Mié. Feb 4th, 2026

Nebenzia afirma que en Cuba no habrá “traiciones” como en Venezuela y sube la tensión con EE.UU.

Ene 30, 2026

El embajador ruso ante la ONU dijo que el “escenario venezolano” —que Moscú atribuye a una ruptura interna— no se repetiría en la isla, mientras Washington amenaza con nuevos aranceles ligados al suministro de petróleo a La Habana y el conflicto geopolítico en el Caribe vuelve a escalar.

Por Equipo El Despertar

El embajador de Rusia ante Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, aseguró que en Cuba no habrá “traiciones” que faciliten una acción de Estados Unidos como —según su versión— ocurrió en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro. En declaraciones a la televisión rusa, Nebenzia sostuvo que en el caso venezolano “tuvo lugar una traición” por parte de “una parte de los altos funcionarios” y agregó que “ese numerito no funcionará en Cuba”.

La afirmación se conoce en medio de un aumento de la tensión entre Washington y La Habana, en un contexto donde Estados Unidos ha endurecido el tono público sobre la isla y, a la vez, Cuba denuncia nuevas presiones económicas. De acuerdo con el reporte, el Gobierno cubano condenó una decisión estadounidense de imponer aranceles vinculados a países que vendan o suministren petróleo a Cuba, calificándola como una medida con impacto de seguridad y política exterior.

Presión sobre el petróleo y aranceles como herramienta

En paralelo, medios internacionales reportaron que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que amenaza con aplicar aranceles adicionales a países que vendan petróleo a Cuba. La medida, según el reporte, no especifica el monto de esos aranceles ni qué países serían los afectados, dejando la definición en manos de autoridades estadounidenses.

El mismo reporte recuerda que Cuba ha permanecido “en gran medida” bajo embargo estadounidense desde 1962, lo que vuelve especialmente sensible cualquier medida asociada a su abastecimiento energético.

En ese cuadro, Nebenzia planteó que Cuba ocuparía un lugar central en la red de alianzas de Moscú en América Latina tras la crisis venezolana, y vinculó la estabilidad política interna en la isla con la idea de resistir presiones externas.

Rusia, Cuba y el reordenamiento de alianzas

El intercambio ocurre mientras Rusia refuerza señales políticas hacia Cuba. En días recientes, el ministro del Interior ruso, Vladímir Kolokóltsev, viajó a La Habana y se reunió con Raúl Castro, en una visita interpretada como gesto de respaldo.

En ese mismo marco, se ha recordado que Rusia y Cuba firmaron en 2025 un acuerdo de cooperación militar, en línea con el acercamiento entre ambos gobiernos.

Respecto del componente energético, el reporte difundido en Chile consignó que Rusia habría suministrado a Cuba cerca de 6.000 barriles diarios el año anterior, según el Instituto de Energía de la Universidad de Texas, dato relevante en momentos en que la presión arancelaria apunta precisamente a los flujos de petróleo hacia la isla.

Lectura política

La escalada vuelve a poner sobre la mesa un patrón conocido en la región: cuando la confrontación no se expresa en invasiones abiertas, suele moverse por el carril de la coerción económica, el control de suministros estratégicos y la presión diplomática. En clave marxista, no es un detalle menor que el instrumento sea el comercio —aranceles, sanciones, bloqueo financiero—: la disputa por la soberanía termina traduciéndose en disputa por el metabolismo material de la vida cotidiana (energía, transporte, alimentos), es decir, por las condiciones de reproducción social.

No es casual que, en este tipo de conflictos, las potencias hablen el lenguaje de la “seguridad”, pero operen sobre palancas económicas. Como advertía Lenin al describir el salto histórico del capitalismo hacia su fase imperial, la dominación tiende a apoyarse menos en “ideas” y más en mecanismos concretos de subordinación y dependencia: mercados, finanzas, rutas y abastecimiento.

En ese sentido, la frase de Nebenzia —más allá de su tono— funciona como señal: Moscú intenta blindar simbólicamente a Cuba contra un “guion” que atribuye a fracturas internas y a incentivos externos. Y Washington, por su parte, vuelve a apostar por medidas que convierten el comercio internacional en un campo de batalla, con el petróleo como punto de presión central.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *