Mié. Abr 29th, 2026

El crac de la OPEP: cuando los amos del petróleo se devoran entre sí y el pueblo paga la cuenta

Abr 28, 2026
Foto EFE

Emiratos Árabes Unidos, tercer mayor productor del cártel, anunció su salida definitiva de la OPEP y la OPEP+ a partir del 1° de mayo, asestando un golpe mortal al ya tambaleante monopolio petrolero en plena guerra de Irán, mientras el precio del crudo se dispara y las clases trabajadoras del mundo se preparan para una nueva ola de inflación, pobreza y recortes.

Por Equipo El Despertar

El terremoto geopolítico que desde hace dos meses sacude Oriente Medio acaba de encontrar su réplica en los tableros financieros internacionales. El 28 de abril de 2026, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) —miembro de la OPEP desde 1967— anunciaron su retirada formal del cártel y de la alianza ampliada OPEP+, una decisión que entrará en vigor este viernes 1° de mayo y que marca el principio del fin de una de las instituciones más poderosas del capitalismo global.

La agencia estatal emiratí WAM justificó la medida en términos de “soberanía económica” y de una “visión estratégica y económica de largo plazo”“Esta decisión refleja la evolución del perfil energético de los Emiratos Árabes Unidos y la aceleración de las inversiones en la producción energética nacional” , declaró el ministro de Energía del país, Suhail al-Mazrouei, quien además confirmó que la decisión no fue consultada con nadie, ni siquiera con el líder de facto del cártel, Arabia Saudita. La traducción al lenguaje de clase es clara: los peces gordos del Golfo han decidido que es más rentable hundir el barco colectivo que seguir remando al ritmo que marca Riad.

La tormenta perfecta: guerra, Ormuz y codicia desatada

El anuncio no se produce en el vacío, sino en el contexto más explosivo que ha conocido la industria petrolera desde la crisis de 1973. Desde el 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel mantienen una guerra abierta contra Irán que ha paralizado el estrecho de Ormuz, la arteria marítima por la que normalmente transita el 20% del petróleo y el gas natural licuado que se consume en el planeta. La producción de la OPEP se desplomó un 27,5% solo en marzo, y los EAU vieron caer su bombeo desde los 3,4 millones de barriles diarios hasta los 1,9 millones, una sangría de 1,5 millones de barriles que evidencia la vulnerabilidad de toda la región ante la lógica depredadora de la guerra.

En este escenario de caos, la decisión de Abu Dabi responde a un cálculo cínico y perfectamente alineado con la lógica del capital: liberarse de las cuotas que le imponía el cártel (limitadas a unos 3,2 millones de barriles diarios) para poder explotar su verdadera capacidad, que roza los 5 millones de barriles al día“Los EAU estaban impacientes por bombear más petróleo” , resumió David Oxley, economista jefe de Capital Economics, capturando en una frase la esencia de la avaricia corporativa que mueve los hilos de la geopolítica.

La OPEP como cadáver insepulto del capitalismo monopólico

La salida de Emiratos no es un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de descomposición que lleva años gestándose en el seno de la organización. Saul Kavonic, jefe de investigación energética en MST Financial, fue tajante al calificar este momento como “el principio del fin” para la alianza. No en vano, la decisión emiratí sigue los pasos de Qatar, que abandonó el cártel en 2019 alegando un cambio en su estrategia nacional, y expresa la creciente incapacidad de la OPEP para mantener la disciplina entre sus miembros cuando los precios del crudo se mantienen por encima de los 100 dólares el barril y cada país ansía llevarse el mayor pedazo del pastel posible.

La OPEP pierde así a uno de sus miembros más disciplinados y al 15% de su capacidad productiva. Como era de esperar, el mercado reaccionó con una volatilidad que refleja la incertidumbre de los inversores: el West Texas Intermediate cayó bruscamente hasta los 96 dólares antes de recuperarse rápidamente y cerrar con una ganancia del 2,8%, mientras que el Brent registró alzas superiores al 3%.

La danza de los dinosaurios: Trump celebra mientras los trabajadores se preparan para el sacrificio

En medio de este festín de tiburones, la figura de Donald Trump emerge como uno de los grandes beneficiarios políticos de la crisis. El presidente estadounidense, que ha criticado duramente a la OPEP por “estafar al resto del mundo” , considera la salida de Emiratos como una “gran victoria” que debilita a un cártel al que siempre ha considerado un enemigo de los intereses energéticos de su país. En una declaración realizada este martes, Trump afirmó que Irán, supuestamente en “estado de colapso” , estaría pidiendo la reapertura del estrecho de Ormuz, una maniobra propagandística que busca presentarlo como el artífice de una paz que no existe.

Pero mientras los grandes tiburones del capitalismo energético se reparten el botín de la guerra y las cancillerías juegan su ajedrez geopolítico, las consecuencias para las clases trabajadoras del mundo son devastadoras y absolutamente previsibles. El Banco Mundial advirtió que los precios de la energía aumentarán en promedio cerca de un 25% este año, y que las personas más pobres —aquellas que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos y combustibles— serán las más afectadas.

La salida de Emiratos de la OPEP, lejos de aliviar esta presión, la intensificará a medio plazo. Como señala un reciente análisis, una vez que se reabra el estrecho de Ormuz, la oferta mundial de petróleo será superior a lo que habría sido de otro modo, lo que augura una guerra de precios entre los productores del Golfo que solo tendrá un resultado posible: una nueva transferencia de ingresos desde los bolsillos de los consumidores hacia las arcas de las compañías energéticas y los estados rentistas.

“No podemos tolerar que intenten normalizar un sistema en el cual los iraníes decidan quién puede utilizar una vía marítima internacional y cuánto tienes que pagar para utilizarla” , declaró hace unos días el secretario de Estado Marco Rubio, en una frase que resume la hipocresía del imperialismo norteamericano【respuesta anterior§5-L42】. Porque la verdad es que el estrecho de Ormuz nunca ha sido un problema de seguridad, sino un botín de guerra, y lo que está ocurriendo hoy no es más que la expresión más brutal de la ley del más fuerte: dos bloques imperialistas enfrentados por el dominio de las rutas energéticas, mientras las clases trabajadoras del mundo entero pagan el costo de la disputa en forma de inflación, desabastecimiento y recortes a sus derechos básicos.

La OPEP agoniza, los precios del crudo se disparan, los monopolios se frotan las manos y el pueblo aprieta el cinturón. Como siempre, la historia la escriben los de arriba, pero la pagan los de abajo. La única diferencia es que ahora lo hacen sin siquiera molestarse en disimularlo.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *