La maquinaria bélica del complejo militar-industrial estadounidense y su socio sionista ha segado la vida de al menos 1.332 civiles iraníes en nueve días de bombardeos indiscriminados, incluyendo 300 niños y 165 escolares en la ciudad de Minab, en lo que constituye un crimen de lesa humanidad. Mientras el Pentágono alardea de haber destruido más de 3.000 objetivos militares, la República Islámica ejerce su legítimo derecho a la defensa atacando bases estadounidenses en la región, en una guerra que exhibe las entrañas depredadoras del imperialismo en su fase terminal .
Por Equipo El Despertar
La barbarie del capitalismo monopólico no conoce fronteras ni respeta la infancia. Mientras el Pentágono celebraba haber alcanzado más de 3.000 blancos en territorio iraní, incluyendo el cuartel general de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y el búnker donde fue asesinado el líder supremo Ayatolá Alí Jamenei, las bombas “inteligentes” —fabricadas con la plusvalía extraída a la clase obrera— ya habían masacrado a 165 estudiantes y personal docente en una escuela primaria de Minab, al sur del país . No es “daño colateral”: es la lógica intrínseca de un sistema que necesita el control geopolítico de los recursos energéticos para sostener su tasa de ganancia en picada.
La agresión, lanzada el 28 de febrero mientras Teherán y Washington sostenían negociaciones diplomáticas en Mascate y Ginebra, ha sido calificada por las autoridades iraníes como “una traición diplomática” sin precedentes . El portavoz de la cancillería, Esmaeil Baqaei, denunció con crudeza la hipocresía del secretario general de la ONU, António Guterres, por mostrar mayor preocupación por “el grave riesgo para la economía global” que por la sangre derramada: “¿Qué pasa con los civiles inocentes, incluyendo 175 pequeños ángeles masacrados en la ciudad de Minab, y muchos más asesinados y mutilados en todo Irán durante los últimos siete días de actos criminales estadounidenses e israelíes?” , interpeló . Las palabras de Baqaei exponen la verdadera jerarquía de valores del orden internacional burgués: primero el petróleo, después las personas.
LA RESISTENCIA ANTE EL EXPOLIO Y LAS CONTRADICCIONES INTERIMPERIALISTAS
Frente al terror de Estado, Teherán ha ejercido su derecho inalienable a la autodefensa. La marina iraní ha lanzado oleadas de ataques con drones contra bases estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos —incluyendo Al-Minhad y Al-Dhafra— y Kuwait, así como contra “objetivos estratégicos” en los territorios ocupados . “En este ataque, fueron alcanzados el centro de guerra aérea de los terroristas estadounidenses, el centro de comunicaciones satelitales, los radares de alerta temprana y los radares de control de fuego”, precisó la Guardia Revolucionaria . Es la respuesta de un Estado-nación que se niega a doblegarse ante los dictados de Washington, pecado imperdonable a los ojos del capital financiero.
El presidente Masoud Pezeshkian ha sido claro: “Algunos países han iniciado esfuerzos de mediación y nuestra respuesta es clara” . Esos esfuerzos, advirtió, “deben apuntar a los verdaderos agresores, Estados Unidos e Israel, que lanzaron esta agresión no provocada” . La posición iraní no deja espacio para ambigüedades: “No dudamos en defender la dignidad de nuestra nación, la soberanía y los derechos de nuestro gran pueblo” .
Mientras tanto, el precio del petróleo Brent se ha disparado un 15% desde el inicio del conflicto, alcanzando los 92 dólares por barril, el nivel más alto desde septiembre de 2023 . La burguesía petrolera internacional se frota las manos mientras los cuerpos de 1.332 civiles yacen bajo los escombros. El portavoz Baqaei lo expresó sin rodeos: “Llamemos a las cosas por su nombre. Esto no es un ‘combate’; es un ‘acto de agresión no provocado’ lanzado por dos regímenes con armas nucleares contra Irán” .
EL TABLERO GEOPOLÍTICO SE REACOMODA
La masacre ha generado fisuras en el propio campo imperialista. Mientras la Liga Árabe condenaba las respuestas iraníes calificándolas de “amenaza grave para la paz y la seguridad internacionales” , potencias con intereses contradictorios como China y Rusia emergen como factores de contención . Pekín, que recibe más del 80% de las exportaciones petroleras iraníes, ha exigido el cese inmediato de las operaciones militares y ha advertido contra cualquier injerencia en los asuntos internos de Teherán tras el nombramiento del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei .
“China se opone a la interferencia en los asuntos internos de otros países bajo cualquier pretexto, y la soberanía, seguridad e integridad territorial de Irán deben ser respetadas”, declaró el portavoz de la cancillería china, Guo Jiakun . Por su parte, Vladímir Putin expresó su “apoyo inquebrantable” al nuevo líder iraní, subrayando que “Rusia ha sido y seguirá siendo un socio confiable” para Teherán . Estas tomas de posición evidencian las contradicciones interimperialistas en un momento en que Washington busca desesperadamente sostener su hegemonía en declive a punta de misiles.
La guerra ya ha cobrado también víctimas colaterales en la región. Doce personas han muerto en Israel, ocho en Líbano —incluyendo dos en un ataque israelí contra el campo de refugiados de Beddawi en Trípoli— y seis soldados estadounidenses han caído . La fragata IRIS Dena fue hundida por la marina estadounidense en el océano Índico con un saldo de 87 marinos iraníes muertos, un hecho que el canciller Abbás Araqchi calificó como “una atrocidad en el mar” . “Estados Unidos lamentará amargamente el precedente que ha sentado”, advirtió .
Mientras las bombas siguen cayendo sobre infraestructura civil —7.943 viviendas, 1.617 establecimientos comerciales, 32 centros de salud y 65 escuelas— la comunidad internacional asiste impotente o cómplice . El ayatolá Abdollah Javadi Amoli, una de las máximas autoridades religiosas del chiísmo, ha lanzado una advertencia que retumba más allá de las fronteras persas: “Luchen contra la América opresora, su sangre está sobre mis hombros” . Es el eco de una resistencia que, como enseña la historia, terminará por enterrar a sus enterradores.
