La última encuesta Data Influye, realizada entre el 20 y el 25 de agosto, entregó un diagnóstico lapidario para el gobierno de José Antonio Kast: un 61% desaprueba la forma en que el Mandatario conduce el país, mientras solo un 36% respalda su gestión, y su propio gobierno registra un 62% de rechazo. Pero el dato más revelador no es la caída de la popularidad presidencial, sino la percepción ciudadana sobre la agenda estrella del Ejecutivo: un 42% de los encuestados considera que las medidas de seguridad anunciadas por Kast “no abordan los principales problemas del país”, y un 59% prefiere mejorar las leyes existentes o mantener la Constitución antes que modificar la Carta Fundamental para instalar un nuevo estado de excepción. La misma ciudadanía que la derecha creyó conquistar con su discurso de la “mano dura” le está diciendo al gobierno que su receta represiva no es la solución, que la crisis no se resuelve con más estado de excepción y que la prioridad no es la reforma constitucional, sino el empleo, la inflación y el costo de la vida.
Santiago de Chile. La noticia llegó este jueves a través de la edición de agosto de Data Influye. Y el mensaje es claro: el gobierno de José Antonio Kast, que llegó al poder prometiendo “orden” y “mano dura”, se enfrenta a una crisis de legitimidad que no puede maquillar con discursos ni con proyectos de ley. La encuesta, que entrevistó a 952 personas entre el 20 y el 25 de agosto, reveló que un 61% desaprueba la forma en que Kast está conduciendo su Gobierno, mientras solo un 36% aprueba su gestión. La administración en su conjunto no se salva: un 62% la desaprueba y solo un 33% la aprueba.
Las cifras confirman una tendencia que ya se venía observando en mediciones anteriores. En julio, la aprobación del Presidente había caído al 29%. En agosto, aunque la aprobación subió a 36% —un repunte de siete puntos que el oficialismo intentará vender como un “triunfo”, la desaprobación sigue siendo abrumadora. Y la tendencia a la baja se confirma con la encuesta Cadem, que registró una caída de tres puntos en la aprobación de Kast, situándola en 37%, mientras la desaprobación alcanzó el 59%.
La agenda de seguridad: el caballo de Troya que no convence
El corazón de la encuesta Data Influye es la evaluación de la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), el proyecto estrella del gobierno de Kast. El Ejecutivo ha invertido capital político en esta iniciativa, que contempla un nuevo estado de excepción de hasta 240 días, la restricción de derechos fundamentales como la libertad de desplazamiento y reunión, la interceptación de comunicaciones y la ampliación de la participación de las Fuerzas Armadas en labores de seguridad. Pero la ciudadanía no está comprando el discurso.
Un 42% de los encuestados considera que las medidas de seguridad anunciadas por Kast “no abordan los principales problemas del país” . Otro 17% las califica como “correctas, pero insuficientes”. Solo un 15% las considera adecuadas. En otras palabras: la mayoría de los chilenos no cree que la agenda de seguridad del gobierno sea la solución a la crisis que enfrenta el país.
El rechazo es aún más contundente cuando se pregunta por la reforma constitucional que el gobierno impulsa para instalar el nuevo estado de excepción. Un 33% de los encuestados prefiere mejorar las leyes existentes antes que modificar la Constitución, y un 26% considera que no deberían realizarse cambios constitucionales en materia de seguridad. Es decir, un 59% de la ciudadanía se opone a la vía de la reforma constitucional que el gobierno ha elegido para imponer su agenda represiva. La misma derecha que se horroriza ante cualquier limitación a la “libertad” está siendo rechazada por una ciudadanía que no quiere un estado de excepción, sino soluciones concretas a sus problemas cotidianos.
El costo de la vida y el empleo: la verdadera urgencia de los de abajo
Lo que realmente preocupa a los chilenos no es la seguridad, sino la economía. La encuesta Data Influye revela que un 39% identifica la inflación y el aumento del costo de la vida como el principal problema que podría debilitar políticamente al Gobierno. El control de la migración irregular, uno de los ejes del discurso de Kast, registra apenas un 30% de percepción de avance. En contraste, el 60% de los encuestados percibe retrocesos en crecimiento económico y empleo, y un 59% en inflación y costo de la vida.
Las expectativas para el futuro son igualmente sombrías. Un 69% estima que la recuperación de la economía chilena tardará más de dos años. Un 46% cree que la economía decaerá en 2026, un 31% que se estancará y solo un 23% que progresará. La clase trabajadora, que ya arrastra meses de desempleo histórico y precarización laboral, no ve un horizonte de mejora. Y no lo ve porque el gobierno de Kast no está haciendo nada para cambiar esa realidad.
El desorden del gabinete: la improvisación como método
La encuesta también abordó las salidas de autoridades que han caracterizado al gobierno de Kast en sus primeros cinco meses. Un 45% de los encuestados interpreta estos cambios como una señal de improvisación en los nombramientos. Un 38% los atribuye a problemas en la conducción y coordinación del Ejecutivo. La imagen de un gobierno que no logra coordinar ni siquiera sus mensajes más básicos, que acumula 43 salidas entre ministros, subsecretarios y seremis en menos de seis meses, está calando hondo en la ciudadanía.
La clase trabajadora no se deja engañar por el discurso de la “eficiencia” y la “mano dura”. La ciudadanía ha visto cómo el gobierno de Kast ha priorizado la agenda represiva por sobre la agenda social, cómo ha regalado 4.000 millones de dólares anuales a las grandes empresas a través de la megareforma tributaria, cómo ha recortado la salud, la vivienda y la educación de los sectores populares, y cómo ahora pretende imponer un estado de excepción que restringe derechos fundamentales.
Epílogo: el diagnóstico de una crisis
La encuesta Data Influye de agosto es un diagnóstico de la crisis de un gobierno que ha perdido el rumbo. El 61% de desaprobación no es un número abstracto; es la expresión de una clase trabajadora que ha visto cómo sus derechos se recortan, cómo sus salarios se estancan, cómo su futuro se vuelve incierto. La ciudadanía ha rechazado la agenda de seguridad del gobierno porque no cree que sea la solución a sus problemas. Ha rechazado la reforma constitucional porque no quiere un estado de excepción, sino soluciones concretas a sus necesidades cotidianas.
Mientras el gobierno de Kast celebra sus “éxitos legislativos” y los grupos económicos se frotan las manos con las rebajas tributarias, la clase trabajadora sigue esperando que el Estado cumpla con sus obligaciones más básicas. La encuesta Data Influye es un recordatorio de que la lucha por la justicia social no se gana en el Congreso ni en los tribunales, sino en la conciencia de los que saben que el sistema no es justo. Y esa conciencia, como demuestra la encuesta, está más viva que nunca.
