Vie. Sep 18th, 2026

La expansión del proyecto E1 en Cisjordania: Colonialismo de poblamiento, anexión de facto y la fragmentación territorial como estrategia de despojo

Sep 18, 2026
Foto DW.com

La reactivación de los asentamientos ilegales en el corredor E1 no es un mero “conflicto por la tierra”, sino la consolidación de un archipiélago de bantustanes diseñado para cercenar la continuidad geográfica palestina y asegurar el dominio del capital colonial.

Por Equipo El Despertar

La reactivación y aceleración del plan de edificación colonial en la zona E1 —el estratégico corredor ubicado entre Jerusalén Este y el asentamiento ilegal de Ma’ale Adumim— ha sido catalogada por la diplomacia occidental y los medios de comunicación hegemónicos como un “obstáculo para la solución de dos Estados”, una “medida unilateral desafortunada” o un simple “litigio fronterizo”. La narrativa dominante procura enmarcar la ocupación en una retórica de negociación simétrica entre partes, encubriendo que la política de asentamientos constituye un proceso sistemático de limpieza étnica administrativa, segregación espacial y colonización de poblamiento financiada y protegida por el aparato estatal.

Desde una rigurosa lectura del materialismo histórico y la crítica al imperialismo, la ejecución del proyecto E1 responde a la necesidad estructural del Estado de ocupación de fragmentar definitivamente el territorio palestino en cantones aislados y no viables, similares a los bantustanes del régimen del apartheid sudafricano. Al cortar en dos el norte y el sur de Cisjordania y aislar a Jerusalén Este de su entorno árabe, el sionismo no solo consuma la anexión de facto de la tierra, sino que desmantela las bases materiales indispensables para la autodeterminación nacional del pueblo palestino, transformando las zonas pobladas en reservas de mano de obra precarizada y militarmente custodiadas.

Esta reorganización forzada de la geografía responde a la lógica propia del colonialismo de asentamiento en su fase tardía, donde el control de la tierra y la extracción de recursos se combinan con la violencia institucional para desplazar a la población originaria. Como desentrañó el teórico e intelectual antiimperialista Frantz Fanon al analizar la espacialidad de la dominación colonial en Los condenados de la tierra: «El mundo colonial es un mundo dividido en compartimentos… La zona habitada por los colonizados no está complementada por la zona habitada por los colonos. Ambas zonas se oponen, pero no al servicio de una unidad superior; obedecen a una lógica de exclusión recíproca donde la fuerza militar y el muro marcan la frontera inamovible de la dominación».

La expansión en la zona E1 demuestra que las apelaciones al “derecho internacional” por parte de las potencias imperialistas son meras cortinas de humo para legitimar la impunidad del régimen ocupante. Para la clase trabajadora mundial, los pueblos en lucha y el movimiento de liberación palestino, la resistencia contra la fragmentación territorial no se resolverá en los salones de la diplomacia burguesa, sino mediante la movilización popular, el desmantelamiento de la estructura colonial y la solidaridad antiimperialista internacional que exija el fin de la ocupación y el retorno inalienable a la tierra despojada.

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