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Campaña “FirmaX Palestina” dice haber superado las 64 mil firmas y pide a la ONU evaluar expulsión de Israel

Ene 13, 2026

El Artículo 6 establece que un Estado miembro que viole reiteradamente los principios de la Carta “podrá ser expulsado” por la Asamblea General, “a recomendación del Consejo de Seguridad”. En la práctica, la petición apunta a activar ese itinerario institucional (Consejo de Seguridad → recomendación → Asamblea General).

Por Equipo El despertar

Una iniciativa ciudadana llamada “FirmaX Palestina” impulsa una recolección de firmas para solicitar que Naciones Unidas inicie un procedimiento de expulsión de Israel de la organización, invocando el Artículo 6 de la Carta de la ONU y argumentando violaciones persistentes a sus principios. En su sitio web, la campaña muestra un conteo público que se actualiza cada minuto y fija como meta 100.000 firmas; al momento de los reportes difundidos, la cifra se ubicaba en el rango de más de 64 mil adhesiones verificadas.

Según la publicación, la misiva está atribuida al abogado chileno y exembajador Nelson Hadad, y se dirige al secretario general António Guterres, jefes de Estado y misiones diplomáticas. La carta no solo plantea la expulsión, sino que también llama a un boicot académico, cultural, deportivo y comercial, además de presionar contra el comercio de armas asociado al conflicto.

El Artículo 6 establece que un Estado miembro que viole reiteradamente los principios de la Carta “podrá ser expulsado” por la Asamblea General, “a recomendación del Consejo de Seguridad”. En la práctica, la petición apunta a activar ese itinerario institucional (Consejo de Seguridad → recomendación → Asamblea General).

La campaña combina dos planos típicos de la lucha política contemporánea. Por un lado, presiona al orden institucional internacional (ONU) para que aplique sanciones máximas; por otro, propone una estrategia de aislamiento material (boicots y corte de vínculos) que busca afectar costos económicos, simbólicos y diplomáticos. En clave materialista, es una disputa por hegemonía: quién fija lo “tolerable” en el sistema mundial y qué herramientas reales tiene la sociedad civil para forzar decisiones cuando las grandes potencias condicionan el funcionamiento de los organismos multilaterales.

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