Más allá de la controversia, la renuncia ocurre en medio de un balance ambivalente para TVN. Bajo la presidencia de Vidal, el canal logró reducir sus pérdidas a $4.700 millones en 2023, la cifra más baja en años, gracias a un repunte en ingresos publicitarios y al éxito de proyectos como la señal cultural NTV. No obstante, la estación siguió en cuarto lugar de audiencia, arrastrando un rezago frente a Mega, CHV y Canal 13, lo que refleja que la recuperación financiera aún no se traduce en mayor sintonía.
Por Equipo El Despertar
El presidente del directorio de Televisión Nacional de Chile (TVN), Francisco Vidal, presentó este lunes su renuncia al cargo, efectiva a partir del martes 9 de septiembre. La decisión llega tras las declaraciones del candidato presidencial José Antonio Kast, quien lo calificó como el “bot número uno de Chile” y sugirió que su presencia comprometía la independencia editorial de la señal.
Vidal calificó los dichos como “una ofensa” no solo a él, sino a los siete integrantes del directorio y al equipo periodístico del canal. “Plantear que yo podría intervenir en la pauta es desconocer el profesionalismo de los periodistas y el pluralismo que se respeta desde el retorno a la democracia”, señaló, aludiendo a que su salida busca “dejar de ser un pretexto para ofender a los trabajadores del canal”.
Más allá de la controversia, la renuncia ocurre en medio de un balance ambivalente para TVN. Bajo la presidencia de Vidal, el canal logró reducir sus pérdidas a $4.700 millones en 2023, la cifra más baja en años, gracias a un repunte en ingresos publicitarios y al éxito de proyectos como la señal cultural NTV. No obstante, la estación siguió en cuarto lugar de audiencia, arrastrando un rezago frente a Mega, CHV y Canal 13, lo que refleja que la recuperación financiera aún no se traduce en mayor sintonía.
La crisis de gobernanza en TVN también tiene un trasfondo político. Desde sectores de derecha se ha intentado instalar la idea de que el canal actúa con sesgo ideológico, un discurso que Kast explotó al usar el mote de “bot” contra Vidal, buscando desacreditar la legitimidad de la señal pública en la antesala de un debate presidencial. El propio Vidal respondió que ese tipo de acusaciones son un “ataque directo al pluralismo” y al rol insustituible de TVN en la democracia.
Su renuncia reabre preguntas sobre el futuro del canal: cómo sostener un proyecto público con independencia editorial frente a presiones políticas y, a la vez, cómo enfrentar los desafíos financieros y de audiencia que arrastra hace más de una década. Lo cierto es que, en tiempos de polarización, TVN se convierte en escenario y botín de disputa, reflejando que para algunos actores políticos la guerra cultural pesa más que la misión de un canal público plural y de calidad.
