Mié. Mar 11th, 2026

El “estadista” y el “provocador”: Lula se baja de la investidura de Kast para no compartir palco con el hijo de Bolsonaro, en lo que sería el primer error diplomático de la era Kast

Mar 11, 2026
Foto El Desconcierto

El presidente brasileño canceló a última hora su viaje a Valparaíso, donde este miércoles asumió el ultraderechista José Antonio Kast, luego de que el anfitrión extendiera una invitación al senador Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula en las elecciones de octubre. .

En una demostración de que las alianzas políticas en el capitalismo no se tejen por afinidad ideológica sino por intereses económicos concretos, Luiz Inácio Lula da Silva resolvió no asistir a la ceremonia de traspaso de mando en Chile, pese a que había confirmado su participación y que incluso sostuvo una reunión de una hora con Kast el pasado 28 de enero en Panamá, donde ambos líderes aparecieron abrazados para las cámaras . La versión oficial esgrimida por la embajada brasileña fueron “problemas de agenda interna”, pero todas las filtraciones desde el Palacio de Planalto apuntan al verdadero motivo: la presencia del senador Flávio Bolsonaro (PL), hijo del exdictador Jair Bolsonaro y precandidato presidencial que empata técnicamente con Lula en las encuestas .

El nuevo presidente chileno, un nostálgico de la dictadura de Pinochet que hizo campaña con una plataforma de mano dura contra la migración y desregulación económica, no solo invitó al hijo del golpista, sino que mantiene “relación muy próxima con la familia Bolsonaro”, según consigna la prensa brasileña . La semana pasada, Kast participó en la cumbre “Escudo de las Américas” organizada por Donald Trump en Florida, donde se fotografió abrazado a Eduardo Bolsonario, el diputado cassado que hoy es prófugo de la justicia brasileña . El gesto no podía ser más elocuente: mientras Lula intentaba construir puentes con la derecha regional para blindarse de una oposición coordinada, Kast le devolvía el gesto aliándose con sus enemigos internos .

“ERROR DIPLOMÁTICO” O PROVOCACIÓN DE CLASE

La decisión de Kast de invitar a Flávio Bolsonaro no pasó inadvertida ni siquiera para la izquierda chilena. El exministro Giorgio Jackson calificó el hecho como “un error diplomático importante del presidente electo Kast” y “bastante imprudente, incluso una provocación”, considerando que “Brasil es el tercer socio comercial de Chile en el mundo” . El exembajador Jorge Heine fue más directo: lo llamó “el primer traspié diplomático del gobierno de Kast antes de empezar” . Pero desde una perspectiva marxista, no hay “error” ni “traspié”: lo que ocurre es el alineamiento orgánico del nuevo gobierno chileno con el sector más reaccionario del capital brasileño, aquel que intentó un golpe de Estado contra Lula en 2022 y cuyo líder —Jair Bolsonaro— hoy purga prisión por esa intentona .

Flávio Bolsonaro, por supuesto, aprovechó la ocasión para posar de estadista. En entrevista con el canal chileno 24 Horas, acusó a Lula de haber sido “muy pequeño” y de “no conseguir convivir con personas que piensan diferente”, agregando que el mandatario brasileño actúa con “odio y resentimiento en el corazón” . “El presidente Kast es mucho mayor que Lula”, sentenció el heredero de la dinastía bolsonarista, en una declaración que la prensa hegemónica reproduce sin cuestionar la composición de clase de ninguno de los dos mandatarios .

Lo que el senador no menciona es que mientras él viaja a Valparaíso a codearse con la ultraderecha latinoamericana, su padre está preso por tramar un golpe contra un gobierno electo, y que el propio Kast proviene de una familia de empresarios vinculados a los grandes grupos económicos chilenos, aquellos que durante décadas han explotado a la clase trabajadora y que hoy ven en su gobierno la oportunidad de profundizar el modelo extractivista y financiarizado .

EL VERDERO TRASFONDO: LA LUCHA INTERIMPERIALISTA POR LA HEGEMONÍA REGIONAL

Lo que está en juego no es la sensibilidad de un mandatario, sino la correlación de fuerzas entre dos proyectos de acumulación en pugna. Por un lado, Lula representa a una fracción de la burguesía brasileña —la industria nacional, el agronegocio integrado al mercado interno, sectores de la construcción— que necesita estabilidad política y ciertas concesiones a los sectores populares para garantizar la gobernabilidad y la reproducción del capital. Por otro, Kast encarna al capital financiero internacional, a las transnacionales extractivistas y a la derecha más recalcitrante, que busca desregular, privatizar y abrir las economías al saqueo foráneo sin mediaciones .

La decisión de Lula de bajarse de la investidura responde a un cálculo político racional dentro de esa lógica: no puede compartir palco con quien representa la amenaza más inmediata a su proyecto en las urnas, menos aún cuando las encuestas muestran un empate técnico y cuando necesita definir “palanques electorales” y nombrar ministros para la campaña que se avecina . Según O Globo, en el Itamaraty evaluaron que “Lula sería minoría en un escenario en que Flávio estaría rodeado de líderes de derecha mundial”, y que “hasta la elección no hay más espacio para conciliación con la derecha mundial” . Es decir, el estadista progresista optó por resguardar sus opciones electorales antes que cumplir un rito diplomático que, en estas condiciones, se transformaba en un escaparate para su adversario.

En la ceremonia, finalmente, estuvieron presentes los presidentes de Argentina (Javier Milei), Paraguay (Santiago Peña), Ecuador (Daniel Noboa), Uruguay (Yamandú Orsi) y Bolivia (Rodrigo Paz), junto al rey Felipe VI de España . Una foto de familia que grafica la nueva correlación de fuerzas en Sudamérica: cinco presidentes de derecha frente a los gobiernos progresistas de Brasil, Colombia y Perú, en un continente donde “la balanza se inclina a favor de la derecha” por la creciente preocupación de las clases medias y altas con la seguridad y la migración, mientras las masas populares siguen pagando el costo de la crisis .

EPÍLOGO: LA CLASE TRABAJADORA, SIEMPRE AL MARGEN

Mientras Lula y Flávio se disputan el favor de las encuestas y Kast celebra su investidura rodeado de sus pares de clase, los trabajadores chilenos y brasileños observan cómo sus destinos se deciden en salones protocolares y cumbres internacionales donde no tienen representación. El nuevo gobierno chileno promete reducir impuestos a las grandes empresas y endurecer el control migratorio; el gobierno brasileño, por su parte, intenta mantener su popularidad con migajas sociales mientras negocia con el gran capital.

La ausencia de Lula en Valparaíso no es ni una “victoria de la derecha” ni un “error diplomático”: es la manifestación de que, en la lucha interimperialista por la hegemonía regional, los pueblos no tienen cabida. Como bien señala el analista Gabriel Vommaro, “ya no parece haber ciclos políticos tan largos en la región, las reelecciones están más difíciles” . Y mientras las elites se turnan en el poder, la clase trabajadora sigue esperando respuestas que nunca llegarán desde esos palcos.

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