En su primera semana de gestión, la administración de José Antonio Kast ha puesto en la mira el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), el instrumento que durante más de tres décadas ha amortiguado el impacto de las crisis internacionales en el bolsillo de los chilenos. Bajo el argumento del “estrés fiscal” y mientras impulsa una rebaja de impuestos a las grandes empresas, el gobierno se prepara para traspasar directamente a las familias el costo del alza del petróleo provocada por la guerra en Medio Oriente, en una medida que, según expertos, podría significar un incremento de hasta $350 por litro de bencina de una sola vez .
Por Equipo El Despertar
La incertidumbre se instaló en las estaciones de servicio y en los hogares chilenos luego de que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, abriera la puerta a modificar o eliminar el Mepco, el mecanismo creado en 2014 para suavizar las variaciones del precio interno de las gasolinas, el diésel y el gas licuado de uso vehicular . El sistema opera ajustando la componente variable del impuesto específico, de modo que cuando el petróleo sube, el impacto para los consumidores se amortigua parcialmente, y cuando baja, ese alivio se revierte .
El detonante de la discusión es el conflicto bélico desatado por Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha disparado el precio del petróleo Brent por sobre los US$100 por barril y ha encendido las alertas en las arcas fiscales . Según los cálculos del Ejecutivo, mantener el Mepco en funcionamiento implica un costo de US$50 millones por semana, y si el precio del crudo se mantiene en niveles actuales, el país podría gastar US$3.000 millones en total . “Ya estamos gastando más de US$50 millones de dólares por semana”, afirmó Quiroz, añadiendo que “tenemos que cuidar los recursos” para destinarlos a áreas como seguridad y salud .
LAS CIFRAS DEL GOLPE: $350 EN BENCINA Y $400 EN DIÉSEL
El impacto de una eventual eliminación del Mepco ha sido cuantificado por los expertos. Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP, advirtió que “según nuestras estimaciones, un poco a la luz de la dinámica del precio del petróleo y el tipo de cambio, eventualmente el alza sería bastante abrupta, de cerca de $350 en el caso de la gasolina de 93 octanos y de $270 para la gasolina de 97 octanos. Para el diésel, en tanto, el incremento sería de unos $400” .
En contraste, con el Mepco operando bajo su esquema actual, el aumento previsto para la próxima semana sería de apenas $26 por litro . La diferencia es abismal: lo que hoy es un incremento manejable se transformaría, sin el mecanismo, en un golpe directo al presupuesto familiar, especialmente para quienes dependen del vehículo para trabajar o para los transportistas que mueven el 95% de las mercancías que llegan a los hogares chilenos .
El propio presidente José Antonio Kast ha salido a justificar la medida con un discurso que apela a la “responsabilidad fiscal” y a la necesidad de “tomar decisiones duras”. “En una semana podemos perder entre US$50 millones hasta US$100 a US$200 millones. ¿Vamos a evitar el alza del petróleo con la política del Mepco? Claramente no. Y Chile está en una crisis fiscal”, declaró desde Antofagasta . En una entrevista posterior, el mandatario profundizó su argumentación: “Si cualquier chileno tiene que tomar una decisión y quiere decir: ‘mire, le va a aumentar el precio del combustible, pero le vamos a mantener el precio del transporte público, le vamos a mantener el precio de la calefacción’, ¿qué hace? ¿Vamos a dejar de dar educación? ¿Vamos a dejar de reconstruir? Uno tiene que en la vida tomar decisiones” .
LA CONTRADICCIÓN QUE DENUNCIA LA OPOSICIÓN: RECORTES PARA UNOS, REGALÍAS PARA OTROS
La justificación gubernamental ha encontrado un muro de contención en la oposición, que denuncia lo que considera una contradicción insalvable. La senadora democratacristiana Yasna Provoste ha sido particularmente incisiva al señalar que “esto no es valentía fiscal, es ideología” . En una entrevista con Radio Universidad de Chile, Provoste cuestionó que el Ejecutivo argumente “estrés fiscal” para desmantelar el mecanismo mientras impulsa rebajas tributarias a grandes empresas: “Eso es el colmo del asalto a la inteligencia” .
