Daniel Jadue
El 13 de marzo de 2023, en una conversación que yo tenía habitualmente con Hugo Fazio, llegamos a hablar de las Cartas Económicas. Yo le pregunté si existía alguna publicación que las recogiera sistemáticamente. Me dijo que no. Entonces le dije algo que para mí era obvio: que debía hacerse, que era un legado demasiado importante para dejarlo disperso, que nadie mejor que él podía ordenarlo. Y le propuse que la Editorial Popular de Recoleta lo apoyara en esa tarea.
Hugo Fazio aceptó el desafío con la seriedad y la generosidad que lo caracterizaron siempre. El resultado está hoy frente a nosotros: cuatro volúmenes que constituyen, en conjunto, el registro más riguroso y más completo que existe del proceso económico de la dictadura de Pinochet y de la transición que le siguió. Es una historia escrita en tiempo real, semana a semana, con los datos que el propio régimen publicaba, por alguien que entendía lo que esos datos significaban y tenía la disciplina intelectual y política de decirlo.
Las Cartas Económicas comenzaron en los últimos meses de 1973. Hugo Fazio se encontraba asilado en lo que había sido la embajada de la República Democrática Alemana, en el edificio de Avenida El Golf, esperando la resolución de salir al exterior. Allí, buscando una forma de comunicar al mundo lo que ocurría en Chile, comenzó a escribir notas sobre la represión y las medidas económicas del régimen. El nombre de Cartas Económicas se lo sugirió José Miguel Varas, el recordado Premio Nacional de Literatura que compartió con él esos días de espera. Desde 1975, en el exilio, las cartas adquirieron periodicidad semanal y comenzaron a transmitirse por Radio Berlín Internacional.
Pensémoslo un momento. Cuarenta y ocho años de cartas semanales. Miles de documentos escritos en las condiciones más diversas: en el exilio, clandestinamente dentro de Chile durante la dictadura, hospitalizado, dictando desde una camilla mientras lo trasladaban de una sala a otra. Con la ayuda de su compañera Cecilia que le llevaba los diarios todas las mañanas. Con su hijo Cristán que tenía el computador listo para transcribir lo que el padre dictaba. Nunca faltó una carta. Esa constancia es la expresión de una convicción política que entendió que nombrar con claridad lo que el proyecto neoliberal hacía con la economía chilena era una de las tantas formas de luchar que Hugo desarrollo, sin valilación, a lo largo de toda su vida.
Los cuatro volúmenes que hoy completamos cubren el período 1973-1990. Son diecisiete años de la historia económica más importante y más dolorosa de Chile en el siglo XX. Para entender lo que este cuarto tomo significa, hay que tener presente el arco completo que los cuatro volúmenes trazan.
El primer tomo, publicado en septiembre de 2023, lleva el título Pinochet: Del Golpe Fascista a su Mayor Crisis. Los Zarpazos Económicos. Cubre el período 1973-1982. Documenta cómo la dictadura destruyó sistemáticamente las transformaciones del Gobierno Popular, privatizó el sistema bancario, usó la violencia como mecanismo económico propio del fascismo, y construyó los grupos que Fazio llamó ‘Los Pirañas’: el grupo Vial y el grupo Cruzat-Larraín, que en pocos años pasaron de la nada a controlar sectores enteros de la economía. El volumen termina con la profunda crisis de 1981-1982, que hundió esos mismos grupos y que requirió que el Estado que decía no intervenir inyectara miles de millones en el sistema financiero para evitar su colapso.
El segundo tomo, Pinochet: Saqueo y Dependencia Económica, cubre 1983-1985. Es el período de la gigantesca crisis, las protestas que pusieron a la dictadura en su momento más vulnerable, y el pleno sometimiento a los dictados del FMI y los doce bancos acreedores. Fazio documenta cómo en esos años Chile quedó bajo el control financiero externo más completo de su historia: bancos norteamericanos calificaban al país de ‘alto riesgo’, el FMI imponía nuevas rebajas en los sueldos reales como condición del crédito, y la banca acreedora dictaba los términos de la política económica. En ese período van a la cárcel Vial, Lüders y Boris Blanco, los mismos que el Estado había rescatado con miles de millones de pesos.
El tercer tomo, Pinochet: El Gran Viraje de la Política de Estados Unidos, cubre 1986-1988. Es el período en que Washington decide que Pinochet se había vuelto un problema y que la transición controlada era preferible a la caída caótica del régimen. Fazio documenta la aceleración del proceso privatizador en esos años, con las privatizaciones de CCU, Soquimich, ENDESA, ENTEL y decenas de otras empresas públicas. Construye el ‘Mapa 1986 de la Extrema Riqueza’, identificando quiénes son los beneficiarios de ese proceso. Y analiza la preparación para el plebiscito: cómo la dictadura intentaba proyectar su esquema económico más allá de su propia existencia política.
El cuarto tomo que hoy presentamos cierra ese arco. Cubre el período 1988-1990: las vísperas del plebiscito del 5 de octubre, el triunfo del No, la transición y los primeros meses del gobierno de Aylwin. Es el tomo más políticamente incisivo de los cuatro porque es el que analiza el momento en que la izquierda y las fuerzas democráticas tenían más posibilidad de actuar y el que documenta, con la frialdad que solo los números permiten, qué se hizo y qué no se hizo con esa posibilidad.
El argumento central de este cuarto tomo es el que más incomoda y el más necesario de escuchar. La derrota de Pinochet en el plebiscito del 5 de octubre de 1988 fue una victoria extraordinaria del pueblo chileno. Nadie que haya vivido ese día, o que lo haya estudiado, puede dudar de su significado histórico. Pero esa victoria política no vino acompañada de la transformación del modelo económico que la había hecho necesaria y que nos habían prometido, pues la Concertación de Partidos por la Democracia le oculto al pueblo chileno una verdad tremendamente incómoda: que había vivido un proceso de renuncia ideológica y de convergencia en lo económico con la dictadura militar.
Fazio lo documenta con una exactitud que no deja espacio para la interpretación ambigua. En los meses que siguieron al plebiscito, la dictadura aceleró las privatizaciones más sensibles, blindó la autonomía del Banco Central para que ningún gobierno democrático pudiera modificar la política monetaria, aprobó la ‘aberrante ley del Estado Empresario’ que restringió constitucionalmente el papel del Estado en la economía, y reinstaló los mecanismos de garantía al capital extranjero que hacían casi imposible una política económica soberana. Todo eso ocurrió entre el 5 de octubre de 1988 y el 11 de marzo de 1990.
Y cuando Aylwin asumió, el libro documenta con igual precisión que el nuevo gobierno mantuvo ese andamiaje. El presidente Aylwin intervino en el seminario ‘Oportunidades de Inversión en Chile’ subrayando el compromiso del nuevo gobierno con los mecanismos de inversión extranjera diseñados durante la dictadura. El DL 600, el Estatuto del Inversionista Extranjero que Pinochet había creado en 1974, siguió vigente sin modificaciones. El sistema de AFP, que entregaba el ahorro previsional de los trabajadores chilenos a fondos transnacionales, siguió funcionando. La estructura tributaria regresiva siguió en pie.
Fazio no escribe esto para condenar a quienes gobernaron la transición. Escribe para que se entienda el costo histórico de esa decisión. Y ese costo se mide en los datos que el libro produce: el 50% de los hogares en situación de pobreza al momento del plebiscito. Los sueldos mínimos que siguieron cayendo en términos reales. La deuda externa acumulada, declarada impagable e incobrable, que sin embargo siguió pagando Chile durante décadas. Los patrimonios públicos entregados a grupos transnacionales mediante el mecanismo del Capítulo XIX del Banco Central, que el libro califica, con razón, como un escándalo gigantesco.
Para qué sirve hoy este libro. Esa es la pregunta que hay que responder si la presentación va a ser algo más que un homenaje.
Estamos en Chile en 2026. Llevan tres meses gobernando quienes ganaron en diciembre prometiendo que no recortarían ningún beneficio social. El Ministerio de Hacienda elaboró un documento identificando 142 programas sociales a eliminar o reducir, incluyendo el Programa de Alimentación Escolar que nutre a 1,6 millones de niñas y niños cada día. La reforma tributaria que Quiroz está construyendo rebajará el impuesto de primera categoría de 27% a 23% y reinstalará la invariabilidad tributaria por 25 años: exactamente el Decreto Ley 600 de Pinochet, que Fazio analizó en este libro como mecanismo de entrega del control de la economía chilena al capital transnacional. El litio que el norte global necesita para sus baterías de vehículos eléctricos se está negociando con las mismas lógicas que Fazio documentó cuando se entregaron los yacimientos de cobre más grandes del mundo.
