Vie. Sep 25th, 2026

El arte como trinchera: el cartel de las Juventudes Comunistas en la Universidad de Chile expone la histeria de la clase dominante y su brazo armado

Sep 25, 2026
Foto Emol

El despliegue de un lienzo crítico en la Casa de Bello provocó la inmediata ira de los partidos de derecha y las cúpulas policiales, desnudando la imposibilidad ideológica de la burguesía para tolerar la memoria histórica y la denuncia del terrorismo de Estado en el espacio universitario.

Por Equipo El Despertar

Un lienzo conmemorativo y de denuncia política instalado por las Juventudes Comunistas (JJCC) en la fachada del campus de la Universidad de Chile desencadenó una virulenta reacción por parte de los partidos de la derecha tradicional, la ultraderecha y los mandos de Carabineros de Chile. La cobertura mediática hegemónica —encabezada por los consorcios de prensa de los grupos económicos— apresuró el uso de su repertorio habitual de estigmatización, catalogando la intervención artística y política como “un acto de incitación al odio”, una “infracción al orden público” o un “ataque a la institucionalidad policial”. Sin embargo, un análisis materialista y de clase permite despojar a esta indignación de su ropaje moralino para revelar su verdadera causa: el pavor de las élites ante la persistencia de la memoria obrera y la denuncia abierta del rol represivo de las fuerzas de orden en la reproducción del régimen capitalista.

La histeria desatada por los sectores conservadores no es un hecho fortuito ni una inocente defensa de la “neutralidad académica”. La pretensión burguesa de convertir las aulas universitarias en espacios asépticos, funcionales únicamente a la formación de fuerza de trabajo calificada y a la reproducción de la ideología dominante, choca frontalmente cuando el movimiento estudiantil utiliza el espacio público para señalar la responsabilidad del Estado en las violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Carabineros de Chile, lejos de ser la “institución abnegada y apolítica” que la narrativa oficial construye, funciona históricamente como la guardia de hierro de la propiedad privada y la garantía punitiva del capital; pretender que sus actuaciones estén exentas de la crítica y el repudio de la juventud trabajadora es una exigencia puramente autoritaria.

Desde la perspectiva del análisis dialectico de la lucha de clases, el espacio universitario ha sido y sigue siendo un terreno de disputa ideológica fundamental. La exigencia de la derecha para sancionar o retirar el lienzo busca imponer una censura previa que proteja la impunidad de las Fuerzas Armadas y de Orden. Como advirtió agudamente Karl Marx en El 18 de Brumario de Luis Bonaparte: “Las tradiciones de todas las generaciones muertas oprimen como una pesadilla el cerebro de los vivos”. En el Chile actual, la derecha y las cúpulas policiales exigen que la juventud mantenga un silencio complaciente frente a las tradiciones represivas del Estado, buscando borrar la continuidad entre el terrorismo de dictadura y la represión policial del presente.

Pretender que la pacificación y la “buena convivencia” se alcanzarán sometiendo la libertad de expresión estudiantil a los dictados de los altos mandos policiales o a las querellas de los partidos empresariales es una ilusión ideológica. La respuesta del movimiento estudiantil y de la juventud comunista no puede recular frente al chantaje mediático ni pedir disculpas a la burguesía por ejercer la crítica política. La agitación mediante la propaganda y el arte en los muros de las universidades públicas sigue siendo un derecho inalienable de las clases populares, demostrando que la memoria histórica no es un adorno del pasado, sino un arma cargada de futuro para la emancipación de los trabajadores.

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