La parlamentaria recordó que “Chile no es un productor de petróleo y este no es el primer conflicto. La historia del mecanismo viene desde el año 91, en el contexto de la guerra del Golfo Pérsico”, y subrayó que “todos los gobiernos lo han defendido, lo han reforzado, han inyectado recursos” . “Ahora llega el gobierno y quiere ser el primer gobierno en Chile que abandona a las familias frente a las alzas del petróleo”, sentenció.
En la misma línea, el senador del Frente Amplio, Diego Ibáñez, advirtió que “cuando aumenta el precio del petróleo, aumenta la bencina, aumenta la inflación y aumenta el costo de la vida”, y defendió la continuidad del Mepco, afirmando que “Chile ha integrado un mecanismo de estabilización de precios que no puede ser eliminado” .
LAS ALTERNATIVAS QUE SE BARAJAN Y EL PLAZO DEL GOBIERNO
Ante la presión, el gobierno ha matizado sus declaraciones. El ministro Quiroz aseguró este martes que “estamos escuchando, calculando, viendo opciones, pero no hemos tomado ninguna decisión todavía hasta que no comprendamos todas las perspectivas” . Consultado específicamente sobre si habrá modificaciones, sostuvo que “ni siquiera sabemos eso” .
Sin embargo, el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, José García Ruminot, fue más explícito al advertir que se avecinan medidas “muy dolorosas” y que el gobierno presentará una propuesta en “los próximos días o a más tardar a comienzos de la próxima semana, porque no podemos seguir absorbiendo estos costos por mucho tiempo” .
Los expertos han planteado alternativas intermedias antes que una eliminación abrupta. Juan Ortiz sugiere “cambiar los umbrales en los cuales se calcula la variación cada tres semanas, de tal forma de permitir que la variación, por ejemplo, no sea de $30, sino pensemos en un alza en torno a unos $60, es decir, duplicar este elemento” . Jorge Hermann, de Hermann Consultores, propone “volver al Mepco original de empezar a traspasar semana a semana” para disminuir el gasto fiscal, o “ampliar la banda” de ajuste .
EL TRANSPORTE, EL ESLABÓN MÁS DÉBIL DE LA CADENA
Los gremios del transporte ya han comenzado a manifestar su preocupación. La Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC) aseguró estar siguiendo “con mucho interés” el tema, considerando que alrededor del 40% de sus costos está relacionado con el precio del combustible. “Necesariamente, una modificación cambiaría la estructura de precios de la cadena logística, dado que el fin de la amortiguación impactaría los precios de las mercaderías, de las que el 95% son movilizadas por transporte terrestre, cuyo destino son los consumidores finales”, señaló el gremio .
Por su parte, el presidente de la Confederación Nacional del Transporte de Carga Terrestre de Chile (CNTC), Sergio Pérez, se reunió con el ministro Quiroz y, si bien “entendemos que es posible que haya una modificación al Mepco”, descartó que los precios puedan subir $300 de una sola vez, confiando en que se buscará una solución dialogada .
EPÍLOGO: EL COSTO DE LA GUERRA LO PAGAN LOS DE SIEMPRE
Mientras el gobierno de Kast anuncia recortes fiscales y prepara el terreno para traspasar el costo de la guerra a los consumidores, la contradicción es imposible de ocultar: los mismos que prometen “orden fiscal” son los que impulsan una rebaja de impuestos a las grandes empresas, reduciendo los ingresos del Estado y profundizando el déficit que dicen querer combatir.
La eliminación del Mepco, si se concreta, significará que una familia de clase media que gasta $50.000 mensuales en bencina pasará a desembolsar casi $70.000 de la noche a la mañana. Un transportista que recorre 5.000 kilómetros mensuales verá aumentar sus costos en más de $200.000. Y todo ello mientras las petroleras internacionales celebran sus ganancias récord y las grandes empresas chilenas se preparan para recibir la rebaja tributaria prometida por el nuevo gobierno.
La senadora Provoste lo resumió con precisión: “Cada vez que usted carga gasolina, hay 200 pesos que los pone el mecanismo; en el diésel son 400 pesos. Si eso se elimina, esa alza viene de inmediato” . El golpe al bolsillo popular está en suspenso, pero la dirección es clara: en la lógica del capital, las guerras las pagan los trabajadores.
