” y el petróleo aparece sin maquillaje

El académico Juan Ignacio Brito (U. Andes) planteó que la operación sería un “símbolo” de una nueva era, en la que EE.UU. actúa “sobre la base de sus intereses nacionales” y deja en segundo plano la idea de “intervenir para mejorar” a otros países. En esa línea, sostuvo que el mensaje a la región se parece a: “soy yo la potencia”, aludiendo a una zona de influencia estadounidense en “nuestra América”. Lo que el académico parase querer olvidar, es que esta ha sido la política de EEUU desde hace, al menos, 73 años cuando organizo su primer golpe de estado, en Irán, para imponer un cambio de gobierno y apoderarse del petróleo de ese país.

La analista Karin Ebensperger sostuvo que el cambio de época viene de antes, y tensionó la eficacia del Derecho Internacional frente a potencias y actores que, según su lectura, no se rigen por las mismas reglas, mencionando la presencia e incidencia de actores extrahemisféricos en Venezuela, como si ese fuera el problema y no la intervención de Estados Unidos que comenzó hace más de 5 décadas..

Por su parte, Eduardo Hodge (U. Gabriela Mistral) interpretó la ofensiva como un mensaje “múltiple”: EE.UU. mostraría disposición a usar todos sus instrumentos, incluida la fuerza, para imponer y asegurar sus intereses estratégicos, y a la vez buscaría contener la influencia de potencias extrahemisféricas, especialmente China, en América Latina.

“Menos eslóganes y más realismo”: el dilema para la política exterior chilena

En el mismo registro, el exembajador Samuel Fernández llamó a leer el escenario con “realismo”, advirtiendo contra una diplomacia inspirada “únicamente” por principios ideológicos y señalando que no se puede “parcelar” el Derecho Internacional según conveniencia. Su tesis: el mundo cambió, hay mayor injerencia de grandes potencias y Chile debe definir su papel sin perder de vista su inserción económica global.

El trasfondo inmediato para Chile, añade el reporte, es que el próximo gobierno de José Antonio Kast asumirá conduciendo un país “bien visto” por Washington, pero cuyo principal socio comercial sigue siendo China, en medio de un tablero cada vez más polarizado.

La cancillería entrante y el “perfil empresarial”

En ese contexto, el artículo releva la controversia por el nombre de Francisco Pérez Mackenna, gerente general de Quiñenco, como una de las cartas que “suenan” para liderar Relaciones Exteriores. La discusión ha incluido críticas desde la futura oposición sobre si un perfil centrado en negocios alcanza para un escenario dominado por seguridad y poder duro.

La presidenta de la Sofofa, Rosario Navarro, evitó pronunciarse sobre nombres, pero defendió que, ante el cambio del panorama internacional (especialmente por EE.UU.), la “diplomacia empresarial” puede ser útil dado el carácter pragmático de las relaciones con Washington.

Clave de lectura marxista incorporada al encuadre

Leído desde la tradición marxista, lo que estos expertos llaman “realismo” aparece como adaptación periférica a una fase de imperialismo más explícito: cuando el centro enuncia sin ambages recursos estratégicos y control regional, la diplomacia de los países dependientes queda presionada a “administrar” su margen de autonomía. En lenguaje leninista: esferas de influencia y disputa por materias primas; en clave luxemburguista: el militarismo y la coerción como correas de transmisión de intereses económicos.

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