Mié. Oct 7th, 2026

El reciclaje de las élites socialdemócratas: La apertura presidencial de Michelle Bachelet como dispositivo de contención social

Oct 7, 2026
CHILE (SANTIAGO) 30-09-26 - Partidos de oposición realizan un encuentro para realizar un reconocimiento a la expresidenta Michelle Bachelet Jeria, (Francisco Paredes / The Clinic)Foto The Clinic

Frente a la crisis de legitimidad del bloque socialdemócrata y el avance de la extrema derecha corporativa, las expresiones públicas de la exmandataria revelan la incapacidad estructural del reformismo burgués para proyectar liderazgos alternativos fuera de los márgenes institucionales del capital.

Por Equipo El Despertar

En una nueva demostración del repliegue ideológico que atraviesa el arco político dominado por la centroizquierda patronal, la dos veces expresidenta de la República y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, volvió a abrir de forma explícita las puertas a una tercera candidatura presidencial con un escueto «Yo creo que sí». Lejos de responder a una demanda orgánica emergida desde las bases del movimiento obrero o las asambleas territoriales, la irrupción de este hito comunicacional responde al agotamiento de la administración actual de la crisis y a la urgencia del bloque hegemónico por reconfigurar su cuadro de reemplazo frente al descontento de la clase trabajadora.

La cobertura de los consorcios informativos ha articulado una narrativa sobre la «responsabilidad institucional» y el «retorno del liderazgo de Estado», proyectando la figura de Bachelet como un dique de contención moral ante el avance conservador. Sin embargo, desde la perspectiva de la crítica de la economía política, esta operación política no es más que el intento por restablecer la viabilidad del modelo de acumulación neoliberal administrado bajo el lenguaje del «progreso sin retrocesos». El aparente mesianismo de la exmandataria oculta la función histórica de la socialdemocracia chilena: la cooptación de las luchas sociales y su subsunción dentro del aparato jurídico-estatal capitalista.

Las declaraciones donde la exjefa de Estado sostiene que continuará «trabajando por la unidad de todas las fuerzas» dejan al descubierto la estrategia de pacificación de la lucha de clases que caracteriza al reformismo. Bajo el significante vacío de la «unidad progresista», la élite partidaria busca subordinar las demandas de las y los trabajadores a una alianza electoral con las fracciones del capital que administran el régimen de concesiones, manteniendo intactas las bases estructurales del extractivismo, la precarización salarial y el negocio de la previsión privada.

El fenómeno de la «bacheletización» permanente de la centroizquierda evidencia, en última instancia, la quiebra del relevo generacional y la falta de alternativas viables que pongan en cuestión el orden de propiedad existente. Para la clase trabajadora y los sectores populares, la eventual reapertura de este ciclo dinástico no representa una vía de emancipación, sino el permanente reciclaje de un personal político funcional a la reproducción del Estado burgués y a la estabilidad de las tasas de ganancia de los sectores dominantes.

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