Mié. Abr 29th, 2026

Salario mínimo: responsabilidad fiscal, irresponsabilidad social

Abr 29, 2026

El dato más demoledor es este: el salario mínimo líquido sin gratificaciones, estimado en $438.207, queda por debajo de todas las líneas de suficiencia familiar presentadas. Para un hogar arrendatario de tres personas, la brecha llega a $358.049; para uno de cuatro personas, a $535.683. Es decir, trabajar jornada completa con salario mínimo no garantiza salir de la pobreza.

Por Editor El Despertar

La negociación del salario mínimo 2026 deja una conclusión brutal: el gobierno ofreció un reajuste de apenas 4%, equivalente a cubrir el IPC proyectado, sin avance real y sin abrir discusión sobre medidas complementarias como IVA a medicamentos, Bolsillo Familiar Electrónico, apoyo a MiPyMEs o reajustabilidad por IPC en negociación colectiva. La negociación cerró sin acuerdo y pasó al Congreso.

Desde una mirada crítica, esto no es solo una diferencia técnica entre 4% y 18,3%. Es una disputa política sobre quién paga la crisis. Mientras la CUT propone una trayectoria hacia un ingreso de suficiencia —estimado en torno a $929.751 a 2026—, el Ejecutivo ofrece mantener a millones de trabajadores apenas flotando sobre la inflación, pero lejos de una vida digna.

El dato más demoledor es este: el salario mínimo líquido sin gratificaciones, estimado en $438.207, queda por debajo de todas las líneas de suficiencia familiar presentadas. Para un hogar arrendatario de tres personas, la brecha llega a $358.049; para uno de cuatro personas, a $535.683. Es decir, trabajar jornada completa con salario mínimo no garantiza salir de la pobreza.

Aquí se cae el mito neoliberal del trabajo como vía automática de integración. En Chile, el trabajo existe, pero muchas veces no alcanza. Y cuando el salario no alcanza, aparece la deuda: el informe recuerda que el endeudamiento de los hogares llegó a 47,3% del PIB y que el 55% de los hogares reporta gastos superiores a sus ingresos.

La discusión parlamentaria, entonces, no es contable: es moral y de clase. Aprobar el 4% significa consolidar una política de contención salarial mientras se recortan programas sociales y se empuja una rebaja tributaria regresiva que beneficiaría a grandes empresas y sectores de mayores ingresos.

La pregunta de fondo es simple: ¿puede una sociedad llamarse democrática cuando quienes trabajan no pueden sostener dignamente a sus familias? La respuesta no cabe en una planilla Excel. El salario mínimo no es un costo: es el piso civilizatorio de una comunidad política. Y cuando ese piso se hunde, no cae solo el trabajador; cae también la legitimidad del Estado.

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