Mié. Oct 14th, 2026

En Colombia, sindicatos, estudiantes y organizaciones indígenas convocan una movilización nacional contra las políticas del gobierno de extrema derecha

Oct 14, 2026
Fotografia de Archivo protestas de 2025

Desde la teoría marxista, los movimientos sociales pueden analizarse considerando las relaciones entre clases sociales, instituciones estatales y organización política. La acción colectiva constituye una forma de participación mediante la cual distintos grupos buscan influir sobre las decisiones económicas y sociales. La movilización colombiana presenta una característica importante, pues reúne demandas laborales, educativas, territoriales y de derechos colectivos y por lo tanto posee un carácter político que trasciende las meras huelgas económicas en donde cada sector solo lucha por sus intereses sectoriales.

Por Equipo El Despertar

La clase trabajadora colombiana, agrupada en organizaciones sindicales, estudiantiles e indígenas, convocaron para este miércoles 14 de octubre una jornada nacional de movilizaciones contra diversas políticas de profundización del neoliberalismo del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella.

Entre las organizaciones convocantes se encuentran la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), centrales sindicales y agrupaciones vinculadas a movimientos sociales y partidos políticos de izquierda.

Las demandas incluyen la defensa de derechos laborales, la autonomía universitaria, el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y cuestionamientos a determinadas medidas gubernamentales de seguridad que implican un retorno a la politica de subordinación al imperialismo sionista en Colombia.

En Bogotá, la concentración principal está convocada para las 10.00 horas en el Parque Nacional. También se han anunciado movilizaciones en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y otras ciudades. El expresidente Gustavo Petro ha manifestado su intención de participar en las protestas.

El Gobierno ha defendido sus políticas de seguridad y en un nuevo intento de criminalizar la protesta social ha expresado preocupación por posibles alteraciones del orden público. Al cierre de esta nota, las principales movilizaciones ya habían comenzado. Por ello, no es posible establecer cifras de participación ni realizar un balance de su desarrollo.

Contexto histórico

Colombia posee una extensa historia de movilizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles e indígenas. Las protestas nacionales de 2019 y 2021 evidenciaron la importancia de las demandas sociales relacionadas con desigualdad, empleo, educación y representación política.

Durante el gobierno de Gustavo Petro, diferentes organizaciones sociales participaron en controversias sobre reformas laborales, protección social y políticas de paz, pero la llegada de una nueva administración de extrema derecha ha modificado las relaciones entre el Ejecutivo y diversas organizaciones que anteriormente respaldaban parte de la agenda gubernamental.

Lectura crítica marxista

Desde la teoría marxista, los movimientos sociales pueden analizarse considerando las relaciones entre clases sociales, instituciones estatales y organización política. La acción colectiva constituye una forma de participación mediante la cual distintos grupos buscan influir sobre las decisiones económicas y sociales. La movilización colombiana presenta una característica importante, pues reúne demandas laborales, educativas, territoriales y de derechos colectivos y por lo tanto posee un carácter político que trasciende las meras huelgas económicas en donde cada sector solo lucha por sus intereses sectoriales..

Desde una perspectiva inspirada en Gramsci, esta articulación permite estudiar los procesos mediante los cuales diferentes organizaciones construyen acuerdos políticos alrededor de intereses compartidos. Sin embargo, la diversidad de las organizaciones participantes también exige reconocer sus diferencias programáticas y sus distintas posiciones respecto del Gobierno.

Implicancias para Chile y América Latina

La jornada colombiana ofrece elementos para examinar las relaciones entre movimientos sociales y gobiernos con orientaciones políticas diferentes. También permite estudiar las formas de coordinación entre sindicatos, estudiantes y organizaciones territoriales.

Para Chile, estas experiencias resultan pertinentes en las discusiones sobre participación social, negociación política y representación de demandas colectivas.

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