Mié. Ago 12th, 2026

De la impugnación a la cooptación: “La Mano Izquierda del Capital” y la reproducción del neoliberalismo chileno

Ago 12, 2026
Foto La Marejada

La tesis central de la obra sostiene que la izquierda chilena atravesó un proceso de asimilación estructural. Del proyecto rupturista de finales de los años ochenta se pasó a la asunción implícita del marco macroeconómico de la dictadura. Este tránsito no se limitó a una administración resignada de “lo posible” en los años noventa; se convirtió en el desarrollo activo de un ordoliberalismo sofisticado.

Por Daniel Jadue

En la cartografía política del Chile contemporáneo, la transición del modelo neoliberal no puede explicarse únicamente a través de la coerción de la derecha ni del diseño original implantado por los Chicago Boys. La obra de Fernando Leiva Letelier, La Mano Izquierda del Capital: Neoliberalismo y la izquierda chilena, 1988-2026 (Ceibo Ediciones), aborda una contradicción histórica fundamental: el rol determinante que han jugado la izquierda institucional y las fuerzas progresistas no en el desmantelamiento del capitalismo chileno, sino en su salvaguarda, reestructuración y relegitimación.

El ensayo de Leiva examina la mutación del bloque social y político que prometió ser el agente transformador del país, exponiendo los mecanismos mediante los cuales las tensiones del capital fueron gestionadas mediante la estética y el discurso del progresismo.

La metamorfosis del sujeto político: De la ruptura a la gestión

La tesis central de la obra sostiene que la izquierda chilena atravesó un proceso de asimilación estructural. Del proyecto rupturista de finales de los años ochenta se pasó a la asunción implícita del marco macroeconómico de la dictadura. Este tránsito no se limitó a una administración resignada de “lo posible” en los años noventa; se convirtió en el desarrollo activo de un ordoliberalismo sofisticado.

A lo largo del arco histórico 1988–2026 —que abarca desde los consensos de la Concertación hasta la experiencia de gobierno del Frente Amplio y el Partido Comunista—, el progresismo desempeñó una función sistémica insustituible. En momentos en que la derecha dogmática resultaba incapaz de contener las contradicciones de clase o los estallidos de descontento, la “mano izquierda” del Estado intervino para dotar al modelo de una nueva capa de legitimidad moral, incorporando demandas de diversidad, ecologismo y derechos sociales, pero despojándolas de su contenido redistributivo de clase.

Mapeo de la cooptación: Tecnologías de poder y puerta giratoria

Leiva articula su crítica a través de la disección de los instrumentos específicos con los que se garantizó la continuidad de la acumulación:

  • Financiarización de los derechos sociales: Las reformas promovidas por los sucesivos gobiernos progresistas sustituyeron la garantía de derechos universales por sistemas de subsidiariedad estatal. Al subsidiar la demanda privada en salud, educación y previsión, el Estado financió con recursos públicos las tasas de ganancia de los grandes grupos económicos, transformando el gasto social en un motor de rentabilidad para el sector privado.
  • La conversión sociológica de la élite: La obra expone la consolidación de una burocracia técnica e intelectual que transitó orgánicamente entre las consultoras, las dependencias gubernamentales, los centros de pensamiento y los directorios corporativos. Esta “puerta giratoria” no solo diluyó las fronteras entre lo público y lo privado, sino que modeló una racionalidad donde el interés del gran capital fue asumido como el límite infranqueable de la viabilidad del país.
  • Pacificación y subducción del movimiento popular: Mediante la incorporación de dirigentes sociales a la estructura del Estado y la implementación de programas de asistencia focalizada, se desarticuló la capacidad de impugnación del tejido comunitario e industrial, canalizando el conflicto laboral y territorial hacia los márgenes de la institucionalidad.

El ciclo del Frente Amplio: La relegitimación final

Uno de los puntos más agudos del texto de Leiva es el análisis del periodo del Frente Amplio. Lejos de constituir un quiebre generacional o ideológico con los consensos de los treinta años previos, la llegada de la nueva izquierda al gobierno representó la fase superior de este proceso de adaptación. Bajo una retórica de cambio estructural, la gestión estatal terminó validando los pilares de la disciplina fiscal, el extractivismo y la contención salarial.

La Mano Izquierda del Capital ofrece una lectura crítica indispensable para comprender cómo el neoliberalismo chileno no sobrevivió a pesar de sus detractores, sino en gran medida gracias a la capacidad de sus administradores progresistas para traducir las exigencias del mercado al lenguaje de la cohesión social. Para la clase trabajadora y los movimientos populares, la obra plantea una lección estratégica: la emancipación social no vendrá de la disputa por administrar los aparatos del capital, sino de la reconstrucción de un proyecto político con autonomía teórica, territorial y de clase.

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