El gobierno de los súper ricos, comandado por José Antonio Kast, sufrió este lunes 27 de abril un monumental “autogol” en pleno prime time parlamentario: la filtración del Oficio Circular N°16 del Ministerio de Hacienda, que recomienda “descontinuar” o recortar brutalmente 142 programas estatales—incluyendo el Programa de Alimentación Escolar (PAE), becas estudiantiles y fondos de salud—forzó al ministro Jorge Quiroz a una retractación de emergencia y evidenció ante el país la verdadera cara de un gobierno que no duda en desguazar el Estado para seguir financiando el banquete del capital concentrado.
Por Equipo El Despertar
La semana partió en La Moneda con el desastre comunicacional que los analistas ya han bautizado como el “Pinochetazo de primavera”. Lo que debía ser una operación blanqueada de ajuste fiscal se convirtió en el “autogol” político de mayores proporciones desde la fallida intentona de justificar el alza de la bencina con la frase “Estado en Quiebra”. En esa ocasión, el gobierno de Kast terminó borrando sus propias publicaciones y siendo emplazado por la Contraloría. Ahora, la historia se repite pero con una diferencia de fondo: no se trató de un exabrupto, sino de la instrucción escrita, formal y fechada, del plan económico del gobierno de los privilegiados.
El documento, firmado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y dirigido a todas las carteras, establecía sin anestesia que el proceso de formulación del Presupuesto 2027 se inserta en “un escenario de estrechez fiscal que exige un cambio de paradigma en la gestión de los recursos públicos”, frase que en el lenguaje de la tecnocracia liberal significa: tijeretazo a los derechos conquistados por las mayorías. Las instrucciones incluían la descontinuación de programas enteros y un ajuste de hasta el 15% en otros, afectando áreas sensibles como Educación, Salud, Cultura y Desarrollo Social. Entre los programas a desaparecer aparecían el emblemático Programa de Alimentación Escolar (PAE), el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE), el Sistema Nacional de Inducción y Mentoría docente y el Programa Nacional de Prevención del Suicidio.
La reacción no se hizo esperar. Ante la tormenta, el subdirector de Racionalización y Función Pública de la Dirección de Presupuestos, José Ignacio Llodrá, saltó este lunes a “aclarar” el oficio en medio de un seminario en la Universidad Católica. En una performance que ya es clásica del asesor tecnócrata, Llodrá trató de desarmar la bomba con un eufemismo: “Quizás la palabra descontinuar es más bien reformular”. Y luego, en un alarde de cinismo, agregó: “Nadie dice que hay que eliminar el programa de alimentación, sino que esto debería hacerse mediante otro tipo de programa”.
Fue la confirmación de que el “autogol” no era un rumor de pasillo: el propio gobierno admitió que la letra pequeña del oficio decía “descontinuar”, pero que era un error de forma, no de fondo. El asesor técnico encargado de las aclaraciones fue tajante también al revelar el objetivo primordial de la circular: “Se busca reformular programas y no eliminarlos”. Sin embargo, para el observador atento, la maniobra era más que obvia: se trataba de desactivar la presión social mientras se mantiene la directriz de ajuste.
Lo que el gobierno de los ricos no imaginó es que su propia burocracia lo delataría. La filtración del Oficio 16, ocurrida el viernes anterior, provocó durante todo el fin de semana una escalada de críticas transversales, que terminaron por obligar al propio ministro Quiroz a salir a poner paños fríos. Los cálculos de la derecha más brutal volvieron a fallar, no por la fuerza de la oposición en el Congreso, sino porque la clase trabajadora organizada sigue de pie y no tolera un nuevo tarifazo contra la vida.
Motosierra y “Ley Miscelánea”: el mecanismo de transferencia de ingresos de los trabajadores al capital
El trasfondo del oficio 16 explica la verdadera razón del ajuste. El gobierno de José Antonio Kast no solo busca recortar para cumplir con las metas del Fondo Monetario Internacional, sino que lo hace mientras impulsa una “Ley Miscelánea” que contiene como corazón político la rebaja del impuesto de primera categoría a las empresas del 27% al 23%, la invariabilidad tributaria por 25 años para grandes inversiones y una regularización de capitales offshore con tasa preferencial del 10%. Es lo que desde la economía política se conoce como el ciclo de la acumulación por desposesión: lo que se le quita al pueblo en salud, educación y alimentación, se le regala al gran capital en forma de menores impuestos y amnistías fiscales.
Desde el Partido Comunista, su presidente Lautaro Carmona fue más allá y expuso la naturaleza de clase de la estrategia del gobierno republicano. “Ellos están en el gobierno y deben asumir las consecuencias del daño que le están produciendo a Chile y particularmente a los sectores más sensibles que son las y los trabajadores”, declaró. “El gobierno de Kast se ha hecho autogoles. Todavía no completamos un mes, y ya tiene un desgaste. No es mérito de la oposición, es sólo desmérito de la gestión del Gobierno”, agregó el líder comunista en referencia al escándalo.
La política de la “motosierra” del ministro Jorge Quiroz implica dejar en la calle o con sueldos reducidos a millones de chilenos que dependen de los programas sociales para sobrevivir. La medida precariza la vida de las y los trabajadores, ataca directamente la educación pública y deja sin alimentación a niños y jóvenes en edad escolar. Al mismo tiempo, los empresarios más poderosos del país celebran en el foro Latam Focus del banco BTG Pactual mientras Kast bromeaba diciendo que “era más barato comer un sanguchito adentro que ir a un restaurante”, ironía que adquiere ribetes grotescos cuando el gobierno que preside amenaza con quitar la alimentación escolar a quienes no tienen ni para un pan.
Socialismo o barbarie: una nueva batalla por el porvenir
El último episodio de la saga del Oficio 16 no es un simple error político, sino la evidencia más cruda de hacia dónde apunta el gobierno de José Antonio Kast y su agenda de “Reconstrucción Nacional”. El objetivo no es otra cosa que refundar el neoliberalismo en Chile, liquidando todo vestigio del Estado de Bienestar que con enormes esfuerzos construyó el movimiento popular durante décadas. La estrategia es clara: transferir ingresos desde los sectores populares hacia el capital concentrado para garantizar las tasas de ganancia de los monopolios, aunque esto signifique condenar a millones de familias a la pobreza, a los estudiantes a desertar del sistema educativo y a los adultos mayores a morir esperando una atención médica.
Ante este panorama, la respuesta del pueblo no puede ser otra que la organización y la movilización. El “autogol” de Kast es, ante todo, un acto de sinceramiento: el gobierno bajó las máscaras y mostró su programa genuino, que no es otro que la aniquilación de todo derecho social que no tribute directamente a los intereses del empresariado. Como señaló el presidente del Colegio de Profesores, “El oficialismo sabe que esto es un error garrafal, pero el fondo es que quieren eliminar la educación pública. No se trata de una equivocación en las formas, sino de una decisión de fondo: vaciar al Estado de todo contenido social para privatizar hasta el último rincón de la vida en sociedad”.
En definitiva, la filtración del Oficio 16 tendrá consecuencias políticas. Las encuestas de aprobación del mandatario siguen en picada y el oficialismo se desespera por acallar las críticas. Pero el pueblo no olvida: la batalla está declarada y los próximos meses serán decisivos para frenar la ofensiva de los empresarios y las transnacionales que quieren pagar menos impuestos mientras el país se desangra en pobreza y desprotección.
