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Guerra y petróleo: ganancias astronómicas a costa de la sangre y el hambre popular

Abr 28, 2026
Foto EFE

El barril de Brent supera los 110 dólares y la población mundial se desangra entre bombas e inflación, pero la petrolera británica BP reportó este martes el mayor beneficio trimestral de su historia: 3.200 millones de dólares en el primer cuarto de 2026 gracias a la guerra en Irán, mientras que la pobreza y el hambre se convierten en el combustible de las arcas del capital monopólico.

Por Equipo El Despertar

La guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero ha provocado estragos en el orden geopolítico mundial, y también se ha convertido en un botín obsceno para la industria energética. La petrolera británica BP informó este martes que sus ganancias netas ajustadas alcanzaron los 3.200 millones de dólares (unos 2.400 millones de libras) en el primer trimestre de 2026, más del doble de los 1.380 millones de dólares del mismo período del año anterior y muy por encima de las expectativas de los analistas, que habían estimado 2.670 millones de dólares.

El Beneficio antes de impuestos se disparó un 135% interanual hasta los 7.365 millones de dólares, mientras que el beneficio atribuido se multiplicó por cinco: pasó de 687 millones de dólares en 2025 a 3.842 millones en 2026. La petrolera lo atribuyó directamente al conflicto, destacando la “contribución excepcional del negocio de trading de crudo” y el “mejor comportamiento del segmento de midstream” como principales causas del alza de sus ganancias.

Tras la agresión a Irán, el precio del crudo Brent —referencia internacional— se disparó desde los 70 dólares por barril a principios de febrero hasta superar los 120 dólares a finales de marzo, estabilizándose actualmente en torno a los 110 dólares. Los futuros del Brent para entrega en junio se situaban este martes en los 108,23 dólares, mientras que el barril West Texas Intermediate (WTI) de referencia estadounidense cotizaba a 99,28 dólares.

Inmunidad imperial y sus secuaces corporativos

Las grandes comercializadoras de petróleo, como Vitol Group y Trafigura Group, también obtuvieron enormes beneficios en los tres primeros meses del año, y los analistas pronostican que grandes empresas del sector como TotalEnergies, Exxon Mobil, Chevron y Shell mejorarán sustancialmente sus ganancias cuando presenten sus balances en los próximos días. La petrolera estadounidense Exxon Mobil vio aumentar sus acciones un 45% en lo que va de año, mientras que Shell subió un 13,3% solo durante el mes de guerra.

El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, advirtió este lunes que “la guerra está golpeando la economía mundial en oleadas acumulativas: primero a través de precios más altos de la energía, luego de alimentos más caros y, finalmente, de una mayor inflación”. Y añadió: “Las personas más pobres, que destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentos y combustibles, serán las más afectadas, al igual que las economías en desarrollo que ya enfrentan pesadas cargas de deuda”.

El organismo multilateral pronostica que si las disrupciones del suministro se prolongan, el precio del crudo podría alcanzar una media de 115 dólares el barril durante 2026. El banco de inversión Citi, por su parte, advirtió este lunes que si el bloqueo del estrecho de Ormuz continúa más allá de junio, el precio del barril podría escalar hasta los 150 dólares.

Condena popular mientras el imperialismo y las multinacionales se frotan las manos

Los abultados beneficios de BP en medio de la catástrofe humanitaria provocaron una oleada de críticas por parte de las organizaciones de la sociedad civil. Maja Darlington, activista climática de Greenpeace Reino Unido, declaró: “La guerra ha sido un desastre completamente predecible para todos, excepto para la industria petrolera. Los beneficios de BP están disparados, mientras que las bombas de Trump les reportan miles de millones y a nosotros nos llegan facturas más altas”.

Mike Childs, responsable de ciencia de Amigos de la Tierra, señaló: “Justo como vimos en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, los gigantes de los combustibles fósiles ganan a manos llenas cuando la inestabilidad mundial infla drásticamente los precios del combustible. Pero una vez más, es la gente corriente la que paga el precio cuando los precios disparados de la energía amenazan con sumergir al Reino Unido en una crisis del costo de vida aún más profunda”.

La Coalición para poner Fin a la Pobreza Energética reiteró su exigencia de un impuesto extraordinario a las empresas energéticas. Su coordinador, Simon Francis, sentenció: “Estos beneficios astronómicos son un claro recordatorio de que cuando el conflicto dispara el precio del petróleo y el gas, las empresas energéticas ganan y los hogares pagan”.

Entre tanto, la Reserva Federal de EE. UU., temerosa de una recesión por la crisis energética en pleno año electoral, mantiene los tipos de interés en máximos históricos mientras que el Fondo Monetario Internacional rebajó sus previsiones de crecimiento para 2026 al 3,1%, 0,2 puntos menos que en sus anteriores estimaciones.

Mientras las grandes petroleras y sus accionistas se frotan las manos, los ciudadanos de todo el mundo están sufriendo un aumento de los costes del combustible y la electricidad, con la amenaza añadida de una nueva espiral inflacionista que castigará duramente a los más desfavorecidos. En las últimas semanas, los precios de los combustibles han subido hasta un 40% en América Latina, y países como Brasil, México y Chile han tenido que implementar medidas de emergencia para amortiguar el impacto social. De nada sirven los subsidios anunciados por los gobiernos de la región —1.900 millones de dólares en Brasil o 5.000 millones de pesos mexicanos a la semana— si el capital sigue engordando con la guerra.

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