Lun. Abr 27th, 2026

Farsa Democrática en Palestina Ocupada

Abr 27, 2026
Foto El Mundo

La Autoridad Nacional Palestina convocó los primeros comicios locales en 20 años, pero la exclusión de Hamás y el boicot de la izquierda radical convirtieron las urnas en un termómetro de la crisis de legitimidad de la burguesía colaboracionista.

Por Equipo El Despertar

Más de medio millón de palestinos estaban convocados el pasado sábado a las urnas en Cisjordania y, de manera testimonial, en la ciudad gazatí de Deir al-Balah, en lo que las cadenas occidentales han calificado como un “hito democrático” en medio de la guerra. Sin embargo, desde una óptica de clase, estos comicios municipales, los primeros desde 2006 en incluir simbólicamente la Franja, han revelado más bien la profunda fragmentación del proyecto nacional palestino y el agotamiento de un modelo político subordinado a los intereses del imperialismo y la ocupación israelí.

Con una participación que alcanzó el 53,4% en Cisjordania pero se desplomó al 21% en Deir al-Balah, la “fiesta electoral” se vio empañada por la exclusión de facto de las facciones que no reconocen al Estado de Israel, lo que ya de por si elimina el concepto de elecciones libres al interior de la Palestina Ocupada. La ley electoral, amañada por decreto del presidente Mahmud Abbas, exigió a los candidatos adherirse a los principios de la OLP, lo que en la práctica supuso avalar los Acuerdos de Oslo y la normalización de la ocupación“Son sin nadie de la oposición a los colaboracionistas y están dadas para medir el nivel de oposición a la ANP. Un engaño y una vergüenza”, denunció un activista de la diáspora palestina, reflejando el sentir de quienes ven en este proceso una herramienta para perpetuar el estatus quo burocrático.

Un “laboratorio” en medio de los escombros

El experimento electoral no podía ocultar la desigualdad estructural. Mientras en Cisjordania ciudades como Ramala o Nablus no votaron por falta de listas de oposición (con la ANP ganando por “aclamación”), en Gaza el montaje de las urnas requirió construir colegios de madera y papel reciclado debido al bloqueo israelí. Las limitaciones físicas fueron brutales: en Deir al-Balah, las urnas tuvieron que cerrar una hora antes para poder contar los votos con luz solar, ante la ausencia total de electricidad producto del genocidio sionista.

Para la analista Mustafa Ibrahim, la abstención masiva en Gaza es un síntoma de la desconexión entre las cúpulas políticas y la base social: “La gente está preocupada por reconstruir sus vidas después de una destrucción sin precedentes. Muchos se preguntan qué sentido tiene elegir consejos municipales si estos carecen de recursos para reparar las redes de agua o alcantarillado” . La prioridad de las clases populares no es la urna sino la supervivencia, en un contexto donde más de 72.000 personas han muerto y las infraestructuras sanitarias han sido arrasadas por los bombardeos.

La izquierda real ausente y la amenaza del Frente Popular

El espectro político de la contienda reveló la farsa del “pluralismo”. Salvo el hegemónico Fatah (del presidente Abbas), las candidaturas independientes con tintes de izquierda radical como el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP, marxista-leninista) apenas lograron visibilidad y sufrieron la persecución directa. Fuentes de la agencia AFP denunciaron que la ANP detuvo a varios candidatos de izquierda durante el periodo de registro para impedir su participación. Como señala la periodista Mariam Barghouti: “En Gaza, el control israelí se ejerce mediante bombas y balas. En Cisjordania, opera tanto mediante la fuerza militar como a través de una densa red de estructuras políticas y legales” .

Un empresario de Tulkarem resumió el sentimiento de los sectores productivos al declarar: “Tanto si los candidatos son independientes como partidistas, no supone ninguna diferencia ni tendrá repercusión para la ciudad. La ocupación es la que gobierna” . Desde la óptica comunista, estas elecciones no fueron un acto de soberanía, sino un mecanismo más del capitalismo dependiente para simular una normalidad democrática mientras Israel amplía los asentamientos y la ANP se convierte en un mero contratista de la seguridad ocupante.


Datos clave de la jornada (según fuentes abiertas y sin filtro hegemónico):

  • Participación engañosa: La Comisión Electoral central publicitó un 53% en Cisjordania, pero ese dato infla la realidad si se descuentan los 200 municipios donde solo había una lista, haciendo innecesario el voto.
  • Represión del boicot: Hamás, que controla la mayor parte de Gaza, fue excluido de las listas, mientras que las facciones de izquierda que boicotearon el proceso por rechazar el reconocimiento de Israel sufrieron acoso policial.
  • Condiciones materiales: 16.000 de los 70.000 gazatíes censados no pudieron votar porque sus nombres seguían figurando en registros civiles de localidades que ya no existen, arrasadas por los bombardeos israelíes.
  • Dependencia extranjera: La Unión Europea aplaudió el proceso condicionando la ayuda financiera a estas “reformas democráticas”, evidenciando el rol de la ANP como simple gestora del expolio occidental.

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