Mié. Oct 14th, 2026

El despojo del capital financiero: El desplome de los fondos de pensiones expone la trampa de la capitalization individual

Oct 14, 2026
Foto Interferencia

Las severas pérdidas acumuladas por los multifondos de las AFP desmantelan la retórica sobre el «ahorro personal», revelando cómo el sistema previsional opera como un dispositivo de extracción de renta que traslada la volatilidad de los mercados globales sobre las espaldas de la clase trabajadora.

Por Daniel Jadue

Una nueva ola de turbulencias en los mercados financieros internacionales ha desencadenado un verdadero terremoto en el sistema de pensiones chileno, registrando caídas consecutivas y pérdidas de rentabilidad que afectan de manera directa a los fondos A, B y C. La prensa hegemónica y los voceros de la industria financiera han apresurado su encuadre habitual, atribuyendo el desplome a «Factores macroeconómicos impredecibles», «Fluctuaciones de las tasas de interés globales» o la «Incertidumbre geopolítica exterior». Esta narrativa interesada busca presentar el deterioro de los ahorros previsionales como un simple accidente fortuito de la economía mundial, ocultando la naturaleza contradictoria y parasitaria de un modelo diseñado para poner la reproducción de la vida de las y los trabajadores a merced de la especulación de capitales.

Desde la perspectiva de la crítica de la economía política, la caída de los fondos no constituye un fallo exógeno del sistema, sino la confirmación de la lógica estructural de la capitalización individual impuesta durante la dictadura cívico-militar y blindada por los sucesivos gobiernos. El modelo de las AFP no existe para garantizar pensiones dignas, sino para cumplir una doble función de clase: alimentar el segundo circuito del capital mediante la inyección constante de liquidez fresca proveniente de las cotizaciones obligatorias, y transferir íntegramente los riesgos de la sobreacumulación y el estancamiento financiero internacional hacia la fuerza de trabajo. Mientras las administradoras privadas aseguran comisiones millonarias e ingresos garantizados independientemente del rendimiento de las inversiones, el proletariado asume de forma individual la desvalorización de su masa salarial diferida.

En los lugares de trabajo y en las asambleas de jubilados, la indignación ante los cartolas de saldos transparenta la naturaleza regresiva del modelo, con dirigentas y trabajadores denunciando que «mientras el empresariado y las administradoras capturan dividendos en los ciclos de alza, en las épocas de crisis son los futuros jubilados quienes pagan el costo con el recorte directo de sus ahorros acumulados tras décadas de explotación». Esta afirmación expone la trampa ideológica del «propietario de su fondo»: la masa salarial del trabajador cotizante es convertida en capital ficticio, subordinada a la tasa de ganancia de grandes corporaciones y fondos especulativos internacionales que utilizan el ahorro popular como palanca de valorización privada.

El impacto inmediato de este desplome se traduce en una postergación forzada de la edad de retiro para miles de trabajadores que no pueden jubilarse con montos miserables, o en la consolidación de pensiones de hambre que profundizan la vulnerabilidad en la vejez. Frente a este escenario, la respuesta de la clase trabajadora no puede reducirse a la resignación ante los vaivenes de la bolsa o a meras modificaciones administrativas a la comisión de las AFP. Se vuelve urgente articular la movilización de masas para exigir el fin del negocio previsional especulativo y la creación de un sistema de seguridad social público, solidario y tripartito, recuperando la masa salarial acumulada para ponerla al servicio de las necesidades reales de las mayorías populares.

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