Vie. Mar 13th, 2026

Comenzaron las excusas: Quiroz declara que el gobierno de Boric entregó las arcas vacías mientras pagaba puntualmente la deuda a los bancos

Mar 13, 2026
Foto Ex Ante

El nuevo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, denunció que la administración saliente dejó al fisco con apenas US$40 millones en caja, el 1% de lo habitual en cualquier transición normal, justo cuando la guerra imperialista en Medio Oriente dispara el precio del petróleo y amenaza con un nuevo ajuste para la clase trabajadora. La confesión oficial desnuda el saqueo de las arcas públicas bajo el disfraz de la “responsabilidad fiscal”.

Por Equipo El Despertar

Santiago de Chile. El velo de la “administración responsable” se ha caído. En su primera vocería pública, el ministro de Hacienda del gobierno de José Antonio Kast, Jorge Quiroz, entregó una cifra que debería avergonzar a los voceros del progresismo y la tecnocracia que gestionaron el Estado durante los últimos cuatro años. “La caja con que cerró la administración anterior fue de US$40 millones al 31 de diciembre del 2025. Normalmente las cajas con que terminan administraciones normales es entre US$3 mil millones y US$4 mil millones. Por lo tanto, hemos heredado una caja que es un 1% de lo normal”, aseguró el economista .

La revelación no es un simple dato técnico. Es la confesión de un verdadero desfalco a las finanzas públicas ejecutado bajo la batuta de quienes prometieron “transformaciones” pero administraron la escasez al servicio del capital financiero. Mientras los ministros del gobierno anterior, encabezados por Mario Marcel y luego Nicolás Grau, desfilaban por los medios explicando las bondades de la “consolidación fiscal”, el dinero de todos los chilenos se esfumaba.

¿Dónde está la plata? Esa es la pregunta que ningún periodista de la prensa hegemónica se atreve a formular con crudeza. Pero la respuesta la tiene el propio Estado: en el pago de la deuda. El informe del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) publicado el 4 de marzo ya había advertido que solo en 2025, el Estado destinó el 1,2% del PIB (US$4.616 millones) a los acreedores, una cifra que crece un 7,1% real anual y que ya “supera ampliamente el presupuesto completo de varios ministerios sectoriales” .

Eso es exactamente lo que significa una caja de US$40 millones. Mientras los bancos y los tenedores de bonos veían aseguradas sus rentas, el Fisco quedaba exangüe, incapaz de responder a cualquier emergencia. Y la emergencia no tardó en llegar: la guerra en Medio Oriente, impulsada por los intereses geopolíticos del imperialismo estadounidense y su aliado sionista, ha disparado los precios del petróleo a nivel mundial, impactando de lleno en una economía chilena estructuralmente dependiente de las importaciones de combustibles fósiles.

Quiroz, en su declaración, anunció que convocará “a personas especializadas” para analizar la situación de las arcas fiscales y “llegar con una solución” para enfrentar el alza de los combustibles . El libreto es siempre el mismo: un grupo de “expertos” —los mismos que asesoraron a los gobiernos anteriores, los mismos que deben lealtad a los grupos económicos— se reunirá para determinar cómo se ajustará nuevamente el cinturón de la clase trabajadora.

Porque, ¿de qué “solución” se habla cuando no hay caja? De un nuevo recorte del gasto social, de una postergación de inversiones públicas, de un alza de impuestos regresivos que pagarán los de siempre. Mientras tanto, el gobierno de Kast, que recibió las arcas vacías, ya tiene la excusa perfecta para profundizar la agenda neoliberal que prometió en campaña.

El propio Quiroz intentó matizar el golpe asegurando que esta situación “no nos desvía un minuto de nuestras metas” . ¿Cuáles son esas metas? Las mismas que han guiado la política económica chilena desde la dictadura: garantizar el pago de la deuda, mantener la “confianza de los inversionistas” y trasladar los costos de la crisis a los sectores populares.

Lo ocurrido no es una casualidad ni un error de cálculo. Es la consecuencia lógica de un modelo que prioriza el pago a los acreedores por sobre la vida de las personas. Es la herencia de un gobierno que llegó prometiendo “pensiones dignas” y “salud universal”, pero que en los hechos administró el Estado con la misma lógica de sus antecesores: subsidios mal focalizados, exenciones tributarias para el gran capital y una disciplina fiscal que solo se aplica cuando se trata de recortar derechos.

Ahora, mientras los tanques rugen en Asia Occidental y el precio de la bencina amenaza con estrangular aún más los bolsillos de los trabajadores, la burguesía chilena se prepara para cobrar la cuenta. La “falta de caja” no es un problema para los dueños del capital: ellos siempre tienen la sartén por el mango. El problema es para la familia obrera que deberá elegir entre llenar el estanque del auto o llenar la olla.

La historia se repite: la fiesta la pagan los mismos de siempre.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *