El candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, mantiene un sólido primer lugar en todas las encuestas a mes y medio de las elecciones presidenciales en Colombia, desafiando abiertamente la injerencia de la Administración Trump. Mientras Washington despliega su arsenal de presión para imponer a la ultraderecha en la Casa de Nariño, Cepeda encarna la continuidad del proyecto de cambio de Gustavo Petro, la única fuerza popular con posibilidades reales de frenar el avance del fascismo en la región.
Por Equipo El Despertar
Bogotá. A 52 días de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, el panorama en Colombia es el de una lucha de clases en estado puro. De un lado, Iván Cepeda Castro, senador, filósofo, defensor de derechos humanos y heredero político de Gustavo Petro, quien lidera todas las encuestas con una intención de voto que oscila entre el 37,5% y el 34,5%, según las mediciones de Guarumo y Ecoanalítica y del Centro Nacional de Consultoría (CNC) . Del otro, la ultraderecha, encarnada en las figuras de Abelardo de la Espriella (20,2%) y Paloma Valencia (19,9%), quienes libran una “disputa milimétrica” por el tiquete hacia un balotaje que ya se perfila como inevitable .
Cepeda, que ha hecho de la denuncia de la injerencia extranjera una de las banderas de su campaña, no tiene dudas sobre lo que está en juego. “Lanzamos claramente un llamamiento de alerta de que el Gobierno estadounidense está intentando influir por todos los medios posibles nuestras elecciones”, declaró el candidato durante el lanzamiento oficial de su campaña en Madrid . “Lo están haciendo lanzando afirmaciones y tomando acciones que buscan influir claramente en la opinión pública colombiana y en la manera en que no debe comportarse electoralmente”, agregó .
La “internacional fascista” contra Petro y Cepeda
El intervencionismo de Washington no es una sospecha, sino una política abiertamente declarada. Apenas dos meses antes de los comicios, el diario The New York Times reveló que la administración Trump podría estar utilizando investigaciones penales contra el presidente Gustavo Petro, por parte de fiscalías federales, para intentar inclinar la balanza hacia la derecha . Trump, quien ha intervenido en varias elecciones de la región durante el último año impulsando una ola conservadora, ha llegado a calificar a Petro de “un enfermo” y ha presionado descertificando a Colombia en la lucha contra las drogas e incluyendo al mandatario en la lista OFAC .
Cepeda ha desnudado la hipocresía del discurso imperialista. “¿Cómo puede Estados Unidos mostrarse ‘tan preocupado por la lucha contra el narcotráfico’ mientras se apoya en figuras como Álvaro Uribe, que ha construido parte de su poderío económico asociándose con clanes del narcotráfico como los Escobar, los Ochoa o los Gallón Henao?”, cuestionó el senador, refiriéndose a los vínculos comprobados del expresidente con el paramilitarismo y el narcotráfico .
El candidato de izquierda sostiene que existe una alianza estratégica entre la derecha trumpista asentada en Miami y la ultraderecha latinoamericana. “Hay un eje Miami-Bogotá que se viene desarrollando desde hace mucho tiempo y que tiene intereses y formas de actuación compartidas y recíprocas”, aseguró en entrevista con la revista Proceso . “Hay una internacional de extremas derechas y de fascismos que, sin duda, está aprovechando la llegada de Trump a la Casa Blanca y las elecciones para ganar terreno en América Latina” .
La movilización popular: la única garantía contra la injerencia
A pesar de la presión imperialista, el movimiento popular colombiano se ha volcado masivamente a respaldar la candidatura de Cepeda. Las elecciones legislativas del 8 de marzo consolidaron al Pacto Histórico como la primera fuerza del Senado y la Cámara de Representantes, un termómetro que refleja el deseo de continuidad del proyecto petrista .
La senadora Clara López Obregón, quien desistió de su candidatura presidencial el pasado 8 de abril, se sumó a la campaña de Cepeda para “aportar a la continuidad del Gobierno de Gustavo Petro” y atraer a sectores del centro que no están alineados con la izquierda, pero que pueden ser “amigos del cambio” . López, que había obtenido un 0,3% en las encuestas, reconoció que su objetivo era fortalecer al candidato del Pacto Histórico ante la amenaza de la derecha .
Las encuestas de segunda vuelta, sin embargo, encienden las alarmas. Si el balotaje es contra Paloma Valencia, Cepeda obtendría un 43,3% frente al 40% de la senadora, un empate técnico que evidencia lo estrecho del margen . Contra Abelardo de la Espriella, la ventaja es más amplia (44,9% contra 36,4%) . El voto en blanco alcanza un 11%, y el rechazo a la fórmula de Cepeda es del 37,2%, casi el mismo porcentaje que sus votantes, lo que indica una sociedad profundamente polarizada .
Una disputa que va más allá de las fronteras colombianas
El triunfo de Cepeda no solo definirá el futuro de Colombia; tendrá repercusiones en toda la región. Con Brasil también celebrando elecciones este año, una victoria de la izquierda en ambos países consolidaría un bloque de resistencia al avance de la ultraderecha en América Latina. Trump lo sabe. Por eso ha desplegado su arsenal: desde presiones económicas hasta operaciones militares en el Caribe, pasando por la instrumentalización de la lucha antidrogas.
Cepeda, lejos de amilanarse, ha llamado a construir “una alianza regional” contra el intervencionismo de Trump . En su análisis, Trump “no es un hombre desquiciado, ni un lunático, sino la expresión de una realidad política que representa la ultraderecha” . Y es contra esa realidad política que la clase trabajadora colombiana y latinoamericana debe organizarse.
La tarea es titánica. La primera vuelta del 31 de mayo será un termómetro, pero la verdadera batalla se librará en el balotaje del 21 de junio. El candidato del Pacto Histórico sabe que la movilización popular será la única garantía contra el fraude, la injerencia y la violencia paramilitar que históricamente ha acompañado los procesos electorales en el país.
La clase trabajadora del mundo debe observar con atención. Lo que ocurra en Colombia no será solo una alternancia política, sino la posibilidad de asestar un golpe certero al “eje Miami-Bogotá” que pretende subyugar a todo un continente. La esperanza de los de abajo se llama Iván Cepeda. Y el 31 de mayo, esa esperanza se juega el todo por el todo.
