En un giro que desafía la narrativa hegemónica, Ben Rhodes, quien fuera el principal negociador de la administración Obama para el deshielo con Cuba, ha lanzado una andanada de declaraciones que desnudan la política estadounidense contra la isla como lo que realmente es: un acto de terrorismo económico. Rhodes afirmó que el sufrimiento del pueblo cubano no se debe a su gobierno, sino a décadas de un bloqueo que niega bienes básicos y acceso al sistema financiero internacional. En sus declaraciones más duras, acusó a Washington de estar “matando intencionalmente de hambre a los niños cubanos” y calificó la política de “ilegal” e “inmoral”. Mientras la administración Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, intensifican las sanciones y el discurso belicista, la voz de Rhodes se suma a las que crecen dentro de EE.UU. para advertir que el imperio está cegado por una agenda de poder y venganza histórica, que no solo es un fracaso moral, sino que ha aislado al propio Estados Unidos en el escenario internacional. La clase trabajadora del mundo asiste a una confesión que confirma lo que ya sabía: para el capital, el hambre y la escasez no son daños colaterales, sino herramientas de dominación.
Por Equipo El Despertar
Washington D.C. El exasesor de Seguridad Nacional de la administración Obama, Ben Rhodes, ha roto el silencio cómplice que suele acompañar a los exfuncionarios de alto rango, para entregar un diagnóstico lapidario sobre la política de Estados Unidos hacia Cuba. En múltiples declaraciones realizadas durante mayo de 2026, Rhodes, quien fue el principal negociador del histórico deshielo de 2014, ha calificado el bloqueo como un acto ilegal e inmoral que está causando la peor crisis humanitaria en la historia de la isla.
La verdad del hambre: la confesión de un arquitecto de la política exterior
En una de sus declaraciones más contundentes, Rhodes desmontó la narrativa oficial que culpa al gobierno cubano de la escasez. “No estoy aquí para defender al gobierno cubano, pero la realidad es que la escasez en Cuba no es porque sus líderes robaron dinero al pueblo. Es porque ha habido un embargo durante décadas que niega bienes básicos y niega a Cuba el acceso al sistema financiero internacional”, afirmó en una aparición en el programa “The Briefing” de MS NOW.
Fue más allá al describir el impacto letal del cerco impuesto por la administración Trump: “Ha habido un bloqueo total sobre Cuba durante meses, que les ha negado combustible, lo que ha llevado a escasez de energía, que ha matado gente, porque si cortas la energía a los hospitales, la gente muere y los niños sufren desnutrición”. La declaración de Rhodes confirma que el hambre y la falta de medicinas no son fallas del sistema, sino resultados planificados de una política de asfixia.
“Estamos matando intencionalmente a sus hijos”: la acusación directa a Rubio y Trump
La crítica de Rhodes se volvió aún más feroz cuando se refirió al secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha sido uno de los principales impulsores de la línea dura contra Cuba. En un mensaje en su cuenta de X, Rhodes sentenció: “Rubio ahora es completamente orwelliano: el bloqueo total que hemos impuesto a tu país después de décadas de un embargo no tiene nada que ver con la escasez en sus vidas ni con el hecho de que estamos matando intencionalmente de hambre a sus hijos”.
Rhodes calificó de “absurdo” el intento de la administración Trump de justificar su agresión con supuestos escenarios de ataque y denunció que el bloqueo es parte de una estrategia más amplia de poder: “Esto se trata de poder. Se trata de tratar al hemisferio occidental como nuestro imperio”. Con crudeza, Rhodes expuso los intereses económicos detrás de la retórica oficial: “Se trata de quién va a poder desarrollar propiedades frente al mar en Cuba o de cubanos de Miami que quieren reclamar tierras que poseían en la década de 1950 antes de la Revolución Cubana”.
El fracaso moral y estratégico del imperio
Las declaraciones de Rhodes no son un mero ejercicio de opinión, sino una advertencia sobre las consecuencias de una política que, según él, ha sido un fracaso rotundo. “Se trata de la devastación económica más completa y absoluta provocada por la política estadounidense en la historia”, afirmó Rhodes en un conversatorio organizado por la iglesia presbiteriana. “No queda nada”, sentenció.
El exasesor también recordó que la política de confrontación ha aislado a Estados Unidos, no a Cuba. En su crítica a Rubio, Rhodes subrayó la hipocresía de un discurso que habla de derechos humanos mientras la administración Trump desmantela la democracia en casa. “¿Realmente creemos que estas personas son creíbles al transmitir mensajes sobre derechos humanos y democracia mientras desmantelan los derechos humanos y la democracia en casa? No”, sentenció.
La hipocresía del discurso oficial y la función de clase del bloqueo
Las declaraciones de Rhodes exponen la función de clase del bloqueo estadounidense. Lo que la narrativa oficial presenta como una “guerra contra la tiranía” es, en realidad, una herramienta de dominación económica que busca castigar a un país por haber desafiado la soberanía del capital. El hambre, la escasez de medicinas y los apagones no son efectos secundarios no deseados; son el mecanismo central de una estrategia de asfixia que busca doblegar a un pueblo que se niega a ser gobernado por los intereses de Miami y Washington.
La crítica de Rhodes se suma a la de otras voces que, desde dentro de Estados Unidos, comienzan a cuestionar la narrativa belicista. Pero la clase trabajadora debe entender que estas declaraciones no son un gesto de arrepentimiento del imperio. Son la constatación de que incluso los arquitectos de la política exterior estadounidense reconocen que el bloqueo es un crimen. Sin embargo, el reconocimiento no cambia la realidad material: el bloqueo sigue vigente, y el pueblo cubano sigue sufriendo.
Epílogo: el grito de la conciencia en el corazón del imperio
Las palabras de Ben Rhodes son un eco de la verdad que el imperio intenta ocultar bajo el ruido de la propaganda. La confesión de un exasesor de Obama no es un triunfo de la conciencia, sino la constatación de que, incluso dentro de las élites estadounidenses, hay quienes reconocen la naturaleza criminal del bloqueo.
La clase trabajadora del mundo debe leer estas declaraciones con otros ojos. No como un acto de contrición del imperialismo, sino como la prueba de que la resistencia de los pueblos, como la del pueblo cubano, es capaz de abrir grietas en el muro de la dominación. El bloqueo es ilegal, inmoral y un acto de genocidio. Y mientras el imperio siga utilizándolo como arma de guerra, la solidaridad internacional con Cuba seguirá siendo una trinchera indispensable en la lucha contra la barbarie del capital.
