El cruce deja ver dos matices para una misma política, una que en lo formal enuncia autonomía y dignidad frente a la potencia hegemónica, pero que en los hechos, igual se subordina y se humilla ante el imperio cada vez que puede y otra que siendo más honesta, prioriza abiertamente una gestión pragmática del vínculo, centrada en intereses económicos y no en principios ni valores, para reducir costos comerciales y políticos.
Por Equipo El Despertar
El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, lanzó una crítica directa al Presidente Gabriel Boric por un mensaje publicado en X, en el que el Mandatario afirmó que “los líderes que le rinden pleitesía y se muestran serviles” al Presidente de EE.UU., Donald Trump, “solo se humillan”. La frase fue interpretada como una alusión al Presidente electo José Antonio Kast, quien había calificado como “una gran noticia” la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Venezuela. Al parecer el Presidente Boric, pretende que las y los chilenos olviden rápido las veces en que bajo su dirección, la política exterior chilena se mostro servil a Trump.
En entrevista en Tele13 Radio, Squella sostuvo que Boric “no va a perder la oportunidad de equivocarse en la conducción internacional de Chile” y argumentó que, en un ambiente polarizado y con un Trump “especialmente sensible”, las autoridades deben ser “delicadas” con sus declaraciones por el efecto que podrían tener en la disposición de Washington hacia Chile.
Aranceles y “no hablar despectivamente” del Presidente de EE.UU.
Squella vinculó el tema al plano económico-comercial. Señaló que la relación con EE.UU. puede afectar intereses concretos, como las negociaciones ante alzas arancelarias anunciadas por Washington, y planteó que “no es inocuo” que el jefe de Estado chileno hable “mal o despectivamente” del mandatario de una potencia con la que se negocia. Bajo esa lógica, descartó que respaldar la intervención norteamericana sea “humillarse” y sostuvo que a Boric nadie le pide “alabar” a Trump, sino “pensar en Chile”.
El timonel republicano también afirmó que el mensaje de Boric podría haber buscado criticar de forma indirecta a Kast y lo calificó como “un error”, insistiendo en que “el pellejo de Chile” es lo que está en juego cuando se habla de política exterior.
Consultado por el mismo episodio en su llegada a Perú, el Presidente electo José Antonio Kast evitó polemizar con Boric, señalando que no vale la pena abrir una disputa y recordando que el Mandatario actual sigue siendo el jefe de Estado en ejercicio.
El cruce deja ver dos matices para una misma política, una que en lo formal enuncia autonomía y dignidad frente a la potencia hegemónica, pero que en los hechos, igual se subordina y se humilla ante el imperio cada vez que puede y otra que siendo más honesta, prioriza abiertamente una gestión pragmática del vínculo, centrada en intereses económicos y no en principios ni valores, para reducir costos comerciales y políticos.
En términos materiales, la disputa se ordena por la relación centro–periferia: la posibilidad de represalias (aranceles, presiones) opera como mecanismo disciplinario, y la “prudencia” diplomática aparece como administración de dependencia.
