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EE.UU. deja caer su mascara y defiende en la ONU su intervención en Venezuela, vinculándola a “reservas energéticas” bajo control de “adversarios”

Ene 5, 2026

La sesión se desarrolló en medio de críticas por la ilegalidad de la operación. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó preocupación por el precedente que podría sentar para las relaciones entre Estados y por el posible impacto desestabilizador en la región. Colombia, por ejemplo, calificó la acción como una violación de la soberanía venezolana y del derecho internacional.

Por Equipo El Despertar

En una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU realizada este 5 de enero, el representante de Estados Unidos, Mike Waltz, defendió la operación militar que terminó con el secuestro de presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, como una “operación policial” para hacer cumplir acusaciones por narcotráfico vigentes “desde hace décadas”, y aseguró que Washington no está “ocupando” el país.

Durante su intervención, Waltz sostuvo, sin que se le moviera una sola ceja y con un descaro digno de un jefe de la mafia, que EE.UU. no permitirá que el “hemisferio occidental” sea utilizado como “base de operaciones” por “adversarios, rivales y competidores” de Washington. En el mismo marco, afirmó que “no se puede seguir dejando que las mayores reservas energéticas del mundo estén bajo el control de adversarios de Estados Unidos”, vinculando la intervención a consideraciones estratégicas y de seguridad.

La sesión se desarrolló en medio de críticas por la ilegalidad de la operación. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó preocupación por el precedente que podría sentar para las relaciones entre Estados y por el posible impacto desestabilizador en la región. Colombia, por ejemplo, calificó la acción como una violación de la soberanía venezolana y del derecho internacional.

EE.UU. ha invocado el Artículo 51 de la Carta de la ONU (autodefensa), aunque expertos han cuestionado que exista una base jurídica suficiente para sostener una acción de fuerza de este tipo, sin autorización del Consejo ni consentimiento del Estado afectado.

En paralelo al debate diplomático, se reportó que las acciones de petroleras y refinadoras estadounidenses subieron tras declaraciones de Trump sobre “tomar control” de Venezuela y abrir espacio a inversión de grandes compañías para rehabilitar infraestructura, alimentando expectativas de acceso a las reservas del país.

El contenido de las declaraciones en la ONU, “hemisferio occidental”, “adversarios” y “reservas energéticas”, sitúa el conflicto en un plano material: control geopolítico y control de recursos. En términos leninistas, la “seguridad” aparece como lenguaje político para justificar la disputa por zonas de influencia y activos estratégicos; y, desde la tradición antiimperialista latinoamericana (Mariátegui), la soberanía queda tensionada cuando el centro pretende decidir el destino económico de la periferia.

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