Sáb. Mar 14th, 2026

Kast llega al Biobío con “Ley de Reconstrucción” que baja impuestos a grandes empresas mientras ajusta la gratuidad universitaria

Mar 14, 2026
Foto EMOL

En su primer viaje a regiones, el presidente José Antonio Kast desplegó un gabinete de lujo en las zonas arrasadas por los incendios de enero. Sin embargo, el contenido del proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional revela la verdadera cara de la emergencia: mientras se rebaja la tasa corporativa del 27% al 23% y se elimina el IVA a la vivienda para el gran capital, los trabajadores y estudiantes populares pagarán la cuenta con el ajuste a la gratuidad universitaria y el endurecimiento del cobro del CAE.

Por Equipo El Despertar

La región del Biobío amaneció este sábado con la parafernalia propia de una visita presidencial. José Antonio Kast, a sólo tres días de haber asumido el mando, aterrizó en Concepción acompañado de cinco de sus principales ministros —Hacienda, Interior, Defensa, Seguridad y Desarrollo Social— para “poner cara” a la emergencia que en enero dejó 19 muertos y casi 5 mil viviendas destruidas solo en la comuna de Penco .

El mandatario recorrió la población Ríos de Chile, en Penco, y el sector Punta de Parra en Tomé, lugares donde el fuego arrasó con todo a su paso . Las imágenes de Kast abrazando damnificados y prometiendo soluciones rápidas coparán las portadas de la prensa hegemónica. Pero mientras el presidente posa para las cámaras, el verdadero contenido del proyecto que vino a presentar revela una vez más quiénes son los que realmente se benefician de las catástrofes.

Se trata de la Ley de Reconstrucción Nacional, un paquete de más de 40 medidas organizadas en cinco ejes que, bajo el manto de la “emergencia”, consolida la agenda de la derecha más dura: menos impuestos para los grandes empresarios, más ajuste para los sectores populares y una profundización del modelo extractivista.

El corazón del proyecto, detallado por el medio Ex-Ante, es un verdadero regalo a la clase patronal. En el eje de “reconstrucción económica” se contempla nada menos que la reducción de la tasa corporativa del 27% al 23%, la eliminación del impuesto a las ganancias de capital y la reintegración del sistema tributario . Es decir, mientras las familias de Penco todavía viven en mediaguas, los dueños de las grandes empresas recibirán una rebaja millonaria en sus contribuciones.

El cinismo alcanza niveles insospechados cuando se revisa el eje de “reconstrucción fiscal”. Allí, el gobierno propone “contener el gasto mediante ajustes a la gratuidad universitaria: limitar gratuidad a estudiantes menores de 30 años y frenar extensión a nuevos deciles”, además de establecer una “moratoria para el ingreso de nuevas universidades al sistema” y fortalecer los mecanismos de cobro del Crédito con Aval del Estado (CAE) .

Traducción: los hijos de los trabajadores que lograron acceder a la educación superior gracias a décadas de lucha social verán cercenado su derecho, mientras que el dinero que el Estado deja de percibir por la rebaja de impuestos a los empresarios se justifica con el “faltante de caja” que el propio ministro de Hacienda denunció días atrás.

El proyecto también contempla la agilización de permisos ambientales y sectoriales, así como reformas al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) para “mayor rapidez e imprevisibilidad reducida” . En lenguaje claro: se allana el camino para que las grandes mineras y forestales —responsables directas del modelo de monocultivo que hace de Chile un barril de pólvora cada verano— amplíen sus faenas sin control ni participación ciudadana.

La visita de Kast no se limitó a los damnificados. Su agenda incluyó un paso por la comisaría “Héroes de Arauco” en Los Álamos, donde rindió honor a tres carabineros asesinados en una emboscada en Cañete en abril de 2024 . El gesto no es casual: en el marco del Estado de Excepción vigente en la macrozona sur, el gobierno de Kast refuerza el mensaje de que la “reconstrucción” también es policial. El quinto eje del proyecto se titula precisamente “reconstrucción del orden legal y de seguridad pública”, e incluye medidas como el endurecimiento de penas al contrabando de cigarrillos y al transporte ilegal de migrantes .

Mientras tanto, el alcalde de Concepción, Héctor Muñoz, esperaba su reunión con el mandatario para las 18:00 horas en el sector de Lomas Verdes . Los alcaldes de la zona, todos de derecha —Rodrigo Vera en Penco, Ítalo Cáceres en Tomé—, acompañaron la comitiva . La política también se reconstruye: los municipios pobres seguirán siendo administrados por los mismos de siempre.

La paradoja es brutal. Kast llegó al Biobío a “reconstruir” lo que el fuego destruyó, pero su proyecto de ley reconstruye el modelo que hizo posible la tragedia. Mientras las empresas forestales —que sembraron de pino y eucalipto el territorio, desplazando la agricultura campesina y secando las napas subterráneas— reciben rebajas tributarias y facilidades ambientales, los estudiantes pobres pierden la gratuidad y los damnificados reciben promesas.

Como denunció el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, apenas 24 horas antes, el gobierno anterior dejó las arcas fiscales “sin caja”, con apenas US$40 millones disponibles . La solución de Kast no es ir a buscarle el dinero a los evasores, a los grupos económicos que usan paraísos fiscales, a las forestales que destruyen el territorio. La solución es, como siempre, descargar el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores.

En la población Ríos de Chile, las familias damnificadas escuchaban las promesas del presidente mientras los ministros tomaban nota. Quizás aún no saben que, para financiar la reconstrucción de sus casas, el gobierno piensa recortar la educación de sus hijos. Esa es la verdad que la prensa hegemónica no contará. Esa es la realidad de clase que emerge detrás del maquillaje de la “emergencia nacional”.

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