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Gloria Ana Chevesich asume presidencia de la Corte Suprema con autocrítica por crisis de probidad y foco en “trato igualitario” y nombramientos

Ene 7, 2026

La nueva presidenta aludió a los “años horribles” del Poder Judicial, señalando que desde octubre de 2024 han ocurrido remociones y destituciones en tribunales superiores por conductas asociadas a probidad, lo que se sumó a otras críticas persistentes: atrasos en causas, deficiente atención a usuarios y la percepción de que existe “una justicia para ricos y otra para pobres”.

Por Equipo El Despertar

La ministra Gloria Ana Chevesich asumió el 6 de enero como presidenta de la Corte Suprema, convirtiéndose en la primera mujer en encabezar el máximo tribunal en 202 años. La ceremonia se realizó en el Salón de Honor del Palacio de Tribunales, con presencia del Presidente Gabriel Boric y otras autoridades, en un contexto marcado por cuestionamientos a la probidad y la legitimidad del Poder Judicial.

En su discurso inaugural, Chevesich planteó una autocrítica directa sobre el impacto institucional de la pérdida de confianza pública. Advirtió que cuando la ciudadanía deja de creer en la justicia “no solo se resiente el servicio judicial”, sino también el Estado de derecho y el sistema democrático, y vinculó la crisis actual a hechos de los últimos meses que han profundizado el descrédito.

Ahora bien, lo que no plantea la Presidenta de la Corte Suprema y parece que muchos quisieran olvidar es que la crisis que vive el poder judicial no es políticamente neutra y que esta ligada a un solo sector de la política nacional, la derecha, que ha usado y sigue usando el sistema judicial, Consejo de Defensa del Estado incluido, para perseguir a sus oponentes, blindar a los propios y hacer algo de justicia con el resto. Por lo mismo, uno de los objetivos de su presidencia debiera ser sin duda, despolitizar la justicia para recuperar la credibilidad que hoy esta en los suelos.

La nueva presidenta aludió a los “años horribles” del Poder Judicial, señalando que desde octubre de 2024 han ocurrido remociones y destituciones en tribunales superiores por conductas asociadas a probidad, lo que se sumó a otras críticas persistentes: atrasos en causas, deficiente atención a usuarios y la percepción de que existe “una justicia para ricos y otra para pobres”.

Chevesich aseguró que rechaza “rotundamente” los supuestos privilegios y sostuvo que lo que “enaltece” la labor judicial es el trato igualitario a todas las personas. A la vez, defendió que los actos de “unos pocos” no deben estigmatizar al conjunto de trabajadores del Poder Judicial, que —según se recordó en la ceremonia— reúne a cerca de 14 mil personas.

Reformas: nombramientos y Consejo del Poder Judicial

En materia de agenda institucional, Chevesich pidió al Ejecutivo y al Legislativo priorizar la reforma al sistema de nombramientos, planteándola como un cambio “fundamental” para reducir presiones y recuperar credibilidad.

Hito de género y mensaje a nuevas generaciones

Al cerrar, la presidenta de la Corte Suprema enfatizó el carácter histórico del nombramiento y dirigió un mensaje a niñas y adolescentes sobre la posibilidad de acceder a las más altas responsabilidades pese a las barreras de género.

Enfoque marxista incorporado al encuadre

El eje del discurso —confianza, probidad, “igualdad ante la ley” y nombramientos— apunta a un problema material: la justicia no opera en el vacío, sino dentro de una sociedad con desigualdades de clase que tienden a reflejarse en acceso, tiempos, trato y resultados. En esa clave, la promesa de “trato igualitario” y la reforma de nombramientos se leen como respuesta a una crisis de legitimidad del aparato estatal, cuya credibilidad se vuelve decisiva cuando la ciudadanía percibe que el derecho funciona de manera distinta según posición social.

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