Fazio no lo verá. Eso es lo que más duele de este momento. Pero nos dejó los instrumentos para entenderlo. Y la lectura de estos cuatro volúmenes produce una claridad que difícilmente se obtiene de otra manera: no hay nada nuevo bajo el sol del capitalismo chileno. Los mecanismos de concentración que Kast aplica hoy son los mismos que Büchi aplicó en 1988. Los grupos que se benefician son los mismos o sus herederos directos. Y el sistema que los blinda, la autonomía del Banco Central, la invariabilidad tributaria, la restricción al Estado empresario, es exactamente el que la dictadura instaló en sus últimos meses y que la transición no tocó.
Hay una frase en la introducción de este cuarto tomo que debe leerse con mucha atención. Fazio escribe que “los grandes intereses económicos, al proponerse proyectar el sistema de dominación, colocaron en el centro de su preocupación mantener incólume la estructura de propiedad existente.” Eso fue lo que hicieron en 1988. Es lo que están haciendo en 2026 con la invariabilidad tributaria de 25 años. La diferencia es que hoy no necesitan ocultar el propósito: lo declaran en cadena nacional y lo llaman Plan de Reconstrucción Nacional.
Quiero terminar hablando de Hugo Fazio como persona, porque los libros no se producen solos y este proyecto tampoco.
Hugo Fazio es uno de los intelectuales marxistas más rigurosos que ha producido Chile. Esa combinación, marxismo y rigor cuantitativo, militancia política y disciplina científica, no es frecuente y no es fácil de sostener durante cincuenta años. El economista que cede a la militancia produce propaganda. El científico que cede al tecnicismo pierde la capacidad de ver las relaciones de poder detrás de los datos. Fazio mantuvo ese equilibrio guiado por una convicción profunda de que la verdad sobre cómo funciona la economía capitalista en Chile era un instrumento de lucha.
Los cuatro volúmenes son la expresión de esa convicción. Cada tabla, cada serie de datos, cada análisis trimestral, tiene detrás la decisión de que los trabajadores chilenos tenían derecho a saber lo que estaba ocurriendo con la economía de su país. Que el vocabulario económico no era propiedad exclusiva de los Chicago Boys ni de sus apologistas en los grandes medios. Que los mismos datos que el régimen publicaba podían leerse de otra manera y producir conclusiones radicalmente distintas.
La Editorial Plebeya hoy al publicar este tomo para terminar la serie, termina un esfuerzo de la Editorial Popular de Recoleta que ha sido uno de los proyectos editoriales que más me enorgullecen. Porque el proyecto es exactamente lo que las editoriales populares deberían hacer: rescatar, ordenar y difundir el conocimiento que el movimiento popular chileno ha producido y que de otra manera quedaría disperso o perdido. Las Cartas Económicas de Fazio son parte del patrimonio intelectual de la izquierda chilena. Que estén ahora en cuatro volúmenes accesibles es una contribución a la memoria y una herramienta para el análisis del presente.
El desafío que yo le planteé a Hugo Fazio en marzo de 2023 era más grande de lo que yo mismo imaginaba cuando lo hice. Él lo sabía y lo aceptó de todas formas. Escribió las introducciones, ordenó los resúmenes trimestrales, contextualizó los datos, construyó el argumento que conecta los cuatro volúmenes en una sola lectura coherente de diecisiete años de economía política chilena. Lo hizo con la misma calidad intelectual y la misma honestidad política que siempre lo caracterizaron.
Este cuarto tomo es el cierre de ese proyecto. Es también la demostración de que los legados intelectuales de la izquierda no deben archivarse: deben publicarse, leerse y usarse. Porque el capitalismo que Fazio analizó en estas páginas es el mismo capitalismo que gobierna Chile hoy, con los mismos mecanismos y los mismos beneficiarios. Y la izquierda que no entiende cómo funciona ese capitalismo no puede disputarlo con eficacia.
