La maquinaria de guerra del imperialismo yanqui intenta ocultar la magnitud de su derrota tras la Operación “Promesa Honesta 4” de Irán. Mientras Washington reconoce con cuentagotas tres soldados caídos, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) revela que más de 650 efectivos estadounidenses han sido eliminados o apartados del combate, en un golpe contundente a la narrativa de invencibilidad del complejo militar-industrial.
Por Equipo El Despertar
Teherán. La guerra siempre ha sido un negocio para la burguesía, y como todo negocio, exige ocultar sus costos reales para mantener la fachada de rentabilidad. Mientras los monopolios noticiosos repiten como loros los comunicados del Pentágono, la verdad emerge desde el campo de batalla: la operación retaliatoria iraní ha descalabrado los planes del Pentágono en el Golfo Pérsico.
El portavoz del IRGC, general de brigada Ali Mohammad Naeini, ha desmentido categóricamente la versión oficial estadounidense que reduce a tres el número de sus soldados muertos. “En los primeros dos días de la guerra, 650 tropas estadounidenses han sido muertas y heridas”, declaró Naeini, explicando que es natural que el ejército yanqui intente negar u ocultar las bajas; sin embargo, “la inteligencia iraní, así como todos los informes del campo de batalla, confirman esta cifra” .
La discrepancia no es menor. Mientras el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) emitió un lacónico comunicado reconociendo que “tres miembros del servicio estadounidense han muerto en acción y cinco están gravemente heridos” como parte de la “Operación Furia Épica” , las fuentes iraníes desglosan el verdadero costo humano de la aventura imperialista. En un ataque específico contra una instalación clave de la Quinta Flota en Bahréin, unos 160 efectivos estadounidenses resultaron muertos y heridos .
“Varios otros sufrieron heridas leves de metralla y conmociones cerebrales, y están en proceso de ser devueltos al servicio”, admitió CENTCOM en un intento por minimizar el daño . Pero lo que la burocracia militar llama “heridas leves” son cuerpos de jóvenes de la clase obrera estadounidense, enviados a miles de kilómetros de sus hogares para asegurar las rutas del petróleo y los intereses del capital financiero, que regresarán marcados de por vida o no regresarán en absoluto.
La propia admisión del Pentágono sobre “heridos graves” y conmociones cerebrales contradice la imagen de una operación quirúrgica y sin costos. Pero es el IRGC quien entrega la dimensión real del golpe: el buque de apoyo de combate MST de la Armada estadounidense sufrió graves daños tras ser alcanzado por misiles navales iraníes .
El presidente Donald Trump, en un alarde de cinismo digno de la plusvalía que genera la guerra, declaró antes de conocerse las cifras reales que “eso a menudo ocurre en la guerra” . Lo que no dice es que esa guerra se libra para garantizar que el rial iraní se devalúe, que las sanciones asfixien al pueblo persa y que los bancos estadounidenses sigan cobrando dividendos de la inestabilidad global .
Mientras tanto, la prensa hegemónica reproduce acríticamente la versión del CENTCOM, que se esfuerza en desmentir que el portaaviones USS Abraham Lincoln haya sido alcanzado por cuatro misiles balísticos . Pero la realidad material es tozuda: el buque insignia de la flota yanqui ha tenido que replegarse hacia el sureste del Océano Índico, abandonando las posiciones desde las que pretendía intimidar a la Resistencia .
Las cifras de víctimas iraníes, que según fuentes como HRANA superan el millar de civiles y militares caídos bajo las bombas israelíes y estadounidenses , explican la furia de la respuesta. El imperialismo siembra viento y cosecha tempestades. Pero mientras los cuerpos de los soldados yanquis —hijos de la clase trabajadora norteamericana— regresan en bolsas plásticas para ocultar la verdadera magnitud del desastre, la pregunta que el movimiento obrero debe hacerse es: ¿hasta cuándo seguiremos permitiendo que nuestros hijos mueran por las ganancias de los fabricantes de armas?
